OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

“NOS ACOSTAMOS CON LO MISMO DE ANTES

Y NOS DESPERTAMOS CON MÁS DE LO MISMO”.

OSWALDO DEL C.

Sin duda habremos de modificar algunos aspectos que tienen que ver con el uso del poder en México, y es que en este asunto hemos tergiversado el significado del poder, este que deviene de la capacidad de mandatar a otros por el mismo contenido de la fuerza para hacerlo. El poder lo otorga la estructura a quién le sirve. El puesto, en cualquier nivel, tiene a su representante funcional para llevar al cabo su responsabilidad y que requiere de cumplimentar ciertos aspectos que se ligan a la función misma. En este caso al que nos referimos es al poder judicial, quien ostenta la capacidad de ordenar, mediante el respeto a la Constitución, la justicia que debe proporcionar a las entidades o personas que son violentadas por abusos de autoridad y por cualquier otro litigio que deban mediar para aplicar la Ley dentro de los cánones constitucionales. Y claro, hablar de justicia tiene sus bemoles pues este término no se aplica únicamente a la ley, sino a todo el ordenamiento para evitar abusos de autoridad, violaciones a la constitución, a las leyes, a los ordenamientos normales, a los sistemas, procedimientos, reglas, en fin a todo lo que de alguna manera implica al hombre y a su hacer dentro de la sociedad que vive y comparte con el resto de sus semejantes. El gran acontecimiento que estamos mirando y que con prudencia debemos sopesarlo, es que muchos de los que se encuentran fungiendo como autoridad judicial se han visto agraviados por una disposición constitucional que obliga a dicho poder reducir sus emolumentos conforme lo indica el Art. 127 constitucional inscrito en nuestra Carta Magna. Cuando mencioné que AMLO le pone el dedo a un tema, es simplemente para evidenciar la parte maltrecha que por costumbre se ha venido ejecutando en la institución referida, ésta en el poder judicial. Sobradas las voces que se han alzado sobre este asunto, y casi en todas, la opinión es generalizada; debe reformarse el poder judicial. Hay un asunto que no queda claro y es que los dos poderes restantes o sea el ejecutivo y el legislativo son poderes legitimados por el pueblo de México, el judicial es nombrado por los dos anteriores. A lo que nos llevaría a tratar de legitimarlos por el pueblo de México, ya sea por una consulta ciudadana o por los poderes ya legitimados. Lo cierto es que si se hace una revisión mundial de los sueldos y salarios de este tipo de funcionarios no salen bien parados, ganan más que el resto del mundo en la función misma que realizan. Estos montos que devengan los magistrados y jueces en México y otras instituciones que se dicen autónomos, deben asumirse en el pleno entendimiento de la nueva política que el nuevo gobierno desea implementar y para nada es un ejercicio ocioso que en México los salarios deben ser revisados y ajustados a las nueva exigencias que vive el país. Por el bien de todos, orden señores magistrados. Así sea

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