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LUIS ENRIQUE ALCÁNTAR VALENZUELA

No sé, si le ha pasado a usted. Si es mortal, seguro que sí le ha sucedido. Mmm, pero bueno, también reconozco, que usted puede ser la excepción a la regla. Analice lo siguiente. Pero en serio. Esta invitación, no es un asunto de velocidad, tan de moda en estas enredes/os sociales. Detenga su carro un rato. Paralice sus ojos y dedos. Vea. Sí, mire con calma hacia el horizonte próximo. Contémplelo y vámonos.

Resulta que, en el devenir cíclico/caótico de la vida natural y la vida social, a veces se generan formas de ser, actividades concretas, repeticiones, ciclos naturales de vida, procesos y rutinas. Que bien estudiadas (como objetos de reflexión: serios/formales) pueden resultar provechosas para otros ámbitos de la vida, sobre todo la social. El caso es el siguiente. Active sus neuronas. Fórcelas a producir. Permítales historizar, es muy necesario. Complejice sus interconexiones al leer. Use pues su cerebro sapiensal.

¿Recuerda usted, el modo que nuestras abuelas y madres, en las décadas de los sesentas y setentas del siglo XX, lograban conformar un pantaloncito o shorcito para las faenas diarias del plebero de la familia numerosa? Con aquellos retazos/pedacería de manta, de tela terlenka, de mezclilla, empezaban su diseño. ¡Claro!, por supuesto. No a la Calvin Klein, o a la Gorgio Armani. Pero, estaba claro, le metían algo de seso a sus diseños de ropas locales. Tenía su gracia, ese proceso lento de costura artesanal.

Estas enjundiosas mujeres, con su dedicación, paciencia y sabias manos. Lograban integrar, a partir del caos de la retazería, una unidad armoniosa para el vestir de los escuálidos nenes de ese tiempo. De aquellos desechos o retazería de telas, a las cuales se les daba un nuevo uso, hacían maravillas. Sobre todo, las maravillas estaban vinculadas con el sostén, que ellas aportaban al equilibrio de la economía doméstica. Esa economía doméstica sostenida por las abuelas y madres de esos tiempos históricos que cito, mantuvo una fuerte filosofía de ir contra el despilfarro. Eran una especie de mujeres antisociedad consumista (que parecen hoy ya están a punto de morir, de extinguirse. Ya casi no hay vestigios de ellas). Su valor máximo era: el de saber aprovechar las cosas (lo que fuera) al máximo. Al aparente desecho, no se le tiraba. Nada de que: “úsese y tírese a la porra”. Las modas del reuso, no aparecían. Todavía no asomaba el reciclaje tecno. No osbtante, ellas ya eran ecologistas sin saberlo. ¿Qué cosas no? Sí, tal y como como le sucedió aquella famosa terapeuta intuitiva (la de no luches contra el río: fluye con él). Que no lo sabía, que ella era eso. Ahhh pero como curaba almas en pena. Ellas, no se avergonzaban por conservar los desechos, los sobrantes. Para nada, no, muy al contrario; seguían el principio de la física/química de que la materia ni se crea ni se destruye solo se transforma. Que para variar, nunca habían estudiando en la educación secundaria. Porque para ellas; aún no se masificaba el acceso a la educación básica. Y vea usted, todo lo que sabían las señoras.

Las abuelas, nuestras madres de la posguerra de 1945, muy al contrario (de los qué dirán) le sacaban un jugo tremendo a lo que sobraba. Lo reciclaban, dicen hoy las sabias voces técnocratas.

Pues bueno. Del anterior modo de confeccionar la ropa hecha en casa. No en Singapur, Vietnam, Hong Kong o donde se le ocurra, porque ahora son más de caché y fregonas las prendas de vestir. Siguiendo esa estrategia para la armazón de la ropa patentada por nuestras abuelas y madres, uno también puede lograr con “retazería textual” crear una unidad textual.

