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luis alcantar

DR. LUIS ENRIQUE ALCÁNTAR VALENZUELA

SIGNOS, A REVISIÓN.

En voz del joven escritor Thomas Leoncini, expresa de Zygmunt Bauman lo siguiente:

“Hasta los últimos días que vivió entre nosotros los dedicó a su misión: hacernos

conocer el mundo. Sí, adoptó literalmente las generaciones sucesivas a las suya

y las tomó de la mano para ayudarlas a conocer e interpretar de verdad el mundo”

(Bauman y Leoncini: 2018; 104).

Los signos de actualidad, requieren revisión sagaz y punzante, para medio comprenderse. Sin equívocos, digo medio comprenderse. No me desboco en el alcance intelectivo, como otros que aducen a la ilusión de la comprensión total.

Los signos nuevos o emergentes, demandan de la mente, cierto tipo de esfuerzos intelectuales sostenidos. Con el objeto de generar algunos atisbos de interpretación. Aproximaciones a una humilde idea de comprensión integradora. Que permitan unir referentes de diferente tipo y manufactura. Para que la mente inquisidora derive, por qué marchan las cosas así en esta sociedad mundo. De por qué hoy día, se generan ciertas tiranías, prevalencias, dominancias asfixiantes, persecuciones digitales, de las cuales; para un sujeto bueno/sano, es algo complicado saltarles o esquivarles para no caer en sus prácticas/usos; que a veces pintan en lo enfermizo. Sobre todo, si tú vas surfeando en la vida líquida/digital, en otra ola diferente a la que todo mundo supone/acepta como ola dominante. Esa ola, a la que todos quieren subir/dominar.

Los signos, que vertiginosamente producen las sociedades enRed/adas, al interpretarse o resignificarse, te pueden otorgar algunas pistas a tu entendimiento, de por qué suceden

Algunas cosas en la Actualidad/Pantalla. Sí, así como lo lees en la Actualidad/Pantalla. O en la Pantalla Actualidad, como usted prefiera.

Presentaré algunas instantáneas narrativas que aluden, no de forma rigurosa, a algunos de los signos enunciados desde el título del presente texto.

INSTNARRA12.

“¡Chingada madre!”, dice un morro escuálido, con 15 años en su cintura, al ver una fotodo de la pulga Messi. En cuya nota de pie de foto, expresaba que el futbolista había firmado autógrafos en la Plaza Ley de Higuera de Zaragoza, Ahome, Sinaloa, México. La molestia del chaval sinaloense era más que evidente. Hacia sus adentros el joven pensaba: “Y yo haciendo tareas en el COBAES”. “¡Chingada madre!” repetía sin cansancio, a la par que daba golpes angustiantes en la mesa de trabajo. La nota, con montaje evidente de fotodo incluida, era falsa a medias. Era como una ficción. Era Messi en fotodo en efecto. La Ficción: que estuviese Messi, en ese centro comercial de tercer mundo, firmando autógrafos. El joven estudiante, dio todo el crédito a la fotodo, lo que decía, quien se la envió y nunca se preocupó por lo demás. “Para qué pues. Es tan cómodo chingada madre” (palabras del narrador). Para qué gastar neuronas pensadoras, si cada vez están más caras. Y si está en las enRed/adas Sociales: pues es verdad.

INSTNARRA2.

En una edición digital del New York Times NYT (octubre 2018), aparecen capturados (con un toque artístico) una serie de sujetos, con residencia en São Paulo, Brasil. Retratados por una artista urbana3, que la verdad sorprende a más de alguno; por el enfoque impreso a las fotodos. En esos sujetos, existe todo un posicionamiento existencial. Que es imposible que la Ficción o captura del Hecho, que pretende la artista a través del obturador de su potente cámara digital; pueda traducir o captar. Las notas al pie de la fotodo, de la misma artista, complementan el engaño aparente de la fotodo. Situándolo en otra perspectiva.

“Nací en una favela, y la ropa que uso es una forma de resistencia. Mis tatuajes tienen un fuerte simbolismo; cada uno representa una de mis fuerzas. En el rostro me tatué el símbolo de Exu, uno de los orixás de candomblé, mi religión, y en el brazo me tatué el mapa de África para sentirme más en casa y recordar a mis ancestros. Ninguna de las prendas que uso cuesta más de dos dólares. Primero que nada porque soy pobre y, en segundo lugar, porque he adoptado una actitud anticapitalista”. Niázia Nascimento Ferreira, 26 años, artista.

“Muchas de mis referencias vienen de la cultura queer, la cultura negra y del movimiento afropunk. Pero, antes que nada, me visto para molestar. Si el cabello rizado resulta molesto 7j en su tono natural, lo pinto de rosa porque creo que es un color extravagante. Uso transparencias porque quiero que la gente vea mi cuerpo directamente, que vea mi estómago. Molesto porque quiero que me vean. Quiero que otras personas gordas me vean y se sientan bien con su cuerpo, que se sientan libres de usar lo que quieran. Quiero que entiendan que mi cuerpo es libre y quiero que ellos también lo sean”. Eric Oliveira, 20 años, director de arte.

