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ARTURO SANTAMARIA

ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

Quirino Ordaz desplazó a Enrique Villa Rivera de la SEP y colocó en su lugar a Alfonso Mejía López. Sus trayectorias y méritos académicos son muy distintos pero de eso no vamos a hablar. Lo que llama la atención es que el Gobernador invite a uno de los más constantes y severos críticos de las posturas de AMLO sobre la reforma educativa peñista y que, hasta hace uno días era un alto directivo de Mexicanos Primero, organización fundada por Claudio X. González Jr., el empresario que a lo largo de 18 años se ha opuesto sistemáticamente a López Obrador. 

Mejía López, Claudio X. González y Quirino están en todo su derecho de disentir de las ideas que tiene el tabasqueño sobre la educación, pero no parece estar políticamente bien medido que el Gobernador llame a dirigir la SEP del estado a una persona que va a tener que lidiar con un Gobierno Federal que en apariencia impulsará un proyecto educativo muy distinto al que defiende Mejía López.

Aunque todavía vigente la reforma educativa va a ser derogada a corto plazo, así que a estas alturas prácticamente está muerta, por lo que el nuevo Secretario de Educación Pública de Sinaloa y el Gobernador, resulta lógico suponer, tendrían que cambiar de planes.

Ahora bien, es muy cierto que no sabemos cómo va a ser la reforma educativa que Morena y sus aliados van a impulsar; pero lo que sí podemos afirmar es que quizá no se va a parecer gran cosa a lo que se aprobó con Peña Nieto, y en ese nuevo escenario Quirino y Mejía López se meterían en un predicamento. Sin embargo, no es descartable que, como buen pragmático, Quirino Ordaz se acomode a las nuevas circunstancias y lo mismo le ordene a su nuevo secretario. Lo cual, aun no queriendo, sabría apegarse a un principio de supervivencia política.

Por otro lado, la estrategia amloista para elaborar una nueva reforma se está complicando. Al parecer, si vemos la definición que les colgó Andrés Manuel López Obrador a los profesores de la CNTE el pasado miércoles: “radicales conservadores”, ya hay un claro distanciamiento entre el Presidente electo y la disidencia magisterial de izquierda.

Y, bueno, quizá no se equivoque AMLO porque la fracción guerrerense de la CNTE actuó con muy poca inteligencia en pasado fin de semana cuando interrumpieron violentamente en el Foro Educativo al que convocaban los morenistas. No obstante, los disidentes tienen otra versión. Laa siguiente la expresa el profesor Lev Velázquez Barriga en el diario la Jornada (11/10/18):

“Desde su origen, los convocantes y organizadores de los foros permitieron infinidad de irregularidades e inequidades en detrimento de la pluralidad; donde pudieron desconocer la representación colectiva de la CNTE lo hicieron y los redujeron al sorteo de ponencias personales o de plano no les dieron voz, a pesar de ser uno de los actores centrales de la resistencia a la aplicación de la reforma educativa hasta los confines del sexenio; soslayaron la desinformación y malversación de los mecanismos de participación propiciada por los caciques sindicales pro patronales que terminaron controlando la asistencia; obviaron el acarreo descarado de las huestes oficialistas del magisterio que se amotinaron en los espacios físicos donde se citó a la consulta”.

“Guerrero fue la síntesis del hartazgo, del favoritismo hacia los aliados neomorenos del viejo charrismo magisterial y de las cúpulas actuales del SNTE que dieron la espalda a sus agremiados defendiendo la reforma educativa, pero que han sido los invitados especiales de Moctezuma Barragán para los que no se tiene límite de tiempo en el intento fallido de reivindicarse”.

Si esta interpretación es cierta, López Obrador y Moctezuma Barragán marcarían su distancia de la CNTE y se acercarían a la SNTE, quien estaría dando el giro acomodaticio hacia Morena y muy probablemente hacia Elba Esther Gordillo. Así las cosas, la reforma educativa amloista estaría lejos del “radicalismo conservador” de izquierda y más cerca del elbismo, quien también se opuso a la propuesta de Peña Nieto y apoyó electoralmente al hijo predilecto de Tabasco.

El profesor Lev Velázquez cierra su artículo recomendándole a AMLO que “no debería preocuparse porque lo rebasen por la izquierda, sino porque la tecnocracia incrustada en su gabinete educativo, cuyas prácticas, omisiones, alianzas y pretensiones, están haciendo lo posible para rebasarlo por la derecha”.

Si esto último es cierto, entonces, Quirino no debería estar preocupado sino lo contrario, y el nombramiento de Mejía López suena congruente.

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