Este loquera textual, que tienes en tus manos/ojos; pretende ser un intento. Por eso era, y es necesario este pequeño zigzag lingüístico. Ya no rodeo lingüístico, está muy choteada esa frase hecha. Vamos pues por las piezas o retazería textual, que para variar nos sonarán a la vida misma.

MISTERIOS Y RETOS COGNITIVOS.

Se lee en un app de “teléfono inteligente”. Una especie de chat simultáneo, un epígrafe tipo ID (Identificación) "El 0, el silencio, y la situación extrema, están condensados de misterios cognitivos". El tipo que lo consignó/creó no anda tan errado. Mire usted.

Vea/lea como Haruki Murakami (2002: 618-619. Kafka en la orilla) capta este misterio del 0 y la nada. En un bello diálogo, entre los personajes creados: Nakata y Hoshino. El diálogo profundo se deriva de la novela, cuando ellos se conducen a quemar los textos secretos de la sra. Saeki, entregados antes de morir.

"_ ¡Eh, abuelo! Ahora ya nadie podrá leer los papeles, ¿eh? -Dijo Hoshino-. No sé qué debió de escribir en ellos, pero ya hemos acabado con todos. Una cosa con forma a desaparecido de este mundo y ha pasado a INCREMENTAR LA NADA.

-Señor Hoshino.

-¿Qué?

-Me gustaría preguntar una cosa.

-Dime.

-¿La NADA se incrementa?

Hoshino se quedó desconcertado unos instantes y, luego, reflexionó sobre ello.

-Esto es muy complicado -dijo-. Que si se incrementa la NADA, ¿eh? Mira. Volver a la nada significa convertirse en cero. Y si al cero le añades otro cero, pues resulta cero.

(Contesta Nakata, personaje de la citada novela, con una especie de discapacidad intelectual)

-Nakata no lo entiende bien.

-Pues Hoshino tampoco. Además al pensar en esas cosas me entra dolor de cabeza"

Esta coincidencia no es casual, ni gratuita. Los misterios del Cero y la Nada, son pues retos cognitivos con historia. Es un reto que trasciende esta existencia terrenal y empírica. Por eso a veces, los comunes de los mortales le sacamos la vuelta. (LEA -V, 04.08.2014).

HISTORIA Y VIDA.

Aunque los críticos de la Historia se incomoden en sus cómodos asientos y no sepan leer sus signos de enseñanza para el ser humano común y cotidiano. Resulta que recurrir a la Historia, es revisar recuerdos/memorias/datos/indicios con un alto sentido didáctico, ¡¡¡Claro, sin profesor de por medio!!!

Es la HISTORIA una condensación de posibilidades de aprendizaje para el ser humano. Que el humano, no quiera entender, eso es tequila de otra botella. Haruki Murakami, en varias de sus novelas, maneja el dato histórico de manera magistral y aparte orienta a sus personajes para que transmitan/usen sus máximas, aforismos y los traduzcan como aprendizaje de vida.

En la novela 1Q84 (2011: 13) el personaje mujer Aomame (central en la novela), es al parecer de un Talento Sobresaliente en el manejo de la Historia de las civilizaciones. Al bosquejar quien es ella, en el corpus de la novela; y articularlo con sucesos históricos trascendentales de la Europa de las guerras mundiales sostiene: "...en cierto momento nadie sabía lo que sucedería en el futuro...", menos las fuerzas protoestatales que se erigen como falsos profetas de lo que vendrá. En el amor, en la vida societal, en las pasiones, en los desesperos del individuo, en sus crisis, sucede lo mismo: nadie sabe lo que le deparará el futuro. (LEA-V, 12.08.2014).

ESCRITURA: DON EN TÍ, DISCIPLINA EN MI.

