ARTURO SANTAMARIA

ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

Quirino aparece como bien evaluado por los ciudadanos sinaloenses, pero Morena lo tiene mediáticamente muy disminuido. Morena establece la agenda política y noticiosa de Sinaloa a través de su bancada en el Congreso, de los compases de López Obrador y de su gabinete, y también por sus propuestas y discusiones en las dos cámaras del poder Legislativo. Incluso, “El Químico” Benítez, desde la alcaldía de Mazatlán, le ha aprendido a su maestro tabasqueño y aparece en primera plana todos los días en los medios municipales.

Quizá sea coyuntural, pero el hecho es que en Sinaloa Morena ha establecido el ritmo político. Y no es para menos, con la mayoría en la Cámara de Diputados y el gobierno de las principales ciudades del estado -aun siendo muy priistas los gabinetes de Estrada Ferreiro y Chapman, y en parte el del Químico- y con el enorme poder del Palacio Nacional y San Lázaro, a lo que debemos agregar la diaria y temprana presencia mediática de AMLO en los medios nacionales, el gobierno de Sinaloa, al menos en diciembre, está como en la sombra.

En lo anterior quizá influya que Quirino Ordaz había decidido no confrontar ni reclamar a AMLO ni a Morena en ningún espacio. Sin embargo, con el presupuesto que inicialmente aprobó Morena en la Cámara Baja, el inquilino del Tercer Piso empezó a adoptar otra postura. Para empezar, mandó a Papik Ramírez, su Director de Cultura, a reunirse con secretarios del ramo de estados gobernados por el PRI y el PAN, para exigir un mayor presupuesto ante el castigo que sufrió ese campo en la propuesta morenista y después en la reunión más reciente de la Conago, Quirino Ordaz se sumó a los reclamos por la pobre asignación de recursos a varios rubros, sobre todo al agrícola, que afecta seriamente a Sinaloa.

Quirino no había querido ser oposición a Morena en Sinaloa, buscando con esa estrategia una buena relación con el tabasqueño. Al menos en ambiente climático los dos son tropicales y eso parece haber generado simpatía mutua, pero eso, obviamente, no alcanza para sostener buenas relaciones políticas ni conseguir mayores asignaciones presupuestarias.

La actitud política del mazatleco no le estaba gustando a algunos priistas dentro y fuera del estado, pero no se diferenciaba mucho de la que han sostenido otros gobernadores tricolores como los del Estado de México, Zacatecas y Campeche, para mencionar tan sólo tres.

La dirigencia del partido, encabezada por Claudia Ruiz Massieu y sus bancadas en el Senado y en la Cámara de Diputados han estado mucho más beligerantes y críticos con AMLO y Morena, pero ellos tienen un margen de acción política más libre que los gobernadores. A estos les preocupa el manejo de los recursos financieros federales y una buena relación con los superdelegados, máxime que ya limaron su poder quitándoles el mando sobre los temas de seguridad.

Bueno, pero llegó el día del presupuesto y Quirino tuvo que reaccionar ante los potenciales efectos negativos en el crecimiento de Sinaloa. Incluso los diputados federales de Morena están sumamente preocupados ante el gran bajón que ha sufrido la asignación presupuestaria a la agricultura estatal.

La Conago y un amplio número de legisladores ya cabildean para que se modifique la propuesta morenista al campo y en este tema, por la importancia agrícola de Sinaloa en el concierto nacional,  tanto el Gobernador como el conjunto de los diputados federales del estado deben actuar con energía y agilidad.

En otro casillero del presupuesto, la propuesta original de reducir los recursos a las universidades ha sido enmendada ante la inmediata reacción de rectores y comunidades universitarias a lo largo del País. El planteamiento inicial morenista era un garrafal error de miras, pero, al menos, sí logró que el Rector de la UNAM y el Director del IPN declararan que reducirían sus altos salarios e iniciarían una política de austeridad, a tono de los que está impulsando el nuevo gobierno. Sin embargo, en Sinaloa no ha habido el mismo eco por parte del Rector Juan Eulogio Guerra Liera quien percibe un altísimo sueldo y no ha transparentado el manejo de los recursos financieros de la UAS.

Una de las razones por las que AMLO propuso reducir el presupuesto a las universidades ha sido el mal uso de los dineros públicos en muchas de ellas. En la UAS y en otras instituciones de educación superior deben entender este aviso porque la vigilancia del nuevo gobierno parece ir en serio.

En este sentido, Quirino y la Cámara de Diputados estatal deben ponerse a tono para exigir honestidad y eficacia en la administración de las finanzas universitarias. La alianza de facto que han establecido Morena y el PAS en la cámara no debe influir en lo más mínimo para revisar cuentas en la UAS, aunque sea evidente que lo que pretenden los pasistas en sus acuerdos con Morena es que no trastoquen el control político que tiene sobre la casa rosalina.

Veremos qué pasa en los próximos días, pero el panorama para Sinaloa no parece nada bueno con el presupuesto de 2019.

Posdata

A pesar de lo anterior les deseo una Feliz Navidad.