OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

“Aquí está el Bastón de Mando, el símbolo con el que usted conducirá a nuestro pueblo. Queremos recordarle que deseamos ser tomados en cuenta en sus planes de estos seis años.” Este fue el mensaje que se le diera a Andrés Manuel López Obrador al serle entregado la ofrenda de los 68 pueblos originarios indígenas. En anteriores ceremonias éste había sido entregado a Evo Morales en Bolivia, a Rafael Correa en Ecuador y a Juan Manuel Santos en Colombia y ahora a Andrés Manuel López Obrador de México. Un símbolo de respeto y de reconocimiento por los Pueblos Indígenas. Nunca antes en México algún presidente había recibido, en un acto como el que se vio en el zócalo de la Cd. de México y de manos de los Pueblos Indígenas, tan alto honor. Un símbolo de respeto a la aceptación del cargo. Un indicio de autoridad moral con la que AMLO arrancará en su nuevo gobierno hace que los pobladores de los pueblos indígenas lo hayan designado su líder. La entrega del Bastón de Mando fue una ceremonia llena de simbolismo, se resalta desde luego, la cultura de nuestros pueblos. La limpia de las cargas negativas, o de los demonios como queramos llamarla, es nada menos que un ritual de los chamanes que procuran dejar su impronta en el ejercicio del poder ya entregado por los pueblos al designado para hacerlo. Los pueblos indígenas nombran a su líder para que su líder haga lo que ellos necesitan que hagan. Ceremonia llena de colorido donde el Bastón de Mando o Vara de Mando o Manípulo, denota en la persona que lo porta, autoridad o mando sobre el pueblo quien lo otorga. El ritual contenido en la ceremonia de entrega plasmó en sí mismo la cultura ancestral de nuestros antepasados. Una cultura olvidada por el común de las personas que habitamos en México pero conservada precisamente por los Pueblos Originarios Indígenas. Se rescata precisamente los valores tradicionales de mando y su representante. El poder del pueblo entregado a quien se ha manifestado siempre en su apoyo. En este asunto puede considerarse una nueva construcción de pactos y alianzas con la que el nuevo mandatario deberá imponer su autoridad con una composición nueva o sea, el Presidente tendrá el privilegio del mando, pero deberá restituir ciertos beneficios a quienes le otorgaron dicho mando. Uno de esos beneficios es que los pueblos deberán ser oídos y escuchados para que el mandatario no desvíe su atención a otros asuntos fuera del interés del pueblo. En tanto que prontamente veamos el acierto de haber recibido Andrés Manuel López Obrador el Bastón de Mando de las manos de los representantes de los Pueblos Indígenas, será sin duda un enlace que tendrá el recién desempacado Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos para llevar al cabo las tareas propias que la nación reclame, en aras de tranquilizar los ánimos que imperan y hacen evidente la violencia en nuestro país. Deseamos que Andrés Manuel López Obrador tenga a juicio maduro e inteligente operar con precisión quirúrgica la política nacional para tranquilizar a la población entera. Por el bien de todos, justicia para todos. Así sea.  

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