Ya disponible para su descarga la Revista Didáktica Noviembre 2018 https://bit.ly/2zE76D0

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Estamos por dar comienzo a un programa de gobierno en el que se avizora cambios profundos en el hacer y entender las diversas formas que plantea AMLO para lograr pacificar a México. Si cada mexicano pudiera ver que dicha guerra fue para dividirnos y poder tener de esa manera el control de México, seguro estoy que todos nos volcaríamos a entablar los procesos de pacificación que requerimos actualmente. Pero ya nos preguntamos ¿qué es lo que necesitamos pacificar? ¿Qué guerra estamos lidiando y con quién? La supuesta guerra es simplemente un territorio en disputa por los Cárteles de todos los que habitamos México. Un territorio que fue entregado por las mismísimas autoridades a grupos delictivos para su explotación y control del comercio de los estupefacientes o de cualquier otro tipo de delincuencia en ese territorio. Las concesiones que el gobierno dio fueron demasiadas y de diferentes tipos, las hubo para el trasiego de la droga, para el comercio de los estupefacientes, para el robo de cualquier tipo, para el cobro de piso, etcétera. Pacificar viene de calmar, de atemperar, de establecer la paz. Determinar las entidades en conflicto sería lo más útil y una vez identificadas esas entidades ver la o las formas en que deberán estarse quietas. Si la droga es un elemento que los vulnera pues entonces será la droga la variable en juego. Las voces que se alzan no siempre son las que queremos oír, pues a saber que muchas de esas voces dicen que este problema no tiene ni tendrá solución, pues el dinero que mueve el tráfico de drogas es demasiado cuantioso. Otras voces que se escuchan son las que determinan en cierta forma la culpabilidad de las autoridades inmiscuidas todas en el proceso de la siembra, cosecha, tráfico y venta de la misma. Si el gobierno toma el control desde el mismo origen de la controversia puede ser que haya algunos mecanismos que se presten a mayor control y como consecuencia de ello, la violencia disminuya. Por otro lado, si Juan Pueblo sigue con hambre y no hay programas sociales que mitiguen la falta de empleos y por consecuencia no aumenten los ingresos en las familias, seguro que dicho plan no tendrá los argumento para evitar que las juventudes entren a las filas del narco o de la delincuencia, que siempre los espera con las puertas abiertas. Si por el contrario, las fuentes de trabajo empiezan a darse y aumenta el ingreso familiar puede ser que los jóvenes se dediquen a otras cosas, menos a pertenecer a los grupos delictivos. México no es un país en el que sobren las oportunidades de empleo y pueda ser que nunca lo sea, sin embargo, pudiera lograrse un equilibrio de los haceres obligados para ir logrando mejores condiciones en todos los sentidos de la economía humana. Traducir los programas sociales en un detonante productivo sería lo deseable, sin embargo para lograrlo, las fuerzas económicas tendrán que ajustarse a un proyecto de nación que coordine dichas fuerzas en aras de lograr esa conjunción de esfuerzos que dan bienestar a las familias de escasos recursos económicos. La fuente laboral es un resquicio por donde pueda entrar la esperanza de un pueblo que desea sentirse útil y productivo. El trabajo conjunto y coordinado puede llevarnos a explotar la riqueza de México para el bienestar del pueblo. Por el bien de todos, encontremos las formas de un trabajo conjunto. Así sea.        

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