En un diálogo entre editores, Tengo y Komatsu, en la novela de Haruki Murakami 1Q84 (2011:33), respecto a los criterios y gustos literarios en contraste, entre los lectores/evaluadores para definir premios/publicaciones para escritores jóvenes. Komatsu (una de las voces de HM) sentencia al mismo Tengo la siguiente máxima en el oficio de escribidor "En la escritura, una de dos: o se nace con el don, o bien uno se deja la piel y se esfuerza para hacerse bueno". Disciplina, método, perseverancia no hay de otra no te engañes. (LEA-V, 13.08.2014).

Murakami, se asume como un escritor, no talentoso, no dotado con rarezas/habilidades especiales cargados/programadas en sus genes. De forma humilde y sincera este literato, en su libro autobiográfico De qué hablo cuando hablo de correr (2007), narra parte de las operaciones rutinarias/secretas que efectúa para elaborar sus textos. En esas hermosas narrativas, muy personales, al modo de él, no le teme a nada. Se arriesga. Se confronta con los genios de la literatura mundial, que según Murakami sí son altamente talentosos.

Esta parte de la novela 1Q84 en donde aparentemente dialogan Tengo y Komatsu, en realidad dan cuenta (traduce) de esa postura respecto al ser escritor. Él sostiene, que en su caso, la escritura literaria es más de tozudez, disciplina al 100%, resistencia y alta perseverancia, por eso los vínculos que establece entre el correr grandes distancias y el escribir novelas.

LITERATURA Y VIDA.

Dice el dicho sabio: "Si uno le busca, le encuentra". En el caso de lo que son nuestras vidas. Cómo se gestan sus planicies de continuidad: Las tormentas/crisis vividas. Los espacios/tiempos determinantes en la persona; entre otras tantas cosas, incertidumbres y posibilidades de combinaciones.

Mire usted. Si uno le busca, pues encuentra vínculos de interés entre literatura y vida. Por ejemplo en las novelas, se construyen excelsos personajes/protagonistas. Que en ese devenir de los capítulos/vida se proyectan en todo lo que pudiese ser una vida real. El autor/dios de la pluma, lo tensa, lo desgasta, lo desaparece, lo enamora, lo deja vivir, lo acompaña a su final o bien en forma intempestiva lo mata. Así pues en la literatura y en la vida a veces somos como personajes de una excelsa novela.

Somos protagonistas que vivimos, nos desgastamos y al parecer hay fuerzas y energías, que si nos descuidamos, hacen que desaparezcamos. En la novela, es el Escritor quien lo decide. Y en la vida real ¿quién, quiénes serán? (LEA-V, 15.09.2014).

SECRETOS.

Le dice Komatsu a Tengo, después de la negociación con Fukaeri, la chica de la autoría de la novela La Crisálida de Aire, dentro de la novela 1Q84. "Hay una regla importante con respecto a los secretos -dijo Komatsu con voz seria-: cuanta menos gente conozca el secreto, mejor."(HM,1Q84: 76). Después ya no hay control.

¿PENSAR POR UNO MISMO?

¿Quién en su sano juicio no se deja cautivar por la anterior pregunta? O bien, ¿quién no ha caído rendido cuando la escucha como máxima o sentencia?

En las antiguas y modernas civilizaciones era una aspiración humana por conquistar. Hoy en estas sociedades posmodernas, tal parece que pensar por uno mismo, es afrentoso, vergonzoso o hasta signo de exclusión de los grupos sociales de dizque pertenencia. Resulta que esa aspiración. Ese momento por conquistar en hombres y mujeres, ha sido una constante en la discusión y reflexión de filósofos, humanistas, pensadores y hasta científicos del alma y de la mente.

No omito decir, que novelistas, poetas y cantautores no se han quedado atrás. Han traído a su sensibilidad este signo compuesto: "pensar por uno mismo". Que incluso se vincula con el "intentar ser uno mismo", puesto que los dos, pensar y ser, reflejan la mismidad de la humana condición.

Expresa en forma hermosa el poeta/cantaautor LE Aute en la canción "La belleza" que el intentar Ser Uno Mismo, es solo un espejismo. Es decir, es como una especie de falsedad/engaño/mentira. