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MANUEL CARDENAS FONSECA

MANUEL CÁRDENAS FONSECA

La verdad que el SAT (o más bien sus funcionarios destacadamente Aristóteles Núñez y Osvaldo Santín [anterior y actual Jefe del SAT]) nunca deja de sorprenderme; ahora nos anuncian que a través de un “gran trabajo” de investigación lograron detectar más de 600 mil empresas “fantasmas” que servían a un gran número de empresas reales (no se ha dicho cuántas) para pagar participaciones a sus socios sin pagar impuestos, mediante “triangulaciones” y figuras como el contrato de honorarios asimilados.

Con “bombo y platillo” se pregona que esto ha sido posible gracias a los grandes esfuerzos del SAT y a su alto nivel de tecnificación que les permite poder cruzar toda la información de los contribuyentes, pero a mí, por el contrario, me parece una muestra de la incapacidad del SAT y sus funcionarios, o de la complicidad de los dos mencionados ya que en esto puros “empresarios” (léase particulares muy corruptos) con harto dinero, están involucrados, así pues, no ha existido en esos ex y funcionario actual ceguera alguna y sí, para mí, complicidad, para permitir que los esquemas de evasión y elusión fiscal florezcan en nuestro país, sin consecuencias.

Pero bien dicen que “el pez por su propia boca muere” y esta no es la excepción. La noticia es, sin duda, muy mediática, pero cuando uno trata de entender los mecanismos usados por estas empresas y las explicaciones de los funcionarios, las cosas no quedan claras, al menos para mí y para muchos mexicanos, seguro que tampoco.

En primer lugar se habla de 600 mil empresas “fantasma” y la verdad es que de “fantasmas” no tienen nada, claro que están legalmente constituidas ante Notario Público y fueron a firmar el protocolo los socios y registradas ante el SAT con todos los protocolos (en el mundo del deber ser claro) que están autorizadas para emitir facturas digitales (CFDI) y presentan las declaraciones a que están obligadas. Entonces estamos hablando de empresas legales que están supervisadas por el SAT a través de sus sistemas tecnológicos, pero que participan de esquemas de simulación para evadir impuestos, que el SAT no pudo detectar hasta ahora, a otro perro con ese hueso pues se supo cuando Aristóteles de su reproducción y florecieron exponencialmente con su cuate sucesor Santín. Qué raro, si uno como contribuyente común y corriente se retrasa en una declaración, inmediatamente nos está llegando una invitación a regularizarnos; ¿Será que aplica una regla para los pequeños y otra para los grandes? Habría que averiguar qué con tal ex funcionario y qué con el actual, para mí, no hay duda.

Tampoco es de sorprenderse si nos acordamos de las empresas “fantasma” de Veracruz, que tampoco eran “fantasmas” porque hasta en licitaciones públicas participaban, pero cuyos domicilios fiscales no existían (¿Qué eso no lo verifica el SAT?) y tampoco presentaban declaraciones, pero podían emitir facturas sin problemas. Por otro lado, están los cientos de empresas que operan lícitamente a las que les han cancelado la posibilidad de emitir facturas, bajo el supuesto que los domicilios que otorgaron no existen, aunque existan, o cualquier otro pretexto.

Así que queda claro que las empresas llamadas “fantasma” no son tales y que el SAT fue cómplice al exponer su tardía detección y cero castigo de esas operaciones irregulares o ilegales y no sabemos cuántas más operan de la misma forma y desde cuándo.

En segundo lugar, nos hablan de alrededor de 13 mil personas presuntamente beneficiarias de este fraude fiscal a través de contratos de honorarios asimilados a salario, y según los funcionarios del SAT son los verdaderos responsables de la evasión fiscal porque no han pagado impuestos sobre sus participaciones en las empresas de las que son accionistas.

¡Qué preocupación! a ver si usted o yo aparecemos en la lista de los 13 mil, por haber tenido contrato de honorarios asimilados con alguna de esas empresas involucradas, aun cuando tengamos constancia de la retención de ISR hecha por el contratante. A vivir el vía crucis de las interminables aclaraciones y seremos culpables hasta que se demuestre lo contrario.

