Ya disponible para su descarga la Revista Didáktica Octubre 2018 https://bit.ly/2Q7Bw6I

cano

APUNTE

JORGE GUILLERMO CANO

Culiacán del caos vial, los retenes, baches y topes, Sinaloa. Nadie en su sano juicio puede desmentir que el relevo político en México tiene su base en la profunda inconformidad del pueblo, en el hartazgo frente a la desmedida corrupción oficial (de la mano con la privada) y las profundas asimetrías sociales que se dan dramáticamente en nuestro país.

Está el factor AMLO, en efecto, pero ni de lejos habría sido suficiente para el tamaño del rechazo que se expresó en las urnas y que dio lugar a la aparición (la reedición, también) de figuras políticas que no habían soñado siquiera con su raudo ascenso.

No hace mucho escribí aquí que la esperanza muere al último, pero que también muere; en la misma tónica, que la elección del pasado primero de julio podría ser la última apuesta del pueblo mexicano a su incipiente democracia.

En la memoria están los llamados a la reflexión y a la consecuencia por encima de las coyunturas; la necesidad de una correspondencia que ronde lo radical entre el decir y el hacer de una generación que llega sobre los hombros de la esperanza popular.

Advertimos sobre las “malas señales” que se han estado dando y la imperiosa necesidad de corregir cuando todavía se está a tiempo.

Pero esas señales continúan, un día sí y otro también, en el Congreso federal y en los estados, en los municipios y en algunas gubernaturas donde Morena tiene el mando. Expresiones que apuntan a más de lo mismo (como es el caso de la presidencia municipal electa de Culiacán y que, por repetida en muchos otros lugares del país, es más fondo que forma).

SIN CAMBIOS DE FONDO, MÁS DE LO MISMO

Bancarrota total o parcelada del México que recibirá AMLO, es claro que en muchos aspectos estamos cerca de tocar fondo, particularmente en seguridad y bienestar social, derivados los graves problemas de la inequidad económica y financiera.

La esperanza dicta que los tiempos venideros, cuando menos, no pueden ser más malos, pero, lamentablemente, no hay certeza de que así sea y el ambiente de incertidumbre con los riegos inherentes de reeditar traumáticas experiencias recientes, sigue presente.

Sucede que las causas de origen que desencadenaron la crisis (se reconozca o no) permanecen; que las grandes asimetrías sociales están ahí y que las fuentes de la legítima inconformidad: inequidad mayoritaria y privilegios selectivos, continúan inamovibles.

En consecuencia, el relevo presidencial no supone, por sí y de manera obligada, la seguridad del cambio que beneficiaría a la población mexicana en su conjunto, es decir el cambio de fondo, en tanto el modelo neoliberal siga operando a plenitud con todo lo que implica y de sobra conocido.

Sin embargo, como es natural y entendible, sí se abren expectativas de transformaciones sobre la base de modificar (así sea relativamente) el modelo económico y establecer nuevas relaciones democráticas en el país, una cuestión que, aunque incomoda que lo digamos a fieles morenistas, está por verse y bajo escrutinio.

NECESARIO CUMPLIR, NO HAY DE OTRA

La necesidad de los cambios efectivos parece ser una idea que cada vez cobra más adeptos, probablemente porque todos (o casi todos) estamos convencidos de que de su aceptación o rechazo depende la recuperación del pacto social en México, ahora difuminado si no es que desaparecido.

A estas alturas no es dable seguir apostando al proverbial aguante del pueblo mexicano y a su paciencia de siglos. No entenderlo así equivale a negar una realidad que se expresa cotidianamente en toda su dramática dimensión.

Como país, andamos bastante mal en lo económico (en sus implicaciones para el conjunto de la población, pese a todo lo que se pueda decir en contrario desde la oficialidad y la banca) y ello impacta las de por sí difíciles condiciones de vida de la mayoría de los mexicanos.

Pero la carga de la crisis es diferenciada y para unos pocos grandes potentados es incluso un gran negocio. Así, resulta cínico que banqueros y oligarcas empresariales nieguen la bancarrota nacional, pues para ellos no existe, en efecto.

EN EL TINTERO

-A unos días de que el abogado Estrada asuma la presidencia municipal de Culiacán, el clima político en su entorno está lejos de ser el deseable. Vamos a ver qué pasa.

-Los cambios en la SEPyC se parecen mucho a un despropósito. Sobre ello volveremos.

-De manera desvergonzada, sigue la GNP de los millonarios Bailleres (ahora en líos griegos y australianos por la modelo que apareció ahorcada en un yate de su propiedad) sin asumir su responsabilidad en el caso del siniestro número 62992342, ocurrido en la ciudad de Culiacán el 19 de agosto de 2016, “cuando ni siquiera pagó la grúa para llevar el carro al taller”.

-Para eso cuentan con la complicidad de condusefes, profecos y juzgados. Vamos a ver si eso se acaba con el cambiazo prometido. Por lo pronto, poderoso caballero sigue siendo don dinero.

-El apunte, también en “Vértice de Sinaloa” (verticedesinaloa.net); Línea Directa (https://www.lineadirectaportal.com); didaktica (http://www.didaktica.com); Sitio Telles (http://www.jorgeluistelles.com) y en “voces del periodista”, revista del club de periodistas de México (vocesdelperiodista.com.mx).

(Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.).