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OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la nación me lo demande” (Artículo 87, CPEUM). Juramentar es un protocolo para asumir el mandato presidencial y con él se adquiere el poder necesario para convertirse en el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas Nacionales. Un civil que asume el poder de comandar todas las fuerzas del país. Un civil que protesta guardar y hacer guardar las leyes de nuestro país. ¿Qué tan difícil pudo haber sido mantenerse incólume siguiendo los ordenamientos que mandatan la ley? Leyes que no fueron dispuestas para contemplarlas, sino para guardar y hacerlas guardar. Ser presidente no es un asunto de ocurrencias ni de mandatos alocados, ser presidente es respetar nuestra Constitución y lo que emana de ella. Creo firmemente que pocos presidentes realmente estudian dicha Carta Magna pues si lo hicieran entenderían que la praxis del ejercicio presidencial se sujeta o se ciñe a los mandatos que la misma letra obliga.

No es fácil desempeñarse leal y patrióticamente como presidente de México. Para lo anterior debe anteponerse a la nación misma a cualquier otro interés que pueda nublar la visión del mandatario que pueda distraerlo de ser el estadista que todos esperamos se convierta. Si bien la lealtad y el patriotismo los han entendido mal los últimos presidentes, éste configura su mandato desde la base del pueblo que es quien manda finalmente.

La lealtad no es a la corrupción ni al dinero, no es a los pequeños grupos emanados de la misma tergiversación de los intereses grupales o individuales, no es al poder mismo, mucho menos a los privilegios, que de suyo se encuentran en la misma envestidura del mandatario. La lealtad es al pueblo, a quien pocos o muy pocos se atreven a mirar de frente. La lealtad es a los principios que emanan de los enunciados constitutivos que dan orden y seguimiento a la acción pública. El patriotismo es el eslabón que une a un pueblo con sus valores, afectos, cultura e historia. Somos el pueblo el orgullo de la nación que defiende y lucha por la soberanía de nuestra República. Es el sentimiento de pertenencia y el de vernos como la familia que somos. Ser presidente es velar por todos y cada uno de su pueblo, buscar el bienestar para todos y no para unos cuantos. Buscar y ser factor de unión. Ser Presidente Constitucional no es una opción sino que se traduce en una obligación. En tal sentido que quien jura y protesta, se convierte en el alma y fuerza del pueblo mismo con quien luchará hasta no ver cumplido el mandato que todos los mexicanos delegamos en la figura presidencial. YO PROTESTO SER EL PRESIDENTE PARA TODOS LOS MEXICANOS Y SI NO LO HICIERE QUE EL PUEBLO ME LO DEMANDE. Así sea.      

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