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Ernesto alcaraz v

COLUMNA VERTEBRAL 

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Si López Obrador tiene muy clara la decisión a tomar sobre el Nuevo Aeropuerto que se construye en Texcoco, ¿por qué polariza el tema y permite tantas contradicciones de sus futuros colaboradores? En campaña se dijo que se cancelaría. Luego que se decidiría por una consulta popular, a través de encuestas. Pero se abrió la posibilidad de concesionarlo. Sin que Javier Jiménez Espriú deje de pujar para que se cancele y se construya en la Base Aérea de Santa Lucía. Enturbia la ruta y complica la decisión. Pero ya se decidieron por la consulta.

El presidente electo garantizó que la consulta sería con plena libertad ciudadana y no habría injerencia de su equipo. Pero luego, Javier Jiménez Espriú, el futuro Secretario de Comunicaciones y Transportes, y dos futuros secretarios más, levantaron el ánimo rebelde de los habitantes de Texcoco – opositores eternos de la obra – impugnando el proyecto por el daño ambiental que generaría en la región. Contradice a su jefe y enturbia la ruta que pudiera seguirse.

Los inversionistas y los expertos aeroportuarios insisten en que el NAICM es un proyecto altamente rentable para el gobierno. Que se paga solo y generará importantes recursos a la Federación. Si así es, ¿por qué López Obrador se resiste a tomar la decisión si beneficiaría las finanzas públicas? Poco tardamos en saberlo: Acusó al equipo gobernante y a Carlos Urzúa, su futuro Secretario de Hacienda y cabeza de grupo de transición de haberle ofrecido informes incorrectos sobre la operación del proyecto. Que fue engañado.

Pero midiendo el contrariado ánimo de los inversionistas y con el propósito de apaciguarlos declaró: “Si los inversionistas quieren seguir con la construcción, no habría inconveniente para concesionarlo”. Y se pensó que por ahí iba la decisión final, pues ya Jiménez Espriú había declarado que: “No se puede gastar tanto dinero en el Aeropuerto, habiendo tanta pobreza y desigualdad en México”. Hasta ahí, todo parecía caminar en un posible entendimiento.

Sin embargo, el pasado 9 de octubre Jesús Ramírez Cuevas, el próximo coordinador de comunicación social de la Presidencia precisó que además de la Consulta, también habrá encuestas. Y advierte, a priori, que difícilmente las encuestas den un resultado diferente a la consulta. Esta sola conjetura incrementa las dudas sobre el procedimiento y abre la probabilidad que el proyecto de Texcoco vaya a ser cancelado. Y no se concesione tampoco.

Pues habrá que esperar, porque el pasado 10 de octubre, El Financiero publicó su tercera encuesta telefónica nacional sobre si se prefiere que el aeropuerto siga la construcción en Texcoco. ¿Los resultados? El 62 por ciento de la gente ofrece respuestas favorables para que siga, mientras que el 25 por ciento se expresa a favor de desarrollarlo en Santa Lucía. Y Parametría y Mitofsky, levantaron las suyas con resultados parecidos. Entonces, ¿la consulta será similar a las encuestas? Sí, de nuevo las encuestas, como en campaña. ¿Se les va a creer?

Porque mire Usted: Enrique Calderón Alzati, presidente de la Fundación Arturo Ronsenblueth y designado responsable para el conteo de votos de la consulta, destacó: “De acuerdo con experiencias previas, estima una participación de 100 mil a 500 mil personas. Apenas el 0.1 al 0.6 por ciento del Listado Nominal, que es de 89.5 de ciudadanos.

Y a la par que es un porcentaje limitado, la intensa movilización de Morena haría imponer el sentido de la opción deseada y posiblemente al margen de lo que se exprese en las encuestas. ¿Cuál? En serio que es un enredo. Como para atinarle, pero no irle a nada. Sin duda es un tema político, no técnico, del que es fácil colegir que quién tiene el poder político y la capacidad de movilización, obtendrá el éxito deseado. Y sólo lo tiene Morena, es el promotor e incluso el que pagará el costo. Dicho por Mario Delgado y contrastado por Porfirio Muñoz Ledo. Se dice costará 1 millón 500 mil pesos. Y las encuestas, ¿cuánto?

Estamos a 8 días de despegar la consulta, que será del 25 al 28 de octubre. Ya sabemos cuál será la pregunta: “Dada la saturación del aeropuerto de la Ciudad de México, ¿cuál piensa Usted que sea mejor para el País?

  1. Reacondicionar el actual aeropuerto de la Ciudad de México y el de Toluca y construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía, y
  1. Continuar con la construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México.

También se sabe que se instalarán 1, 073 mesas receptoras en 538 municipios, sin saber el criterio seguido y sí contrastarán con el potencial económico de las ciudades seleccionadas. Porque no es lo mismo la opinión que se dé en municipios de Chiapas y Oaxaca que en Jalisco y Nuevo León. Pero como es un tema de rentabilidad política, no importaría mucho.

Pero existen otros riesgos. Una encuesta nacional hace la selección de una muestra representativa de la población de todo el País. Se escogen de manera aleatoria, al azar de los encuestados. En cambio, a la consulta tendría el ciudadano que ir personalmente a emitir su opinión. Por eso ni es representativa y sí implica un sesgo en los resultados. Lo que sea, y como se decida, es un diferendo social de alto riesgo.

Y finalmente me pregunto: ¿por qué cuatro días para la consulta sobre el Aeropuerto, si para elegir Presidente de México, renovar el Poder Legislativo, gobernadores, diputados locales y alcaldes necesitamos solo un día de votación? Yo deseo que AMLO decida bien. Que el presidente electo no se equivoque y tome la decisión correcta. Porque se vale rectificar. Lo cierto es que este Galimatías se tiene que resolver para bien.