50 AÑOS DESPUÉS; 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA ****

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Definitivamente existe una “verdad histórica” el problema es dónde se encuentra y de encontrarla, quién la desempolvará. El dolor se encapsula en cada doliente por cualquier tragedia y desde ese mismo momento lo llevaremos por el resto de nuestras vidas.

Llevamos el dolor con nosotros como parte de un utensilio que nos remediará en su momento otro dolor menos intenso. Los humanos somos capaces de soportar lo inimaginable pues nuestra capacidad de asombro no tiene los límites que mucho pensamos que tendríamos. Somos como esos tirantes que a cada jalón se estira más y más. Siempre esperamos comenzar de nuevo, bajo una nueva ilusión, bajo un nuevo proyecto y con la esperanza de no vivir lo mismo que nos hizo sufrir como aquella vez que me mantuvo en cama por meses. El dolor no acaba, simplemente se trasmuta. Es como la materia que no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. El dolor es como una hoja de papel arrugada, por más que queramos dejarla igual que antes, es imposible hacerlo. O como la figura de Lladró, una vez hecha añicos, es imposible unir de nuevo sus partes para que mantenga su valor. Los movimientos sociales requieren de liderazgos fuertes que mantengan en alto el espíritu de lucha y de cambio. Hay mucho escrito sobre el evento del 68. La matanza de Tlatelolco nos llevó a todos a redimensionar la acción gubernamental, misma que nos sometió a vivir una experiencia tormentosa, digna de un sistema dictatorial, anárquico, intolerante, después de ello, logramos reconfigurar la esencia del ser humano ante esta amenaza nacional. Los hechos en Ayotzinapa no fueron distintos al sucedido en el 68 y con ellos y muchos otros han marcado el corazón de los mexicanos. Demostramos que podemos cambiar sin violencia, entonces para y por qué la tenemos, si esta misma nos llena de dolor cuando el poder de las palabras pierde su fuerza. La diversidad en los intereses y la defensa de los propios nos llevan a jalar por distintos lados, podemos hacerlo todos hacia el bienestar de todos, ¿en qué nos equivocamos o qué nos hace falta? Exigimos cambios en los que no estamos dispuestos a contribuir, seguimos con las viejas prácticas de servirnos a nosotros primero sin importarnos los demás. Creo que allí está la terrible verdad.

Necesitamos entrar a un proceso de filosofar para dar lugar al hombre desde su misma naturaleza. Dimensionar nuestra existencia podría llevarnos a entender este asunto de la colectividad. La hegemonía económica pretende desde hace mucho fijarnos en la individualidad, pues en ella está la desunificación del gran interés colectivo. Entre más individuales seamos, más poder sobre nosotros tendrán los gobiernos del mundo. Por ello debemos entender que la colectividad nos lleva de manera irremediable a la organización y cuando el pueblo se organiza no habrá nada ni nadie que pueda manipularnos, pues entenderemos que el mundo lo habitamos todos los que de él vivimos. La conciencia nos pondrá en la entera evidencia de qué tanto hago las cosas por mí o las hago para el colectivo que nos acompañará siempre. El modelo de familia que tenemos es el ideal, con la diferencia de que pensamos que familia es únicamente la consanguínea, en vez de toda la población con la que nos acompañamos en este lugar llamada tierra.

Requerimos de un nuevo comienzo y lo podemos tener a partir de este instante si queremos ser distintos a las generaciones del pasado.

Tomemos como nuestros los proyectos de este nuevo gobierno que vendrá y hagamos nuestro también el cambio verdadero. Por el bien de todos, trabajemos en colectividad. Así sea.

2 DE OCTUBRE DE 1968. 50 AÑOS DESPUÉS Y AÚN NO SE OLVIDA.

TODOS A LA MARCHA ESTE MARTES 2 DE OCTUBRE.

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