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ARTURO SANTAMARIA

ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

A la memoria de Jorge Medina Viedas

¿Habrá un verdadero cambio de régimen? A veces parece que no, a veces parece que sí habrá un cambio profundo, de alcances históricos, con la alternancia en el poder a partir del 1 de diciembre.

Empecemos por lo que está sucediendo en la materia para después pasar a hablar de lo que está sucediendo en la patria. Hablemos primero de Mazatlán, después de Sinaloa y luego de México en su conjunto. O si ustedes quieren que personalice el comentario, hablemos de “El Químico” Benítez, de Quirino Ordaz y finalmente de López Obrador.

Luis Guillermo Benítez Torres, mejor conocido como “El Químico”, aun antes de asumir el mando del Ayuntamiento, habló de defender la autonomía del municipio; es decir, de la capacidad de decisión jurídica y política de él y de los demás miembros del Cabildo, así como de su equipo de gobierno, ante el poder del Gobierno del Estado de Sinaloa, y más específicamente, aunque el Alcalde mazatleco no lo haya dicho así, ante Quirino Ordaz.

En efecto, un Presidente Municipal no es un empleado, no es subordinado, no es miembro del gabinete de un Gobernador. No hay ninguna ley que así lo establezca. Sin embargo, prácticamente todos los gobernadores de Sinaloa, al menos de Antonio Toledo Corro en adelante, incluyendo a Quirino Ordaz, han tratado a los alcaldes, al menos a los de su partido, como subordinados. Y los alcaldes que recién concluyeron su mandato, como los que he visto en Culiacán, Mazatlán y Escuinapa hacían todo lo posible para que Quirino Ordaz así los tratara. Diríamos en términos coloquiales: “no se daban su lugar”.

En un nuevo régimen político eso no puede seguir sucediendo. Los alcaldes, aquí, en Nuevo León o Yucatán, deben hacer respetar la autonomía que la Constitución Mexicana les otorga. Las bases jurídicas existen, lo que hace falta es un nuevo comportamiento político del Municipio al Gobierno del Estado y de éste al Municipio.

Y, bueno, “El Químico” parece que a veces sí busca eso y a veces parece que no. Por ejemplo, da la impresión de que en el tema del acuario, el viejo y el nuevo, ya cedió ante las decisiones del Gobernador; y, por el contrario, en el diferendo de la Jumapam con la familia Toledo, dueños de los Venados y concesionarios del estadio de beisbol, actúa con puntualidad legal y política. Si el Ayuntamiento de Mazatlán se mantiene firme sentará un buen precedente y un piso firme para construir un gobierno verdaderamente autónomo ante los poderes fácticos de los empresarios y las posibles presiones del Tercer Piso. Y es así, porque “El Químico” está enfrentando a personas muy cercanas a los afectos de Quirino Ordaz y eso tradicionalmente cuenta en la política mexicana.

Desde el municipio, entonces, “El Químico” puede estar contribuyendo a crear un régimen político diferente. Sin embargo y al mismoo tiempo el mismo Guillermo Benítez, según información de la Síndico Procuradora, Elsa Bojórquez - quien busca ejercer efectivamente su cargo- ha permitido que entren a trabajar al gobierno municipal 13 familiares de su esposa, lo cual contradice el espíritu de impulsar nuevas formas de gobierno y una nueva cultura del poder.

Aparentemente, en el conflicto entre el Ayuntamiento mazatleco y la familia Toledo por el pago de agua y una toma clandestina, Quirino Ordaz no ha intervenido de una manera tan decisiva y verticalista como lo hacía con Pucheta, por ejemplo. Si se mantiene al margen de ese diferendo estará creando una nueva relación, al menos en este tema, con las autoridades locales de Mazatlán.

Por otra parte, vemos cómo el inquilino del Tercer Piso no se ha opuesto a una sola política de López Obrador. A diferencia de otros gobernadores a él la parece correcta la decisión de crear la Guardia Nacional y no ha criticado la instalación de los superdelegados. Quirino, como en el viejo presidencialismo priista, prefiere silenciar sus diferencias, si es que las hay, y se inclina por respaldar y tener una buena relación con el nuevo Presidente de la República, sin importar que no sea de su partido. En el actual escenario de poder pareciera que Ordaz Coppel mantiene más distancias con el PRI que con AMLO.

López Obrador, en la víspera de convertirse en Presidente Constitucional, aun conservando una alta popularidad, cede ante el poder de las Fuerzas Armadas y les deja la conducción de lo que sería la Guardia Nacional, quizá reconociendo que tenía un diagnóstico equivocado, o por lo menos incompleto, de la fuerza del crimen organizado y de su penetración en las estructuras del Estado. Y AMLO también cede ante el poder de los grandes empresarios de los medios de comunicación tradicionales y los incorpora como sus asesores, como ha cedido ante las presiones de Trump en las negociaciones del nuevo acuerdo comercial y en la política migratoria hacia las caravanas centroamericanas.

Esta apresurada reseña de tres niveles de poder político en la coyuntura actual nos revela las complejidades y claroscuros para construir un nuevo régimen, en los que AMLO y Morena han tenido que conceder terreno o contradecirse en varios campos de la lucha política y en la definición de un nuevo modelo económico.

La Cuarta Transformación sólo será posible creando un nuevo comportamiento político, obligatoriamente legal y democrático, que vaya desde el Municipio, pasando por los gobiernos de los estados y empiece en Palacio Nacional.

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