50 AÑOS DESPUÉS; 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA ****

Ernesto alcaraz v

COLUMNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Qué difícil nos era asumir una responsabilidad académica, estudiantil e ideológica, que en esa etapa de la vida, todo joven aspira incursionar. Una terca determinación de la que algunos dudábamos engarzarnos, pero que muchos abrazaron el idealismo con la fuerza autónoma de su juventud.

Ideas sumarias que configuraron los grandes movimientos sociales de nuestra época. El Capitalismo concentraba el poder y el Socialismo, que abatía la pobreza y la desigualdad. Y aunque hayan pasado décadas algunos aún encarnan esa concepción ideológica. Y bien por ellos, porque contra todo, aguantaron angustiosas experiencias. Aún observamos perfiles del idealista revolucionario de ayer que se expresan y analizan en columnas, artículos y noticias y en conversaciones de café, exponiendo propuestas contradictorias con la realidad actual: La globalización imperante. Y en buena medida les doy la razón, pues realidad que no beneficia, debe modificarse. Pero el momento de transición está generando mucha incertidumbre.

Los jóvenes de ayer, ahora en plena madurez, gustábamos escuchar los discursos incendiarios de los líderes de la época, que si bien las simpatías sociales contra la incomprensión del gobierno se polarizaban, sus ideas y principios eran, más que sólidos, inquebrantables.

Muchas consideraciones oficiales se discutían. Se apuntaban algunas con reservas y las más con claridad porque propiciaban fisuras en las estructuras del Estado y paralización social. Además, dependía de satisfacer demandas y planteamientos, para el gobierno difíciles de conceder. Pero la sociedad, sin ataduras, los respaldaba, porque eran jóvenes universitarios engendrados en esa misma sociedad. Para el gobierno eran revoltosos y comunistas, pero para la ciudadanía, sus hijos y familiares. Así la “idea revolucionaria” ganaba terreno poco a poco. Hasta que las instituciones se tranquilizaron, sin dejar de estar en constantes debates y controversias internas.

Hoy son los mismos de ayer. Unos en el Gobierno, otros en los partidos políticos y los más en las universidades e instituciones de estudios superiores en el País y en el Estado. Es de reflexionar que son muchos años de distancia para tan pocos cuadros políticos y académicos de reserva existentes en todas las todas las estructuras políticas y sociales. La pujanza juvenil no avanza y la cuestionable experiencia y comportamientos de los de siempre, las limita aún más.

No se quieren abrir los espacios para su participación. Los grupos caciquiles y preponderantes los achican. No los impulsan como ellos mismos fueron impulsados en su época juvenil. Los líderes más conspicuos de hoy vienen de finales de los 60 y principios de los 70. Y ahí están aún encabezando liderazgos con pocos seguidores.

Muchos han renunciado a sus ideologías y actitudes liberales de ayer, como hoy algunos políticos renunciaron a un partido para irse a otro por conveniencia y no por sustentos ideológicos, desplazando a otros con más méritos, militancia y formación política.

Pero finalmente, el 1 de julio la ciudadanía nacional y estatal despertó y votó, quizá sin mucho raciocinio pero sí con una incontenible emoción por un cambio que aún no logra configurarse. Pero el desbordado ánimo social considera altamente posible la instauración de un nuevo régimen político en el País. Pero las rectificaciones del Presidente Electo, configuran lo contrario.

Hoy en los tiempos electorales y del Cambio, las personas sufrieron repentinamente el fenómeno metamórfico y encontraron nuevos espacios a sus conveniencias y provechos políticos. Los conocemos en la medida que algunos hicieron huesos viejos y actuaron como las circunstancias les exigieron y los intereses los obligaron.

Algunos de ellos fueron simplemente aves de paso en el gobierno, protegidos por la clase gobernante del sexenio y actuaron al amparo de sus propios beneficios. Otros, siguen actuando bajo circunstancias distintas y contrarias a los principios que los hicieron respetables, pero que les permite mantenerse en activo. No sé si estén en el espacio correcto, pero sí en el adecuado a sus circunstancias.

A los ideológicamente sinceros y de recta actitud nunca se les ha regateado sus méritos y el reconocimiento social. A los que mudaron principios y valores para subsistir, sólo les deseamos que alcancen los logros que motivaron su claudicación.

Los principios y valores éticos, la lealtad y la moral política no la cancela el tiempo, al contrario, los enriquece y enaltece a quienes los ejercen. No son de épocas. Son valores y virtudes que encajan en todo tiempo y en todo lugar. Hablo de principios no de ideologías. Los principios se hacen más sólidos cuando habitan en uno, en tanto las ideologías son mutantes y juegan en los linderos de la conveniencia política.

Para estos, el escenario de Morena fue un espacio propicio para mantenerse vigentes. Entró el que quiso. No se exigió eficiencia ni lealtad institucional. Ni una hoja de vida ejemplar y de singular honestidad. Bastó con aceptar que “es un Honor estar con Obrador”. Pero ahora cuidado con mentir, robar y traicionar. Está ya decidido que será penado y castigado. Sobre esto último, deveras y ojalá recuperemos la sinceridad personal, la ética en el ejercicio gubernamental y la lealtad a principios y compromisos. Demostrar de qué estamos hechos.