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luis alcantar

DR. LUIS ENRIQUE ALCÁNTAR VALENZUELA.

ESTÉTICA DE UNA ENTREVISTA.

OTOÑO 2018.

Para conquistar al Lector (o para asustarlo)…

 

…cada quien escribe y comunica, lo que mejor le late. Aquello que puede expresar, sin cortapisas. Eso, que ya no puede sostener/contener en su cuerpo/mente/espíritu. Pero que aparte, uno es medio consciente, que “esos” le poseen y condicionan. Esta acción de comunicación, aunque no lo crean, pasa con mucha gente. Sí, hasta de los que menos piensen ustedes. Más, sí hoy se comprende en profundidad, la noción de Legión de Idiotas, de manufactura Ecoiana[1]. Legión que se impone con gran fuerza y avasallamiento, por eso la necesidad de repensarles y analizarles en forma constante.

Son personas que intentan, tomar a la escritura, como el principal medio para domar la locura, sus pulsiones, sus sueños, sus arrebatos cárnicos, sus timideces, sus anomias, sus ficciones, sus teorías, sus creaciones, sus preocupaciones, sus vidas paralelas líquidas… etcétera y más etcétera. O  ad infinitum, como bien expresa este signo totalizador.

Ahora bien, no nada más la gente sabia, hace lo anterior. Unir escritura y comunicación, para explorar lo que no es tan evidente al ojo cientificista. No sólo los intelectuales, o los grandes pensadores/escritores, narradores, artistas de los diferentes campos; se retrotraen hacia sí mismos. No solamente ellos visitan, de vez en cuando, a sus demonios; que ya casi no pueden controlar. No piensen, que nada más ellos acarician y ven de lejecitos a su espíritu inquieto, sin corporeidad/forma clara. ¡¡¡Claro que no!!! También le sucede a Don Jorge, el señor de la tienda de la esquina. Le sucede al asesino, que mucho tiene que decirnos. Le acontece a los millennials, conectados en su totalidad al médium. En fin.

Trato lo anterior, porque pretendo comentar algo, que al parecer, puede resultar interesante. Les propongo lo siguiente. Primero, no sean gachos. Sigan en la lectura. Regálense tiempo de calidad. Así como los hijos, se lo regalan a sus padres.

 

Paso de golpe y porrazo…

para hacer enseguida un pequeño ejercicio. Un pequeño ejercicio del tipo, estética femenina. Sí, justo eso; así como las mujeres se sacan las cejas –y ahora también ya los hombres-, entresacaré unos pelos (frases) de la ceja (entrevista) que apareció el día de hoy (11.10.2018) en el New York Times (NYT), en torno al novelista japonés Haruki Murakami. (https://www.nytimes.com/es/2018/10/11/haruki-murakami commendatore/?emc=edit_bn_20181012&nl=boletin&nlid=8711949820181012&te=1).

Y miren, pues, si uno no aprende de estos grandes escritores; la verdad habrá que preguntarse: ¿Qué nos sucede?, ¿De dónde vamos aprender?, ¿Tendremos alguna lucha?

Van algunos pelos muestra, de esas cejas.

PRIMER PELO: CÓMO SURGE EL TEMA/TÍTULO/TRAMA DE LA NOVELA “LA MUERTE DEL COMENDADOR[2]”.

 

HM[3]: “No sé; la he de haber recogido de algún lugar en mi mente. De repente quise escribir el primero o primeros párrafos y no tenía idea de qué sucedería después. Lo puse en un cajón en mi escritorio y después fue cosa de esperar”.

Que grandeza y humildad de cabrón. Qué sencillez de este escritor japonés, a quien en su infancia le bañaron, y energizaron las aguas del océano pacífico. Imagínate hermanito, que un simple mortal diga eso “No lo sé”, ante una pregunta inquisitoria, basada en el estúpido supuesto cientificista de que: todo tiene una explicación. ¡¡¡Qué huevos de Bachoco pueblo!!! de querer buscar explicaciones a todo. Así de sencillo. Así de complicado “No tenía idea de que sucedería después”. Aquí la cuestión clave es, el Tiempo de Espera para la Creación. Como Joaquín Sabina dice en los versos de una canción, de aquel hombre de traje gris, que le habían pillado el mes de abril, que lo había guardado en el cajón, donde guardaba también su corazón…, y también cazaba el momento justo para hacer de ese hurto: poesía.

