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OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Nadie, con excepción de una madre puede decirnos de qué tamaño es el dolor que sienten cuando pierden a uno de sus hijos. Y es que basta con ver las marcas en el rostro de ellas cuando pasan por este trago amargo que las convierte en los seres humanos más fuertes que nunca nadie puede pensar que existieran en nuestro mundo. Mi reconocimiento a todas las madres que han pasado por este periodo. El asesinato de la joven Valeria Cruz Medel. Artero por cierto para golpearnos en una de las estructuras más dolientes de nuestro ser, pone de manifiesto nuevamente la enorme necesidad de ponerle un hasta aquí a esos sucesos que dañan fuertemente a los colectivos sociales existente en México, mismos con los que nos protegemos algunas veces de estos acontecimientos atroces. Hija de la Diputada por MORENA Carmen Medel, que en esos momentos estaba en el recinto parlamentario cuando la noticia le fue entregada por una de sus correligionarias de su bancada.

Como es costumbre en México, la verdadera causa de su muerte nunca se sabrá y nuestra sentencia será la de suponer siempre los diversos motivos por el cual esa jovencita perdiera la vida. Podrán decir que fue una equivocación o una confusión, pero el sicario no dudó en disparar por nueve ocasiones su arma mortífera sobre su víctima. Para los investigadores en este ramo criminalística las líneas de investigación pudieran ser varias, desde el suceso del secuestro de su madre Carmen Medel el 31 de marzo de 2016, hasta que fue elegida como Diputada del Movimiento de Regeneración Nacional. Nada se deja a la suspicacia de los personajes que alimentan las líneas de investigación para tratar de explicar el motivo o los motivos de dicho asesinato. Claro, en México son tantas las muertes que no hay ni recursos ni personal suficiente para dar o encontrar los nexos que explicarían dichos sucesos. Lo cierto es el dolor que la madre vive en estos momentos tan cruciales que nada ni nadie pueda consolarla de la pérdida de su hija Valeria. Hemos atestiguado miles de esos acontecimientos en México, existen de igual manera miles de carpetas de investigación cuyos contenidos fueron dejados al tiempo, pues la conveniencia no ayudaba a configurar estados de búsqueda que pudieran explicar todos los motivos de la propia existencia de esos hechos. Deseo firmemente que se llegue al fin de este asunto y que la impunidad sea cosa del pasado. Por el bien de todos, justicia a las madres de México. Así sea.    

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