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AMBROCIO MOJARDIN

VISOR SOCIAL

AMBROCIO MOJARDÍN HERÁLDEZ

El pasado miércoles. el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, dio a conocer los rasgos generales que componen su Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024. Seguramente, lo que ahí se dijo representan ideas gruesas de lo que se pretende hacer “para garantizar la paz social y asegurar que las familias de México recuperen la tranquilidad y la confianza en las instituciones”.

A reserva de conocer más a fondo la propuesta y hacer una valoración justa, lo que se presentó da para hacer al menos dos consideraciones. Primera, es de celebrar que se presente este plan de pacificación como “prioridad estratégica” del gobierno venidero. Los últimos estudios oficiales sobre bienestar en la gente indican que ésta sufre mucho más por la inseguridad pública, que por las carencias materiales que tiene.

Segunda, resulta animador ver que los conceptos centrales de tal plan empujan a un paradigma distinto sobre la seguridad pública y el rol que se le confiere en la estabilidad nacional. Es bueno ver que se perfila una concepción que apuesta a la prevención más que a la represión y control de la violencia; uno que prioriza el trabajo para atacar las causas y se propone atender las consecuencias con sentido humanista.

La urgencia de un esquema como éste está más que justificado si contrastamos los altísimos presupuestos ejercidos en seguridad, con los constantes aumentos en los indicadores de inseguridad y las preocupantes manifestaciones de descomposición de las relaciones interpersonales, que hemos vivido por décadas.

En los ocho ejes que concentran la propuesta se puede entender que se trabajará en dos direcciones: una, en la que se buscará reconstruir las formas y recursos para la convivencia social y otra, con la que se configurará (quizá recuperará) el sistema de operación de estado, que garantice el pleno ejercicio de los derechos individuales, en un marco normativo que los regula en favor del desarrollo colectivo.

Los ocho ejes pudieran estar agrupados de la siguiente forma (aclarando que fueron presentado en otro orden).

En la línea de reconstrucción del pensamiento social y la convivencia se propone:  

  1. Garantizar empleo, educación y salud a través de programas de desarrollo y bienestar para reducir la pobreza y la marginación.
  1. Garantizar el respeto y promoción de los derechos humanos, sin tolerancia para la represión y la tortura e investigado toda denuncia de violación a los derechos humanos.
  1. Regenerar la ética de la sociedad a través de una constitución moral para mejorar la relación en lo individual y colectivo y el ejercicio de un gobierno austero honesto, incluyente y respetuoso de las libertades.
  1. Reformular el combate a las drogas, y reorientar los recursos para aplicarlos en reinserción y desintoxicación.

En la línea de reconfigurar la operación de estado se propone:

  1. Erradicar la corrupción y reactivar la procuración de justicia; eliminar los fueros; acabar con los paraísos fiscales; monitorear en tiempo real las adquisiciones de Gobierno y dar seguimiento puntual a la obligación en declaraciones patrimoniales y de impuestos de los funcionarios. Buscar la tipificación de la corrupción como delito grave, atacar el lavado de dinero y debilitar o colapsar las finanzas del crimen organizado.
  1. Construir la paz diversificando los modelos de justicia que garanticen los derechos de las víctimas con base en los principios de justicia transicional: verdad, justicia, reparación del daño, y garantía de no reincidencia delictiva. Impulsar leyes que acaben con los confrontamientos armados y posibilitar el desarme del crimen organizado; elaborar leyes especiales para reducir penas a infractores y amnistía a miembros de grupos criminales, siempre y cuando las víctimas acepten ofrecer perdón.
  1. Recuperar el control de las cárceles y dignificarlas con planes efectivos para la reinserción social. Separar a los imputados de los sentenciados y garantizar que la cárcel no sea un doble castigo para las mujeres.
  1. Se creará una Guardia Nacional para prevenir el delito, preservar la seguridad y combatir la delincuencia. Esta Guardia estará formada por elementos de las policías federal, naval y militar, con coordinaciones a nivel nacional, estatal y regional. Se formarán y adiestrarán a civiles para que se integren, dominando contenidos y procedimientos policiales, de derecho penal, de derechos humanos con perspectiva de género, de primeros auxilios, de protección civil y manejo eficiente de las nuevas tecnologías. Se sumará a asociaciones civiles organismos ciudadanos para revisar resultados.

Dada la naturaleza del tema, la presentación de este plan abrió un debate nacional que vale la pena seguir. Muchas cosas de lo expuesto podrán entenderse mejor cuando se conozcan los detalles en contenido, instrumentos y procedimientos. Ya con ello se podrá hacer un juicio más completo.

Por lo pronto, anima ver que se quiere enfrentar los problemas de seguridad pública con una visión diferente, más integral, más constructiva. La sociedad ya lo merece, los costos del paradigma que hasta ahora se ha estado aplicando han sido demasiado altos en vidas, tranquilidad y dinero. Hay que mantenernos atentos y estar prestos para poner cada uno su granito de ayuda. Seguramente será de gran utilidad. ¿O usted qué opina?

@ambrociomojardi

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