Ya disponible para su descarga la Revista Didáktica Noviembre 2018 https://bit.ly/2zE76D0

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

¿Cómo convencer a alguien que no quiere ser convencido? ¿Cuánto daño hemos acumulado por haber vivido en México por tantos años? ¿Cómo creer que las cosas serán diferente porque tú me lo dices? Los cuestionamientos son todos válidos porque válidos son los derechos a cuestionar y en eso debemos entender que habrá miles de personas que no creen y nunca van a creer en el próximo Presidente de México. Y claro, están en su derecho a disentir y es que también tenemos que aceptar que estamos dañados como ciudadanos, hemos sido tantas veces engañados que difícilmente podemos prestarnos para creerle de manera tan fácil a un político que nos promete la gloria. Estoy claro que vivimos tiempos diferentes y que esa diferencia pueda hacernos cambiar nuestra manera de actuar, eso sería lo más conveniente, cuando verdaderamente le creemos a alguien. Los momentos actuales están impregnados de un intenso materialismo que no nos permite ver la parte del alma. La cosa es material y no es una carta dirigida a Santa Claus llena de grandes deseos que los mexicanos siempre hemos esperado ver que cumplan. Ahora se hace necesario ver distinta la realidad que vivimos y la única manera de mirarla distinta, es que debe ser distinta esa realidad. Muy cierto es que estamos viviendo un colapso de nuestros valores y principalmente de aquellos valores que deben hacerse presente en la función pública, de allí que los funcionarios han trastocado su desempeño durante muchos años. Se han contagiado muchos en el ámbito gubernamental con la creencia que pueden hacer lo que se les pegue en gana y no serán castigados por nada. Nos han enseñado que no debemos creer en nadie que presuma el oficio político y que ejerza la función pública, sin embargo, por necesidad debemos entender que no podemos desechar la poca o casi nula creencia en ellos, pues entonces quedaríamos sin nada para fomentarnos la fe en un cambio que estamos obligados a hacer. Estamos a cinco día para empezar a modificar todo aquello que aprendimos de un sistema que nos negó el desarrollo humano que necesitábamos tener para haber cambiado desde hace mucho tiempo. Tocar el alma para hacerla sensible y prepararla para ver lo que se hace necesario ver. No todo lo que se toca y lo que se ve, puede resolvernos el problema existencial de los mexicanos, necesitamos ser sensibles para dar cuenta de esa realidad que se ha modificado y que se nos presenta de una manera diferente. Hay muchas cosas que no nos cuadra en nuestra mente, pero debemos darle la cobertura de que puede ser posible que el cambio sea esa realidad esperada por mucho tiempo y que se aproxima a nosotros como un estilo de vida distinto. Tocar el alma para creer, para sentir, para consentir y para trasformar. Estamos entrando a una época distinta, deseo que sea mejor que las anteriores y que al final no nos lamentemos del paso que hemos dado. Toquemos todos nuestras almas para sumar los esfuerzos de todos mismos que se necesitarán para la Cuarta Transformación. Así sea.

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