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AMBROCIO MOJARDIN

VISOR SOCIAL

AMBROCIO MOJARDÍN HERÁLDEZ

Nadie duda que hablar de suicidio es una tarea difícil. Más cuando se trata de hacerlo con menores de edad, pero los especialistas de la salud mental coinciden en que es un tema que hay que abordar con las nuevas generaciones. ¿Cómo? ¿A partir de qué edad en qué circunstancias hacerlo?

El suicidio es un acto doloroso en todos los sentidos y eso provoca que evitemos tratarlo. Como en todos los temas difíciles, sobre él pesa un estigma que nace de la combinación de aspectos como la desaprobación social, la culpa y la vergüenza. Determinadas por una carga histórica, religiosa y social que, buscando proteger, termina haciendo daño.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que durante la última década, el suicidio en niñas y niños ha crecido como en ningún grupo de edad. La conclusión es que la vida sola, sin orientación, sin relaciones afectivas satisfactorias, con abusos y con exceso de expectativas, lleva a los menores a desear la muerte.

El pasado 10 de septiembre (Día internacional para la prevención del suicidio), la OMS reconoció que el suicidio sigue siendo la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 24 años, con peligrosos incrementos en edades tempranas. Según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el suicidio de niños en México no era un problema hasta la última década del siglo pasado, pero el comportamiento del problema en los últimos años ha llamado la atención de todo el sistema de salud. 

Según sus estimaciones, tan solo en los hospitales del Estado de México y la Ciudad de México entre 2016 y 2017 se estuvieron atendiendo entre 30 y 50 casos de intento de suicidio en menores de 8 a 12 años. Entre las causas asociadas más frecuentes han identificado al Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, al abuso físico y sexual, al consumo de estupefacientes y a medios familiares con violencia extrema.

El problema es creciente en todo el mundo y tiene los focos encendidos de todas las organizaciones internacionales de salud. Los métodos más utilizados por los menores para cometer suicidio son el ahorcamiento, el consumo de pastillas, o la ingesta de sustancias venenosas. Afortunadamente, alrededor del 60 por ciento de los que lo intentan fallan en su cometido.

La Asociación Americana de Psicología (APA) propone que se aborde el problema sin prejuicios y que las instituciones entrenen a la sociedad para prevenirlo. Entre las alternativas que ofrece destaca dos: la de aprender a reconocer y atender las señales de la ideación suicida y la de recuperar la vida familiar y social para enriquecer la condición socioemocional de los menores. 

Los aspectos más notorios, no definitivos, que dan señales de advertencia y que deben ser abordadas con decisión son las siguientes: a) Descuido en la apariencia y en la higiene, b) Estados de ánimo que van de la ira o la intolerancia, a la tristeza, c) Interés por el tabaco, el alcohol o las drogas, d) Desinterés por sus calificaciones o cosas que antes le atraían, e) Retraimiento social, f) Hablar de la muerte o expresar el deseo de no vivir, g) Conductas arriesgadas o imprudentes, h) Conductas de autolesión, como hacerse cortadas (cutting).

Cuando alguna o varias de estas conductas se presentan, las madres y los padres deben tomar medidas inmediatas. La primera es reconocer que algo en el contexto íntimo de la familia o el grupo inmediato no anda bien y está afectando al niño o a la niña. Segundo, estrechar el contacto con él o ella para evitar que su condición empeore. Tercero, abrir la comunicación para conocer lo que sienten y piensan. Cuarto, resolver en lo inmediato lo que es posible y buscar apoyo profesional para lo que no lo es.

Hay quienes desaprueban que cuando los padres detectan conductas de riesgo en sus hijas e hijos hablen con ellos sobre el suicidio. La razón es que temen, con la referencia, fincar una sugerencia implícita que lleve a resultados fatales.

La investigación psicológica demuestra lo contrario. Hablar abiertamente con ellos sobre lo que está ocurriendo puede ser la mejor vía para superarla. La mayoría de los estudios sobre suicidio coinciden en que la ideación suicida siempre va asociada con sentimientos de soledad, autoestima baja, desesperanza y falta de alternativa a lo que se vive, especialmente en menores de edad.

Por ello la APA sugiere lo siguiente: 

Cuando se perciban conductas de riesgo expréselas a su hija o hijo. Hágalo con serenidad y atienda con paciencia la reacción. De esa plática debe quedar constancia (en hechos) de que le interesa mucho lo que pase con él o ella.

Escúchele de verdad y sin alterarse. Ahora ellos no necesitan consejos ni reprimendas sino acompañamiento y cariño.

Manténgase conectado con él o ella. No intente sobreprotegerlo encerrándolo por el temor de que haga lo indeseable; ayúdele a retomar su vida normal con quienes le hacen sentir amado y deje que sus sentimientos negativos desaparezcan poco a poco. 

Sea compasivo. La situación que vive es grave para él y necesita superarla. Exprésele amor y disposición a ayudarle en lo que sea necesario.

Sea estratégico. Si al abordarle nota que no le dice la verdad, no se confíe y tome medidas preventivas (p.ej. quite de su alcance objetos o sustancias de peligro). Asegúrese estar a la mano para escucharle cuando quiera hablar y apoyarle; mantenga actitud solidaria hasta construirle una nueva condición psicológica y procure que perdure.

Absolutamente nadie quiere enfrentar una situación asociada al suicidio, pero lamentablemente el problema es cada vez más frecuente. Su origen está en el tipo de vida que tenemos y que a muchos parece no dejarles alternativa. 

Como padre o madre de familia ponga atención a sus hijas e hijos. Asegúrese que la familia para ellos es en realidad un grupo y espacio que les hace sentirse queridos e importantes; comuníquese abiertamente con ellos y sea la guía que necesitan.

Cuando así lo haga podrá detectar cualquier cambio de conducta y estará en condiciones de entender su origen y atenderla. Lo más seguro es que con ello, la preocupación del fenómeno de suicidio estará muy lejos de sus preocupaciones. ¿O usted qué opina?

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