Supongo, y espero no estar equivocado, que cuando uno se contrata por honorarios asimilados, el patrón tiene la obligación de retener el impuesto respectivo y transmitirlo al SAT, el empleado entonces recibe una hoja de retenciones que acredita que los impuestos ya le fueron descontados. Entonces si la empresa no declara estas retenciones o utiliza mecanismos ilegales para no pagarlos, la responsabilidad es de la empresa no del empleado.

Pero ahora resulta que el empleado tiene que certificar que la empresa cumpla con sus obligaciones fiscales, cuando puede acabar siendo también una víctima.

Insisto, lo anterior es muy preocupante, porque bajo este esquema cualquiera puede ser acusado de evasor fiscal. Cubrir la ineficacia recaudadora y la complicidad con los grandes contribuyentes con terrorismo fiscal es lo peor que nos puede pasar a los mexicanos.

Eso sí, si se demuestra que cualquiera de estas personas físicas está involucrada y coludida con otras para defraudar al fisco, estamos hablando de otra cosa y quizá hasta de delincuencia organizada. Pero probar esto en todos los casos no creo que sea tan fácil y no puede partir de simples suposiciones sino de pruebas ciertas y claras. Ya veremos el alcance y las consecuencias de esta gran noticia del SAT.

Finalmente se habla de las grandes empresas de las que son socios los principales beneficiarios del fraude, pero no se habla de cuántas ni cuáles, ni tampoco se dice las sanciones a las que pueden hacerse acreedoras ellos y las personas particulares corruptas que intencionalmente establecieron la estrategia. En alguna entrevista se señaló que a las empresas “fantasma” les cancelarían la posibilidad de emitir facturas y que ¿a las grandes no? Yo me pregunto, que en caso de ser cierto esto ¿no son las grandes empresas las verdaderas orquestadoras de todo el fraude? ¿Qué no fueron esas grandes empresas las que promovieron las creación de empresas “simuladoras” para evadir el pago de impuestos?

Es bien sabido que son las empresas y sus corporativos las que deciden cómo se les paga tanto a socios como empleados, y que muchas veces sólo les dicen “ve y cobra en tal lugar” y ellos van y cobran sin saber muchas veces las razones y sin saber que están participando de una defraudación fiscal.

En mi opinión, los responsables son: las grandes empresas porque ellas son las que diseñaron y orquestaron toda esta simulación, el SAT por la complicidad al no detectar este tipo de operaciones y los gobiernos en todos sus niveles, que comprobaron erogaciones no realizadas con comprobantes expedidos por empresas "fantasmas", incluyendo el Congreso del estado de Sinaloa en la LX Legislatura (al menos en el último año)

Vergüenza y juicio político, entre otras sanciones debieran de recibir los funcionarios del SAT, ya que, al menos por lo que han declarado, las eximen de responsabilidad y centran su atención en las personas físicas presuntamente beneficiadas y vinculadas con la evasión, cuando podrían no estar enteradas y acabar “pagando el pato”. Esto me parece el mundo al revés y propio de delincuentes de cuello blanco incrustados en el Servicio de Administración Tributaria y una muestra más de lo selectiva que puede ser la injusticia acompañada de impunidad en nuestro país y en todos los ámbitos.

Quisiera ser optimista, pero aún tengo muchas dudas y necesito muchas explicaciones, las que se han dado me son confusas e insuficientes. No sé por qué tengo la impresión que esto es solamente un golpe mediático que se aprovecha del desconocimiento, la ingenuidad o la ignorancia de muchos sobre estos temas, y que sólo deja al descubierto las incapacidades y/o las complicidades de los mencionados ex Jefe y Jefe actual del SAT. Aún me sigo preguntando ¿Cómo es posible que nuestro tecnificado y moderno SAT no haya detectado en muchos ejercicios fiscales estas prácticas y movimientos ilegales de estas empresas que representan cientos de miles de millones de pesos, mientras si detecta cualquier pequeño fallo o retraso de un pequeño contribuyente? Yo no le creo a estos señores ya mencionados y ¿ustedes?

¡Muchas gracias y sean felices!

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