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AMBROCIO MOJARDIN

VISOR SOCIAL

AMBROCIO MOJARDÍN HERÁLDEZ

La próxima semana se llevará al cabo el “Segundo Foro: La Ley Orgánica en la UAS, Reflexión y Consenso” que organizan la Asociación Civil de Jubilados en la UAS y el Comité Universitario Movimiento de 1968. De acuerdo con la convocatoria, el propósito del evento es dar seguimiento a las reflexiones y acuerdos que dejó el primer foro y promover alternativas viables y de trascendencia para la Universidad. 

Según sus organizadores, se trata de un espacio en el que se quiere discutir la conveniencia de configurar una propuesta de nueva Ley Orgánica y encontrar las mejores formas para lograrlo. Construir un nuevo marco jurídico para la UAS, que la resignifique como espacio de ciencia y la redimensione como instrumento para el progreso social, económico y cultural de Sinaloa.

Un esfuerzo colectivo que ayude a encontrar las formas para hacer de esta institución un centro científico de excelencia, donde la producción y el uso del conocimiento sean la base para la formación de las nuevas generaciones de profesionistas. Un instrumento social efectivo que, con su sistema de funcionamiento y su actividad cotidiana, inspire las mejores prácticas sociales y políticas para el Estado.

El evento tiene en los resultados del primer foro la motivación principal, pero se unen a éstos, los señalamientos que universitarios y sociedad en general han hecho sobre el comportamiento político de quienes la administran y la forma en que la han implicado para promover sus preferencias electorales. De todos son conocidas las quejas y los señalamientos públicos que grupos de universitarios han hecho sobre cómo se les limita la libertad de expresión y cómo se les escamotean los derechos laborales, por no someterse a los criterios políticos que se les quieren imponer.

Mediante las redes sociales, diferentes personas y núcleos de universitarios han podido hacer los señalamientos de abuso de autoridad, acoso laboral, corrupción académica y simulación de logros, que ven o sienten y no se les tolera presentar de manera directa en las instancias internas. Ha sido a través de las redes sociales que grupos de algunas escuelas acusan descuido académico y carencia de algunos recursos básicos de operación, así como contratación de profesores por criterios políticos, más que de preparación profesional.

En fin, el comportamiento de la administración universitaria, y varios aspectos de la dinámica institucional, se han vuelto foco recurrente de señalamientos y reclamos que merecen ser abordados con seriedad y responsabilidad.  Por ser la UAS lo que es, para los organizadores y para Sinaloa en general, este foro busca abrir el debate y poner cada cosa en su lugar.

Es entendible que en la lectura de esas circunstancias, se vea al cambio de ley orgánica como alternativa central; el mecanismo básico para enfrentar con posibilidades de éxito, varias malprácticas que se han normalizado en la institución.

En ese cambio de ley, seguramente tendrá especial atención lo referente al sistema de gestión y gobierno y los controles para impedir excesos como los que se han estado viendo (p.ej. en la contratación de personal, en el ejercicio financiero, o en el nombramiento de autoridades) y son la fuente principal de inconformidad y desacuerdos; la mayoría expuestos de forma tímida y temerosa.

También el modelo educativo y los recursos que garanticen elevar la calidad de lo que se hace; sin descuidar los instrumentos de diálogo y corresponsabilidad social, que aseguren transparencia y rendición de cuentas, sin simulaciones.

La UAS sigue siendo la universidad más grande y la de mayor relevancia para el estado. La de mayor cobertura y la que más expectativa social genera; la que más cuesta y de la que más cosas se esperan. El interés de los universitarios que organizan este foro y el de la sociedad en general por lo que sucede en la UAS, está más que justificado.

La UAS motiva intereses de muchos tipos, del interior y del exterior. Lamentablemente, los que siempre la han puesto contra la pared y la han distanciado de su deber ser son los intereses políticos y los económicos. Los de calidad académica y los de involucramiento efectivo, para volverla factor de progreso para Sinaloa, han sido tratados como adjetivos.

Usted estará de acuerdo en que es una tentación el contacto organizado y directo con casi 180 mil sinaloenses para propósitos electorales. También el ejercicio de un presupuesto que ronda los 7 mil millones de pesos al año.

Ante la inexistencia de análisis y debate interno en la UAS sobre lo que hace y lo que logra, el foro resulta de la mayor importancia. Sin duda será un espacio para empezar la respuesta a tantas preguntas como las siguientes:

¿Qué tanto la UAS está a la altura de lo que Sinaloa y México necesitan? ¿Qué tanto lo que vive se corresponde con el potencial que tiene? ¿Qué tanto lo que promete corresponde con lo que cumple? ¿Qué tanto lo que debe hacer corresponde con lo que hace? ¿Qué tanto lo que consume se corresponde con lo que da?

Como institución pública, la UAS es de todos y debe preservarse en las mejores condiciones, para que sea el factor de cambio que soñaron sus creadores. Sostenerla bajo el análisis constante de lo que hace y encontrar solución a los problemas que le aquejan es una obligación moral de los universitarios y de todos los Sinaloenses. Por eso, bienvenido este foro y todos los demás que vengan. ¿O Usted qué opina?

@ambrocimojardi

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