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OSWALDO DEL CASTILLO

A pesar de la espera para el cambio de gobierno, resultó este mes de noviembre ser una verdadera prueba para lo que viene. Para muchos al ver la poca aprobación que el Presidente Enrique Peña Nieto tuvo al dejar su mandato, poco menos del 30%, seguimos preguntándonos muchas cosas al respecto, y es que Peña Nieto hizo en este mes de noviembre muchas cosas impensables para la comunidad mexicana.

De lo anterior, la última fue el otorgamiento de la medalla de la Orden del Águila Azteca, creada por decreto el 29 de diciembre 1933 como un premio dado a los extranjeros por servicios humanitarios, y en este caso al funcionario o personaje norteamericano, precisamente al yerno y asesor de Donald Trump, Jared Kushner.

Al parecer la defensa de Luis Videgaray, Secretario de Relaciones Exteriores de México, la medalla fue otorgada por la participación tan intensa en el llamado T-MEC (Acuerdo Comercial con Estados Unidos y Canadá. Para muchos, el otorgamiento de este reconocimiento rompe con las formas en que México responde ante el maltrato de Trump con los migrantes mexicanos. No creo que el esfuerzo del Sr. Kushner haya permitido este reconocimiento tan valioso para los mexicanos y entregado a personas que verdaderamente se lo merecen. Muchos piensan que no era necesario la entrega de ese reconocimiento y a pesar de ello, Peña Nieto hace a un lado la opinión de los mexicanos. A solo cuatro días de finalizar su sexenio vemos como aún el Presidente Peña sigue dándonos las sorpresas menos esperadas. En tanto que la vorágine política se desborda por uno y otro lado de su caudal, los que tienen interés con los que se van hacen lo imposible para disfrazar con bombo y platillo la partida de uno de los presidentes menos mejor, por no decir, el más peor evaluados de todos los tiempos. Aquí valdría preguntarnos realmente, ya sea por consulta ciudadana o cualquier otro medio, si estamos de acuerdo que Peña le entregue la Orden Azteca a este personaje de la política norteamericana. Creo firmemente que responderemos con un NO rotundo, pero las quedadas de bien tienen dos propósitos, la primera, se dice, que para agradecerle a Trump que haya parado las declaraciones de Joaquín “El Chapo” Guzmán que inculpan a los expresidentes de México en hechos de corrupción con el narcotráfico. Juicio que se opera en estos momentos en el vecino país del norte. La segunda, la relación que tiene Videgaray con Jared Kushner, quien presume el primero ser amigo del segundo. Para efecto de la política internacional se manda la señal de subordinación de México a los EEUU, misma a la que hemos estado sometidos durante mucho tiempo y que hoy la podemos presumir sin máscara alguna. Hay muchas cosas que ignorábamos y seguramente habrá otras más que seguirán ocultas, lo cierto es que cada día que pasamos en este tiempo de transición, que fueron cinco meses, vimos cosas que jamás imaginamos que existieran mucho menos que sucederían. En cinco meses logramos aceptar el posicionamiento de México en ese nivel de corrupción número 135. Aceptarlo porque no nos quedó ninguna duda de lo que verdaderamente somos como pueblo corrupto. Vimos en este poco tiempo lo más malo de nosotros, lo peor, lo inadmisible, lo insospechable, lo inimaginable. Nuestros políticos no se midieron en colocarnos en esa posición tan desastrosa y tan indignante. Y si usted que lee esto, le ofende lo que digo, es que aún no ha tomado conciencia de la realidad que vive. Hoy nos toca ver algo que puede ser distinto, habremos de asegurarnos que en verdad lo sea.      

Responsable

Dr. Oswaldo del Castillo Carranza