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alcaraz ernesto

COLUMNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

“No somos suicidas ni somos hordas salvajes”, expresó Ricardo Monreal, Senador y líder del grupo parlamentario de MoReNa en la Cámara Alta. A Confesión de parte, relevo de pruebas, dice el adagio jurídico. Se exonera con su alocución no solicitada ni exigida sobre su inoportuna iniciativa anunciada para eliminar las comisiones bancarias. Nadie ha catalogado a su base cameral con ese calificativo. Reaccionó ante la fuerte presión financiera externa y la estrepitosa caída en la Bolsa Mexicana de Valores y la depreciación de acciones de varios bancos.

Pero sí estaban en el ambiente de la especulación los síntomas de ignorantes, duros y soberbios. No se bajan del trono de honor por la victoria del 1 de julio, y estamos a escasos 4 días de la asunción de López Obrador… y no reaccionan. No se ubican que serán Gobierno. Persiste en ellos el síndrome de la venganza política y la devastación del sistema político y económico sin considerar que la prudencia y el acuerdo deben imponerse a una decisión de esa naturaleza. Y para que la gobernabilidad no corra riesgo, es menester que toda acción se ajuste a la Constitución y a las instituciones. Si algo no opera, hay que cambiarlo…pero en el marco de la ley, con inteligencia y mesura.

Sin duda, el Sistema Bancario Nacional abusa de sus usuarios y no hay hasta la fecha quién haga efectiva su regulación. Pues precisamente en esa condición de legislador y destacadamente líder de su bancada mayoritaria y con todas las posibilidades de corregir sus excesos financieros, no había necesidad de adoptar esa actitud de riesgo. Pero quiso jugar mejor al protagonista sin consultar a su líder y de paso a MoReNa. Cosa difícil de creer. O se lo ordenó López Obrador y apostar al “aplauso de la tribuna” o sus fobias pasadas no sanan aún por su inhabilitación como candidato al gobierno de la Ciudad de México. Además, pisó terreno ajeno, pues se asegura que es el Banco de México quien tiene la competencia para regular lo de las comisiones bancarias.

Se detalla que en México se pagan comisiones muy elevadas en comparación con otros países. Pues a regular esas y homologarlas, incluso, quitar algunas que no tiene razón de ser. Pero no caer en ocurrencias políticas que lleven al deterioro legislativo y riesgos económicos. El aprendizaje de esta escaramuza, además que los legisladores no se consideren una horda de salvajes, deben actuar con la cabeza y al amparo de la ley. No con telarañas en la cabeza y sapos en la barriga.

Dicen los expertos que con la economía no se juega. Pero tampoco quienes la controlan puedan abusar de ella poniendo en riesgo la estabilidad y el bienestar que debieran generar en la población. Si hay abusos, a corregirlos y sancionarlos, y si de bancos se trata, regular su ejercicio y no abusar de los usuarios. Desde luego que nadie se opondría a la idea de que los bancos eliminen comisiones a sus usuarios, como tampoco no pagar impuestos. Es cierto que se exceden en el cobro en los servicios mínimos que se presta a los clientes, y estaríamos gustosos que junto a estas cancelaciones igual se eliminara el IVA. Pero no a cualquier costo y menos en el ahorcamiento financiero del gobierno.

Nos gusta poco pagar impuestos, pero más nos irrita que sean despilfarrados o se lo roben. Pues ahí es donde el Congreso de la Unión debe ser los contrapesos responsables del Ejecutivo Federal, estatales, municipales y privadas. Que se cumpla el buen gobierno prometido, lo esperamos sinceramente. Pero no jugar a las vencidas en la que podamos perder todos.

A millones le suena bien el cambio de Régimen, y a otros tantos, les preocupa ver la forma en que pretenden lograrlo. Además de audacia y decisión, el cambio verdadero requiere de inteligencia y visión de estado en beneficio de todos y no sólo para los 30 millones que votaron por AMLO. Y que arroje más beneficios que costos. De estos últimos, ya estamos hasta la coronilla. Y por eso la ciudadanía eligió por esta nueva esperanza.

México no está para tomar decisiones descabelladas como tampoco permitir que el estado de cosas se perpetúe y siga lesionando a la población. Son muchos los problemas que requieren de juicios correctos y justos. No cabe ya la improvisación ni dejarnos llevar por estados de ánimo o por el rencor y la venganza.

No es saludable aceptar a diario descartes y desmarques por agravios en la confrontación ciudadana ni a ceder en propuestas absurdas con intenciones impropias. Lo que se requiere es no caer en tentaciones que lejos de generar confianza inyecten más confusión y conflictos sociales. Muchos proponemos ponernos al lado de la cordura y la civilidad porque se está dividiendo peligrosamente a la sociedad. Hay que salirnos de este círculo vicioso de buenos y malos.

A la población no se le puede calificar así. Hay serenos y rijosos, delincuentes y víctimas, pobres y ricos, ignorantes y académicos abusones, demagogos y poco demócratas. Servidores públicos y empresarios honestos y corruptos. Y solo el orden y el Estado de Derecho lograrán la estabilidad social, el orden y la seguridad de la población. Y en el intento, no actuar como “chivos en cristalería”.