Ya disponible para su descarga la Revista Didáktica Octubre 2018 https://bit.ly/2Q7Bw6I

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Este corto ha sido inspirado por aquellos que ya no están con nosotros compartiendo nuestra realidad temporal. Muchos de los ya idos nos han dejado una huella difícil de borrar, pues a saber de todos los que hablan de ellos, al hacerlo, notamos siempre un dejo de tristeza y añoranza por los que fueron obligados a partir. Este escrito será acompañado sin duda, por los recuerdos de muchos momentos que cada quien compartió en la temporalidad que le tocó vivir con el obligado a irse. En Sinaloa como en casi todo el territorio nacional, existen muchos que no podremos olvidar jamás, por las aventuras que nos tocó vivir con ellos, los obligados a partir.

Debo reconocer que son muchos y perdóneme usted que no mencione sus nombres pues no cabrían en el texto que estoy escribiendo en este momento. Las remembranzas, las historias, las anécdotas, son guardadas celosamente en la mente y en el corazón de cada persona que hace uso de su memoria para recrear aquellas vivencias que en su momento fueron las más significativas que alguien pudiera valorar en ese momento en que se vive. Las historias de vida que cada quien va teniendo a lo largo de su vida, son sin duda las temporalidades que forman al hombre y que como producto de ese pasado, hoy podemos expresarlo sin ningún temor. En otras palabras; somos producto de la suma de ese pasado que en el presente expresamos. En el hoy por hoy, todos aquellos que fueron obligados a partir nos han dejado una enseñanza que ya no podremos olvidar, y es que el espíritu que los conformó fue el más fiel revolucionario que cambió la forma y el fondo de lo que estamos teniendo como vida. Las experiencias vividas no dejan ni nos dejan comportarnos sin la responsabilidad de cada acto que realizamos, estamos pues sujetos a una conducta que puede llevarnos a reproducir las acciones de aquellos idos, sin menoscabo de lo que hemos sido nosotros mismos durante esta temporalidad que vivimos. La vida nos conduce sin imaginarnos claramente a quienes me encontraré en el camino, y la influencia que éste tendrá en mis futuras acciones durante lo que dure mi existencia. Los legados de cada amigo se depositan en nuestro reservorio intelectual esperando el momento de que la semilla germine dadas las circunstancias que les sea propicias para rendir el fruto que nos hará medianamente libres. Ahora que estamos a punto de festejar nuestra fiesta de los difuntos habremos de recordarlos a todos y hacer el balance de nuestra propia historia, con justicia deberemos aceptar que muchos de los obligados a partir, nunca se irán por completo pues los pensamientos, las actitudes y muchas de las acciones devienen de la experiencia de haber disfrutado un momento con esos seres de luz que iluminan todo sobre la mesa. Hagamos pues una fiesta recordando que los ya idos fueron y seguirán siendo parte importante de nuestras vidas. Por el bien de todos, habremos de recordar a los obligados a partir. Así sea.

26/10/2018.

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