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OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Puede no agradarme mucho la marcha del domingo, pero la democracia ocupa de las manifestaciones, tanto de los un lado como del otro. Se cumplió con la propuesta de marchar en contra de la cancelación del aeropuerto de Texcoco y a eso de las 11 de la mañana del domingo 11 de noviembre, no más de 5000 personas se encaminaron rumbo al Zócalo. Para muchos los 5000 no son gran cosa, pero para la incipiente democracia que se vive en nuestro México, es algo importante, esa es la democracia participativa. AMLO ha estado tratando de que México se mueva y creo que lo está logrando. Marchar, opinar, discutir, analizar, disentir, acordar, son parte de la democracia participativa que nos ha estado tratando de decir el presidente electo que debemos considerar como un asunto de suma importancia para arribar a un estado de conciencia mayor de la que se tenía con el gobierno del modelo neoliberal. Marchar a favor o en contra es condición de acuerdos y desacuerdos, lo relevante es que en ambas cosas existen opiniones que deben ser escuchadas sin denostarlas en ninguno de sus elementos. Lo importante en este asunto es que los marchantes debemos tener muy en cuenta la parte que se esconde en cada uno de los argumentos o en cada acción que se trata de emprender para desvelar las verdaderas intenciones de hacerlo por un bando o por el otro. La conciencia social en ambos casos empieza a darse por el simple hecho de ir descubriendo poco a poco las verdaderas intenciones que nos llevan a actuar. Si bien antes de la llegada de AMLO el pueblo se subsumía al poder mismo, hoy las cosas no son tan iguales que antes, ahora podemos estar un poco más seguro que habrá marchas cuando las autoridades infrinjan, con causales demostrables, la ley que debe salvaguardarnos en todos los actos sociales y de gobierno. Imagínese usted lector si hubiésemos marchado por las muertes de más de 50 niños acaecidos en la guardería ABC en Sonora, o por las desapariciones de los 43 de Ayotzinapa, o por los asesinatos de Acteal o los de Tlatlaya, en fin son tantos los eventos que requirieron de marchas nacionales, sean estas de los llamados FIFÍS o no, las cosas hubiesen sido muy diferentes en el hoy acontecer en México. Los verdaderos peligros de la nación está precisamente en que su pueblo pueda manifestarse por lo que le parezca importante hacerlo y allí radica la democracia participativa. A querer o no AMLO ha logrado que a los que nunca les interesó algo, finalmente hubo algo que tocó sus fibras internas para que se manifestaran en la forma como lo hicieron, ya habrá motivos y muchos, para que esta acción ciudadana se convierta verdaderamente en una acción social que nos lleve a no permitir jamás repetir la historia que apenas estamos dejando atrás. El poder se encuentra en nosotros, dijera AMLO, y en un pueblo organizado con mayor razón se hace más poderoso.

El sueño profundo en el que se encontraba nuestro pueblo, al final ha salido de ese letargo, la proclama ciudadana empieza a cobrar sentido en México y habremos de atestiguarlo en más eventos que se harán a partir del primero de diciembre. Viene el Tren Maya y con esa obra vendrá una segunda consulta que requerirá de todos para empujar el proyecto para el bien de todos los mexicanos.

No intentemos negarnos por el hecho de que no voté por AMLO, sino porque el derecho que le asiste a cada ciudadano está precisamente en hacer valer la participación de cada uno de los que habitamos en este territorio. Acordar o disentir tiene en su estructura la acción primera que nos mueve a hacer algo distinto. Enhorabuena la marcha FIFÍ y ojalá haya muchas ya sin calificativos, que demuestren el verdadero interés por la nación que nos pertenece. Habrá otras consultas que en su momento lidiaremos ideológicamente, pero pongamos siempre el interés de la nación por encima de cualquier interés espurio que nos niegue el crecimiento y el desarrollo de nuestras futuras generaciones. Decir entonces que México está dividido, es caer en el yerro que muchos desean ver. México está conformado por diferentes ideologías, pero por un solo objetivo; el bien para todos. Por el bien de todos, viva la democracia participativa. Así sea.

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