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JESÚS ROJAS RIVERA

Metí a la cochera mi auto, me bajé para cerrar el portón, de pronto se escucha el frenado de llantas afuera de mi casa, un sujeto baja de un vehículo, me apunta con un arma y me dice amenazante: “Ya te llevó la chingada”. No soy el único, le pasa a más de una veintena de personas al día. La mía es una carpeta de investigación con número superior a 9 mil 500 en la unidad especializada de la Fiscalía sinaloense. El dato oficial indica 5 mil 357 hasta el mes de noviembre, si la tendencia se mantiene cerraremos 2018 con cerca de 6 mil atracos oficiales y más de 10 mil carpetas. 

A “doña Mariana” le robaron el carro en el estacionamiento de Wal-Mart Tres Ríos, cuando subía el mandado a la cajuela de su vehículo del año, dos sujetos la amagaron poniéndole una pistola en el pecho, a su hijo menor lo hicieron a un lado, les quitaron los celulares y se escaparon con todo y las compras del día. Según la AMIS, Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, Sinaloa tiene uno de los índices más altos en cuanto a robo de vehículos con violencia. El 78 por ciento dice AMIS, la autoridad afirma que es poco menos del 60 por ciento.

Después del robo viene la llamada de la víctima al 911, donde toman tu reporte y mandan a la unidad de Policía Municipal más cercana, los agentes te atienden en lo que llega la unidad especializada de la Policía Municipal, oficiales amables pero superados por los delincuentes. 

“Somos dos patrullas en este turno jefe, venimos de otro servicio, y ya están reportando otro por Barrancos, no nos damos abasto, están duros y gracias a Dios no pasó a más, ayer a uno, por quitarle un March, le pegaron unos cachazos que le abrieron la cabeza”, me comentó el oficial “Pérez” quien amablemente me indicó los pasos a seguir para comenzar los trámites. 

Roban de todo, no solo vehículos al alto valor comercial o los de mayor circulación para las refacciones, roban autos de lujo, camionetas de trabajo, vehículos oficiales, incluso carros viejos y destartalados. En los trámites conocí a “don Antonio”, un anciano que denunció el robo de su camioneta Ford de 1996. “Estaba vieja oiga, apenas andaba, son dañeros, ¿para qué quieren una chira de camioneta como esa? me dijo mi señora: No le pongas llantas, te van a robar el carro, y mire le atinó”. 

El papeleo y la declaración ministerial en la agencia es rápido si llevas todos tus documentos, ahí hay dos tipos de trámite, los que tiene seguro y los que no, el personal es amable y te da explicaciones claras. Están saturados de expedientes y es notorio la falta de recursos para operar con mayor eficiencia. El Fiscal Juan José Ríos Estavillo busca un presupuesto de 900 millones de pesos para 2019, con lo que hay no les alcanza, reconoce un déficit de personal de investigación y ministerios públicos. Hacen lo poco que pueden con lo poco que tienen.

Pero a mí me fue “bien” a comparación de la familia “Esparza”, paisanos que venían a pasar las fiestas navideñas con su familia, cruzaron por Sinaloa y los despojaron de su camioneta y todas sus pertenencias por la autopista México 15 a la altura de La Platanera, igualmente robo con violencia, los abandonaron con todo y menores a pie de carretera. 

Después de la denuncia toca llamar al seguro y continuar los trámites, llegó “Martín” el agente de la empresa aseguradora en la cual tengo mi póliza, que dicho sea de paso, ha incrementado su costo en los últimos años. “Sinaloa es un estado de alta siniestralidad, esto se ha puesto muy feo y qué bueno que nada más sea para pagar robo total y no otra cosa don Jesús, ya me ha tocado gestionar liquidaciones de pólizas por defunción por robo violento. Eso está muy cabrón, se les sale un tiro, un mal golpe, o se les antoja matar y qué más da, no les hacen nada”. En septiembre de este año, un vecino del Fraccionamiento Stanza fue asesinado a balazos en un robo a vehículo. 

El Gobernador Quirino se lava las manos en su incompetencia, Estrada Ferreiro brilla por inservible, Ríos el Fiscal hace lo que puede. Desfilan militares, rentan drones, dan recorridos a visitas distinguidas por el C4, cortan listones, regalan patrullas, hacen la faramalla y la criminalidad en varios delitos va a la alza. Las víctimas se multiplican y la estadística juega en contra de todos nosotros. Pero democrática es la delincuencia, porque aquí en Sinaloa le roban el auto hasta al presidente del Supremo Tribunal de Justicia. Debemos entenderlo así, en la cruda realidad: la delincuencia, la impunidad y la corrupción tiene de rodillas al gobierno. ¿Será que no pueden? o ¿No tienen ganas de poder? Luego le seguimos...

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