INSTNARRA3.

No es el abuelito de bat man. Pero es un abuelito. Un abuelito le decía, con ternura/angustia/desespero, a su hijo mayor. Con una voz ronca, entrecortada y con gargajos/flema en plena ebullición. Magma verdeamarela acumulada a punto de salir. Al pronunciar esas palabras/preguntas, el abuelito ya las había pensado; pero la tos crónica le aplicaba censura. Sí, increíble. Su garganta dañada y malolienta, no las dejaba salir. La censura laringotómica se le imponía. Pero luchaba con ella, lanzaba un clásico escupitajo babeante de lado derecho de su mejilla arrugada y le decía a su hijo. La voz suplicante le espetaba temblorosa: “… hijo ayúdame por favor: ¿Por qué ahora veo tantos pinches tatuajes por donde quiera hijo?, ¿Qué no es eso (si no me falla la memoria) o era cosa de vagos, marihuanos, malvivientes, castrosos, motolocos, drodadigtos, pre/expresidiarios, asesinos seriales?, ¿Ahora resulta que están siendo promocionados por todos lados?, ¿Qué le pasa a este mundo hijo, dime por favor? El abuelito era de la Generación Pre Baby Bomers. Tenía rato que ya se había bajado de este mundo, a la usanza de cómo lo pensaba/filosofaba el intelectual uruguayo Eduardo Galeano; y pues ya no sabía cómo subirse de nuevo. La ola de la modernidad líquida, en donde se tiene que aprender a surfear; lo había tirado/ahogado hace

rato. Y el abuelito de bat man no encontraba forma/truco para subirse de nuevo a este mundo veloz. La verdad duele, en efecto; con evidencias a la mano. El mundo y signos del abuelo, como la noche mortecina caían cada vez más. Se aproximaba a su muerte/desaparición.

INSTNARRA4.

La memoria biológica/sapiensal, es uno de nuestros grandes misterios humanos. Que aún no alcanzamos a explicar, interpretar, entender o comprender del todo. En contra de ella, decimos cada estupidez. El campo de conocimiento, que se ha dado vuelo en descalificarla: son las psicologías y pedagogías dizque modernas. Pero la Memoria biológica/sapiensal genera en silencio cada sorpresa, que no te queda más que expresar “pues que misterio tan grande es éste”. A su estilazo, dijo Germán Dehesa, unos años antes de su muerte “2 de octubre, sí se olvida”. Se atrevió a cuestionar y a nadar contra la corriente dominante de pensamiento de ese Mito del 2 de octubre de 1968. Con los juegos e ironías de Dehesa, bajita la mano indicaba que algo habría que sacudirse de ese dato histórico. Que si ocasionaba, tanto dolor, ira, incomodidad, por qué no olvidarlo. Germán Dehesa murió, la puerta de Alcalá sigue mirando pasar el tiempo. Y ahora algunos dicen que sí, habría que declarar que el 2 de octubre si se olvida. Calmaaaaa. Tranquilossssss. Veamos. Jorge Buendía, (https://www.eluniversal.com.mx/columna/jorge-buendia/nacion/2-de-octubre-si-se-olvida) [consulta on line octubre 2018] publica en el periódico el Universal, datos de una Encuesta que se administró a cierto número de personas, en el contexto de la celebración del 40 aniversario de la matanza de Tlatelolco en 1968.

Sintéticamente los datos fueron éstos: “dos de cada tres mexicanos (64%) relacionan el 2 de octubre de 1968 con el movimiento estudiantil o con la represión de los estudiantes”. Dice el que reporta: Fecha y Año, son parte ya del Imaginario Político Nacional. Correcto, hasta aquí, bien la cosas. El mismo ejercicio de encuestar se hizo para recordar el 50 aniversario del citado movimiento. ¿Y qué creen? La conclusión es: que el 2 de octubre se está olvidando. Sostiene el autor “el porcentaje de ciudadano que puede, de manera espontánea, asociar esta fecha con el movimiento estudiantil o con la represión a estudiantes, ha disminuido 17 puntos porcentuales, de 64 a 47 por ciento. Considerando el grado de desinformación sobre los asuntos públicos que hay en la ciudadanía, pudiera argumentarse que el 47 % es una cifra alta. Sin embargo, de continuar la tendencia a la baja, el evento pronto quedará en la memoria de un público especializado”.

Ante tantos signos emergentes. Vale la pena arriesgar, una argumentada opinión. Quizás volvamos por otros signos.

OTOÑO 2018.