SEGUNDO PELO: TENER LA IDEA, EMPEZAR, SER CONSTANTE…

HM: “…Hay que esperar para el momento correcto y sin duda llegará. Debes tener confianza en que las ideas fluirán y yo tengo confianza porque ya llevo escribiendo cuarenta años y sé cómo hacerlo”.

Ahí no más mijito, tres añitos escribiendo el compadre Murakami. La espera, contraria a las velocidades/vorágines de este mundo glob(c)al, es el tipo de fluir que requieren los pensamientos vinculados, a lo que finalmente pretende ser una escritura creativa. Dicho de otra forma: con calma y nos amanecemos, pian pianito. Slowly, slowly

TERCER PELO: ¿DIVERTIRME AL ESCRIBIR?

HM: “No es como que mi mente esté turbia cuando escribo; en realidad es divertido.”

Algo insólito, de verdad. Porque por lo regular, se ha martillado en las cabezas, en nuestra formación escolar inicial, con nuestros grandes pedagogos. Que escribir, que escribir, es algo tortuoso, serio, formal, seco, aislante, locuaz… un poco te conduce a recordar, esa la frase acusadora de “…pobre de ti, si agarras cotorreo al escribir”. Pobre de ti. Te acusarán rápido diciendo, esas no son escrituras serias, decentes.

No, señores y señoras. HM, se asume como un vil hogareño (¿mandilón?), un hombre que colabora con las faenas de su casa y no anda en pleitos interminables con su mujer: que te toca aquello, que no hiciste lo otro, que no quieres hacer nada, que nada más me explotas y tú no más leyendo y escribiendo sabrá que cosas...Mmm, lo bueno es que es ficción.

Pero HM, sépanlo ustedes… aparte plancha su ropa el bato. Y para que más les guste. Cuando escribe, le parece un acto divertido. Que hermosura. O qué lindo, dijeran los argentinos.

CUARTO PELO: TODO LO TUYO DESÉCHALO, TÓMALE DISTANCIA, RENIEGA DE TU SENTIDO COMÚN…

HM: “Lo que hago es una autoexploración dentro de mí. Si cierras los ojos y te sumerges hacia ti mismo puedes ver un mundo distinto.”

Quién demonios nos entiende. O mejor dicho, cuánto daño hacen: los discursos, poses y enseñanzas ortodoxas. ¿No lo cree usted así? La tradición limitadora, es por lo regular; meter camisas de fuerza mentales. Mucho antes que dar riendas sueltas al entendimiento infantil/juvenil. Para que en propia mano, se enteren estos hombres en potencia, de qué carajos compone a su(s) espíritu/genes. El trabajo de lavatorio cerebral, con la cantaleta de que renegáramos de lo nuestro, generó (a largo plazo) efectos nefastos en la plebada/muchachada. De que casi odiáramos, lo que somos como personas. De nuestra constitución/identidad como cultura híbrida que se es.

Si algún niño o joven decía/dice, “es que esas cosas están en mi imaginación”, “es que hay cosas más profundas dentro de mí, algunas las puedo tocar con la imaginación”, “es que tengo un amigo que no existe ante tu vista, con el que platico a todo dar”, “porque tengo miedos en la cabeza papá, miedos que me confunden y me estimulan”, “maestra, no importa que sea un invento mío, de mi mente pues”.

Ante las anteriores expresiones. A los chavales, cuando no los tildaban de locos, les iba bien. El asunto es que se reían/ríen de ellos. Menospreciaban, esos decires no concretos o reales. Y vean, viene HM a contarnos una de vaqueros, quizás no tan nueva. El tipo habla con aquella tranquilidad, sobre una de sus formas peculiares para proceder/encontrar los temas con los cuales pueda escribir algo divertido y ¡passs!, que encuentra los dilemas, nudos, problemas, tormentos; que sí, los encuentra con la introspección. No del tipo psicoanalítica; sino una más libre (y quizás indolora) la psicoliteraria[4]. Insisto, en cuantos poetas, en cuantos pensadores, en cuantos literatos/novelistas, nos fregamos, los aporreamos, aplastamos y desgraciamos cuando eran pequeños.

QUINTO PELO: Y DALE CON LA RACIONALIDAD INSTRUMENTAL/CIENTÍFICA.

