OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Tenemos la gran oportunidad de construir al hombre del mañana, a ese que impondrá su huella en el hacer de la trasformación de la nación del Águila. El hombre consciente de su hacer, el hombre pensante, el hombre vinculante, el hombre solidario. Estamos en la construcción del modelo que México necesita para fortalecer todas sus estructuras. El liderazgo que nos llevará a perfilar al hombre del mañana ya está en las puertas del Palacio Nacional. Para lograrlo solo necesitamos dar un paso hacia adelante en la escala del humano. Para lo anterior se necesitarán los próximos 50 años. Como primer paso, lograr hacer conciencia en el ambiente que vivimos para cuidarlo y que éste nos cuide a nosotros. 

Crecer un peldaño en la escala del humano es simplemente construir para un mundo mejor. Un paso importante es la construcción de la solidaridad. No podemos seguir permitiendo el empobrecimiento de tantos millones de seres humanos. 

Con lo anterior no digo que debamos cargar con ellos, simplemente crearles las condiciones para el bienestar y la prosperidad; trabajo digno para todos. Otro paso es mirar hacia el interior de nuestra nación, tenemos los recursos suficientes para promover el desarrollo sustentable permanente de México. Tenemos la tierra y el conocimiento para producir nuestros alimentos, esa deberá ser la base de todo. Otro paso sería la corrección de las conductas adversas a los principios y valores que deban regir en este proceso de transformación. Incluir con claridad en los procesos educativos que la riqueza, el poder y el dinero solo sirven para llevar los beneficios a todos. Otorgar o devolver la dignidad humana por el mismo sentido de sentirnos dignos y agradecidos. La lucha de contrarios no es más que una teoría que sirve para la evolución del hombre, nunca para su propia destrucción. En esa dialéctica confrontativa se podrán ver los razonamientos más adecuados para un crecimiento sólido y verdadero. Hoy es posible verlo si logramos formar en el hombre los razonamientos adecuados para distinguir y separar lo sustantivo y lo no sustantivo de toda acción significativa. El hombre podrá lidiar con sus propios demonios en términos de solventar su propio desarrollo. De suyo, será él quien sea el responsable de permitir o no que los próximos gobiernos se rijan por lo establecido en la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Leyes y reglamentos que guiarán la acción ciudadana y el actuar de los que son responsables de la función primigenia por la fue contratado. La colectividad finalmente se autorregulará bajo los principios de la equidad, respetando la singularidad de su pensamiento pero anteponiendo el derecho de todos. La construcción del nuevo modelo político tendrá como base el aseguramiento del bienestar para todos, respetando la capacidad de los que tienen mucho y de los que tienen poco. Asegurando que la nación obtenga de todos lo suficiente para promover el desarrollo y el crecimiento de todo lo que exista en la nación. 

Respetando la propiedad privada y el derecho a la ganancia bien ganada. Por el bien de todos, empecemos a construir al hombre del mañana. Así sea.

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