Ya disponible para su descarga la Revista Didáktica Noviembre 2018 https://bit.ly/2zE76D0

Jesusrojasrivera

JESÚS ROJAS RIVERA

En las cúpulas del Revolucionario Institucional sinaloense no terminaron de aprender la lección, fieles al dogma de imposición, cancelando la posibilidad de todo diálogo reflexivo y contra todas las lógicas preparan la entrega del partido en el nombramiento de Jesús Valdés Palazuelos como líder estatal del tricolor. 

Vapuleado en el proceso electoral pasado, el ex Alcalde culiacanense reapareció con su bien ensayada sonrisa, la misma que no le fue suficiente en campaña para mantener la capital. Le pasó por encima un don nadie, un esperpento de la política que lo tiene hoy contra la pared. No lo esperaba, no la veía venir.

En la baraja del PRI eligen al más débil como figura de líder de oposición, pareciera que lo que buscan los tomadores de decisión es mantener un diálogo sumiso con Morena, entregados a su mayoría en el Congreso y las nuevas figuras que tendrán la consigna de disminuir al único partido con potencial electoral en Sinaloa. Dos de bastos.

Ya se ha dicho en otras columnas las debilidades y desventajas de Chuy Valdés, sus cuentas pendientes y en revisión por las auditorías, el silencio de sus regidores en afán de mantener una “buena” relación con Estrada Ferreiro, su carácter “conciliador” al extremo, su poca capacidad discursiva, la carente idea sobre la estrategia. En fin, todo aquello que lo pinta de cuerpo entero y hace suponer a más de uno, que “el amigo de todos” viene a planchar el camino para algunos intereses que están más allá del tricolor.

Consulté a varios priistas, entendidos y conocedores del rito y sus formas. No lo comentan abiertamente, pero en el fondo lo saben. Algo está pasando en su partido en donde todo apunta a una incondicional “entrega de la plaza”. 

El escenario no puede ser peor, los legisladores locales tratan de dar la batalla desde los poquitos curules en los que se representan, ciertamente son la oposición más grande, pero el descrédito de sus antecesores y sus colores les pone una pesada losa. Cosa que dicen en tribuna cosa que les abuchean los presentes, no ven por dónde, no comunican nada porque no han entendido su rol.

Los diputados federales están peor, desterrados, inmersos en una dinámica nacional que es completamente ajena a la agenda sinaloense. Yo escribo columna, leo los periódicos todos los días y créame, no recuerdo quiénes y cuántos son los diputados sinaloenses del PRI en San Lázaro. Me acuerdo más de Heriberto Galindo que de ellos, y eso ya es mucho decir.

El Senador Mario Zamora ahí anda, navegando sin rumbo, desde que su amigo el ex candidato José Antonio Meade depuso las armas ante Andrés Manuel López Obrador pactando con abrazos, elogios mutuos e invitaciones al gabinete, su papel de opositor quedó también en puro membrete. No le conocen la voz en el Senado, poco dice y lo que dice no se oye. Cuete mojado.

Y el Gobernador y su gabinete, la última esperanza del priismo desteñido está en su propia encrucijada, tomando decisiones en función de mantener la mejor de las relaciones con el gobierno federal entrante, metido en lo suyo que por ahora es fincar una alianza sólida, un pacto a punto de hermandad con su otrora coordinador de asesores y hoy Senador Rubén Rocha Moya. Hay proyecto.

Por eso sostengo que el PRI está entregado, no se le ve futuro como oposición en Sinaloa, van a construir el 2021 con aspiraciones raquíticas. Con el Gobernador jugando tibio, cuidando lo suyo, descobijando la devaluada franquicia fundada por Plutarco Elías Calles en 1929. Lo más triste de todo, es que muchos lo ven venir, saben lo mal que están pero nadie hará nada para evitarlo, unos por su disciplina abyecta, otros por no salir de nómina y otros simplemente por agachones. Luego le seguimos...

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.