HM: “…Pero no puedo explicarlo para nada. Hablo de mí mismo y hablo del mundo, de  manera metafórica, y no es posible explicar o analizar las metáforas…”

Y dale, dale, dale, no pierdas el tino…con la explicación científica. De plano este japonesito, o es muy educado o se está riendo de la (los) entrevistadora (es), cada vez que le exigen explicaciones científicas. No entienden, no comprenden lo metafórico. Casi les dice, hey señorita váyase a leer más poesía y literatura, para que no haga esas preguntas tan pen..sadoras.

SEXTO PELO: LA IMPORTANCIA DE LOS SUEÑOS.

HM: “Pero no tengo que soñar, porque puedo escribir…”

Acerca de los sueños, hay infinidad de escritos: reflexiones filosóficas, tratados, teorías, escuelas, tendencias. Los sueños, siempre han intrigado al ser humano. Con los sueños, se resuelve o se desgracian muchas cosas. Los sueños siempre provocan cosas o procesos raros y posibilitadores para el ser humano. Los surrealistas de la escuela de André Bretón, por ejemplo, muy tempranito escribían/recuperaban parte de sus procesos oníricos: lo que fuere señoras y señores. Al momento de levantarse. Tuvieran la greña como la tuvieran. Todos lagañosos, con el tufo matinal insoportable; pero ellos tenían esta disciplina/educación de su escuela de pensamiento. Por eso les insisto. Los sueños, son cosas simbólicas muy serias. Pero en este breve texto, no refiero a esas cosas vacuas o cantaletas cocowasheras, referidas a los sueños, que tanto molestan. Esas sentencias vinculadas al desarrollo humano barato: “…que sería del hombre sin sus sueños…”, “…voy en busca de mis sueños…”, “…mí sueño eres tú…”. No, a eso no se refiere Murakami, menos yo, el cielo me libre de penitencias exageradas. 

Miren. HM vuelve a dejar claro, que la interpretación psicoanalítica de los sueños (y también la no psicoanalítica), es una herramienta clave para entendernos en lo que somos como especie, como sociedad, como civilización y en nuestra configuración individual. De qué manera esas complejas interacciones, entre lo que somos como personas en los sueños y la ficción, hasta ahora nadie, NADIEEEEEEE, ha podido explicar, entender en su totalidad.  Dijeran los hermeneutas clásicos, son aproximaciones sucesivas a los sentidos/significados de esos signos, símbolos, imágenes, diálogos, monstruos, infrahumanos, híper humanos, que colapsan en los sueños de todos  y cada uno de nosotros. Y vean la grandeza de la expresión de HM (espero la periodista la haya comprendido), sus escrituras traducen, en parte sus sueños. Sostiene, para que soñar tanto, si puedo escribir. La escritura como técnica (o terapia) para traducir los sueños, para hacerlos fluir en realidades ficcionadas. Tal cual es el campo o los productos de las distintas literaturas que existen en el mundo global.

¿Qué si recomiendo las obras de HM?, usted que cree.

[1]Recientemente (02.12.2018) pude leer una disquisición analítica de A. Pérez
Reverte, situada en los textos del contexto de las redes sociales, dominadas por los jóvenes en el mundo. Pieza analítica/semiótica de bastante interés pedagógico y literario. La base para plantear su noción de Idiotas Sociales (con cierta proximidad a la noción de Legión de Idiotas de Eco), se basa en el contraste (no muy notorio o explícito) de la falta de rigor, en la defensa hecha por este tipo de jóvenes, referida a sus propios actos sociales. Que en “apariencia” demandan (según ellos) un ejercicio de Libertad, Autonomía, de parte de ellos y según Pérez Reverte, es la vil negación de las conquistas centrales de la Civilización, no sé si mundial o solo occidental. http://www.milenio.com/opinion/arturo-perez-reverte/escrito-en-espana/idiotas-sociales. Consulta on line 02.12.2018.

[2] La novela más reciente de Haruki Murakami. La muerte del comendador. Libro I (2018). Tusquets editores. México. 476 páginas.

[3] HM: Haruki Murakami.

[4] Vean/Capten los paralelismos. Nunca he platicado con el escritor mexicano Juan Villoro. No he leído, casi nada de su obra, pero mira. Sorpresas te da la vida. Porque muy a propósito de estas cuestiones que planteo, tomando como pretexto la ceja de HM, resulta que Juan Villoro disertará/disertó un ciclo de conferencias en el Colegio de México (21 y 28.11.2018) que se llaman Mente y Escritura, Viaje al centro de la mente literaria y La Consciencia narrativa. Les encargo, que vosotros hagáis los conectes respectivos, vale.