EUSTOLIA DURAN

EUSTOLIA DURÁN PIZAÑA

Las creencias y los valores dos asuntos que tienen que ver en todo proceso educativo, pues de alguna manera su expresión en los espacios escolares, son el punto de reflexión que ahora toco en este escrito.Desde mi particular punto de vista, es un tema que vale la pena discutir, porque con frecuencia se les asume con poco rigor intelectual y entonces abonan muy poco o casi nada en los procesos formativos; sobre todo cuando las creencias tienden a ser un obstáculo en los espacios escolares, independientemente del nivel educativo del que estemos hablando.

Es oportuno señalar, que  las creencias constituyen el basamento de nuestra vida diaria pues vivimos, nos movemos y somos creencias aunque no tengamos conciencia de ello, en ese sentido, si lo que enseñamos y aprendemos se mueve en torno a creencias que obstaculizan el pensamiento y la reflexión, difícilmente se pondrá en movimiento un proceso intelectivo que oriente al cambio en el aprendiz y el maestro.

Por otro lado, si entendemos los valores como esas “cualidades que los humanos  hemos descubierto o trabajosamente construido en las personas, acontecimientos, situaciones, instituciones o cosas que merecen ser estimadas” como bien lo explica Escámez, (2007,16), esto viene a constituir una pieza importante del entramadoeducativo y que es importante llevar a la discusión, porque pareciera que en algunas instituciones educativas, la enseñanza en valores forma parte importante de los discursos, pero su ejercicio, bajo las creencias de que los valores se transmiten, llevan a observar esquemas ilustrativos que llaman la atención, con los nombres de algunos de los valores, en las paredes de las aulas, o en los patios, como si el hecho de leerlos derivara en la formación del respeto, la solidaridad o la libertad, por señalar sólo algunos de ellos. Ante tal práctica, me pregunto ¿los valores se transmiten o se viven?

Las creencias y los valores como problemática educativa, también son objeto de investigación y la dificultad para que esa creencia tan arraigada en los futuros investigadores acerca de que es importante transmitir valores para que los niños se apropien de ellos y reflexionen, tienen un espacio, al menos en los primeros tiempos del desarrollo del trabajoinvestigativo, razón por la que encuentro propicio rescatar estas dos circunstancias, ya que una creencia puede ser la piedrita que impide el paso hacia la reflexión y unos valores que no se construyen en el diario acontecer del aprendiz, unos valores que no se viven, que no se encarnan difícilmente se asumirán con la lectura  u observancia de un dibujo alusivo o con la idea de que es correcta la transmisión, en esa creencia la deuda sobre una formación en el ejercicio de valores como la autonomía, el respeto o la solidaridad se torna impagable, de modo que la invitación a la reflexión sobre estos dos asuntos queda en el tintero para desmenuzarla tanto como se pueda.

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