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alcaraz ernesto

COLUMNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Agarren la Onda, les dijo López Obrador a sus diputados federales el pasado 5 de septiembre: “Somos gobierno, NO somos Oposición”. Y les pidió además: “Compórtense a la altura de las circunstancias y las expectativas ciudadanas”. No se los ordenó, por aquello de la División de Poderes. Pero el encuentro fue, precisamente, en el mismo Palacio Legislativo Federal. En la casa de ellos. No esperó al saludo respetuoso, ya ungido Presidente Constitucional. Por donde se le vea, es poco el respeto a la Constitución y a las instituciones.

Y siguió el rosario de peticiones: Que evitaran a toda costa los “moches”, que razonaran sus determinaciones y pusieran en alto la Máxima Tribuna del Pueblo en sus debates y que sus proposiciones tengan sustento jurídico y sentido social. Ah, y que no abusen del fuero constitucional. Que se comporten con alto grado de honestidad y eficiencia. Son los representantes del pueblo…Y así por el estilo.

¿Qué atribución legal tiene el Presidente Electo en un conciliábulo legislativo, aún y cuando sean sus aliados? Que se reúna en otro lugar, es políticamente lo recomendable. Es cierto que los diputados y senadores por MoReNa llegaron a sus curules por el impulso de AMLO, que en el sprint final pidió a los electores que votaran por ellos, que le dieran el “carro completo”. Y gracias a eso, y sólo por eso, son mayoría en el Congreso de la Unión.

¿O fue a tantear el terreno y diseñar con ellos las características que les impondrá para confeccionar el “Traje a la Medida” de su Cuarta Transformación? Lo cierto es que pocos sabemos a qué tirarle con esta corriente política que tiene en suspenso y preocupada a los actores políticos y económicos y a una buena parte de la ciudadanía.

Y extraña, que en época de consultas al por mayor, e intenciones cuestionables que grupos interesados no hayan realizado ninguna medición ciudadana sobre su aprobación como Presidente Electo. ¡Sin duda, ya ejerce poder pleno sobre las estructuras nacionales!

La teoría política y sus especialistas dicen que el Poder Legislativo es el contrapeso real del Poder Ejecutivo. Y me recuerda a Vicente Fox: “El Legislativo propone y el Legislativo dispone”. Pues sí, pero no. Y que el Congreso de la Unión debe ser libre y autónomo para tomar sus decisiones sin injerencia ni influencia política del Ejecutivo.

Pero es lo contrario, porque con la mayoría absoluta de los grupos parlamentarios de MoReNa en el Congreso Federal y en los estados, con todo y su escasa experiencia y serenidad requerida para tomar decisiones en favor de la ciudadanía, los otros, PAN, PRI y PRD al carecer de capacidad de movilización y con sus estructuras disminuidas, y peor, divididas sus corrientes políticas, los bártulos están en manos López obrador y sus huestes.

Es el juego que les impone Andrés Manuel. Eso de que recurra a enmendarle la plana a Ricardo Monreal y a sus legisladores por sus atropelladas declaraciones políticas y ocurrencias legislativas, es una estrategia muy socorrida en la política, y los ciudadanos, ya la conocemos.

Crear la confrontación, anunciando una iniciativa económica o financiera para conocer la reacción de los sectores involucrados, para luego “serenar las aguas”, es una maniobra política en la que poco se cree, y sí genera zozobra por la confusión y la confrontación ciudadana que genera.

Alegan sus fieles, que si así ha sido siempre, ¿por qué hasta hoy nos preocupamos? Una buena pregunta que puede tener diferentes respuestas por la diversidad de opiniones y los bien entrelazados intereses de grupos políticos, de presión económica y de interés meramente ciudadano. Y a cómo le va a uno, es su reacción.

Creo que la respuesta debe asentarse en las expectativas que Andrés Manuel generó. La continuidad perdió. Ganó el Cambio Verdadero. Nadie se lo pidió, él lo ofreció. Pues ahora que cumpla. Y sí, lo vamos a esperar que opere a partir del 1 de diciembre, deseando sea diferente a como se conduce hoy.

Pero no nos engañemos. La aplanadora legislativa está ya en su favor para, por lo pronto, sacar el presupuesto federal a su conveniencia y solvencia financiera para sus compromisos de campaña. Y luego así darle cuerpo legal a la Cuarta Transformación. Y ante cualquier tropiezo político y de confusión, les indicará: Ustedes tiren la piedra, que yo curo los “chipotes”.

Como se lo pidió a Ricardo Monreal con su polémica iniciativa sobre la eliminación de las comisiones bancarias, con la consecuente justificación de éste, diciendo: “Qué no tiene por qué consultar al equipo de transición y que el Senado no recibe regaños de nadie”. Y sí los tuvo, pues AMLO lo desmintió. Lanzó la pedrada con costos políticos en su haber, para que López Obrador haga la sanación de los chipotes que sufrieron los mercados financieros.