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JESÚS ROJAS RIVERA

No se trata de que Sergio Mayer Bretón sea un político inexperto y sin las credenciales necesarias para presidir la comisión cultural en la Cámara, eso ya ha pasado antes, es más, es uso y costumbre en San Lázaro repartir las comisiones parlamentarias por cuota y no por perfiles. No se trata del escándalo que quiere vender la prensa de espectáculos en la trivialización de lo que es cierto: “A la Comisión de Cultura en la más alta tribuna del país llegó un striper”. 

Sergio Mayer no puede ser juzgado por su pasado, que es aún más digno que el de otros políticos impresentables que tienen junto a él un escaño en el Congreso. El tema en discusión no es ponernos de acuerdo en la exitosa o mediocre carrera del cantante de “la banana”, es algo más allá, algo más importante que todos dejaron en segundo plano. 

Se trata de la incongruencia discursiva en la que los legisladores y seguidores de Morena se han metido ahora. Los que ayer criticaron con el hígado la curul plurinominal de Carmen Salinas, hoy enmudecen ante la injustificable decisión tomada por el grupo parlamentario que tiene la mayoría en San Lázaro, lo que es peor, algunos se han atrevido a justificarlo.

La política mexicana es así, extrañamente masoquista. Sabían que la designación del actor sería un polvorín y decidieron darle paso. Mario Delgado, el coordinador de Morena, apostó por el juego de lo absurdo porque ahora hablamos de Mayer, pero nos olvidamos de las demás comisiones. De otras que también fueron asignadas en la lógica de las cuotas y los cuates, de los grupos políticos que están conformando las nuevas tribus en el naciente partido presidencial.

Y la decisión les pega porque el discurso fue purista, porque vendieron la idea de una “cuarta transformación” que cambiaría el paradigma de la política nacional y no repetiría las nefastas prácticas de los actos sin razón, de la imposición de lo absurdo y la terquedad de una mayoría irreflexiva y abyecta. 

Porque en la decisión de imponer al empresario del entretenimiento chippendale al frente de una comisión que evidentemente le queda grande, se pone de manifiesto que nuestra clase política no ha terminado de aprender la lección, que de nada han servido tantos años de crítica contra un modelo que pensamos se derrumbó en julio.

Los que ofertan “la esperanza de México” no pueden darse el lujo de tomar decisiones ocurrentes, increíbles a la luz del progreso. Poco a poco aprenderán que el Poder Legislativo no es un asunto de guasa y chacota. 

No me puedo imaginar al personaje en los foros internacionales hablando del gran reto que tiene el Estado en la cultura y las artes de un pueblo que adolece desde siempre la formación en la artes y la cultura, que si bien puede ser diversa nunca podrá ser ociosa y mucho menos perversa. 

Porque él fue además uno de los que pervirtieron los gustos de la mexicanidad respecto al lucrativo espectáculo del morbo sexual. Y así caminaremos, escuchando la justificación de lo injustificable, dando vueltas en la discusión de lo estéril y tratando de poner el punto sobre la “i” en aquello que no tiene remedio. Si Usted pensó en que Morena podría comportarse como una opción política diferente, no pierda la capacidad de sorprenderse porque esto apenas comienza. Luego le seguimos...

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