OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

No quisiera entrar mucho a detalle acerca del trabajo de los legisladores locales, pero vale la pena hacer una breve reflexión de lo que deben hacer, y en el momento en que lo deban hacer. Para no entrar a un terreno equivoco diré la función de uno de los tres poderes: el legislativo. En el Artículo 19 fracción VIII establece “Representar los intereses de los ciudadanos, así como promover y gestionar la solución de los problemas y necesidades colectivas ante las autoridades competentes”. Sin entrar a las entrañas del quehacer legislativo, el diputado local o el federal tiene una representación del pueblo que gestiona sus intereses a las autoridades competentes. Esta obligatoriedad de los legisladores hacia el pueblo ha quedado prácticamente en el olvido, pues todo parece indicar que el diputado representa a la autoridad misma y se olvida que es representante del colectivo popular que lo eligió. Esta legislatura, la LXII que recién deja sus funciones fue la antítesis del origen mismo por lo que fueron nombrados y sirvieron más a intereses grupales o de partido, entre esos intereses está el servilismo al jefe del ejecutivo. No necesitamos ser muy inteligentes para ver y constatar que el trabajo realizado por esa legislatura está reprobada por el pueblo que lo eligió. Si bien la acción política social había estado descarrilada por mucho tiempo, hoy creo que las cosas pueden ser un tanto diferentes al considerar la acción ciudadana más participativa en los asuntos legislativos. Como nunca la acción ciudadana se hace ver por diferentes medios electrónicos. En virtud de tal situación, la acción participativa, puede decirse, es un hecho evidente en la que el ciudadano hace valer su inconformidad o su conformidad por la acción política partidista y en su caso, en los recintos legislativos. El diputado o senador electo, nunca deben olvidar que devienen del pueblo, que por la falta de comprensión, éste piense que es el propio ejecutivo quien lo nombra. Esa tergiversación del poder, en la muchas veces es el propio ejecutivo quien escoge a quiénes les dará el banderazo para que compitan por esos cargos, pero no deben olvidar que son cargos públicos que se constriñen a una regulación, norma o ley, que deben contemplar siempre en el uso de su función y como consecuencia de su actuación, existe una ley de responsabilidad que lo pueda sancionar en caso de ser necesario. Hoy presumimos que puede haber un cambio en los procesos de gestión de una representación legislativa más orientada a responder a las exigencias de la ciudadanía y no a resolver los pendientes del ejecutivo en turno, pues, en el pasado reciente quedó constatado que el pueblo ya no está dispuesto a seguir con la simulación legislativa de antaño. Creemos que la oposición ahora vive la ninguneada por la mayoría de MORENA, misma que en antaño los del PRIAN les infringieron siempre a las minorías en las cámaras. Por el bien de todos, ya no más diputados anti pueblo. Así sea.  

50 AÑOS DESPUÉS; 2 DE OCTUBRE Y SEGUIMOS SIN OLVIDAR

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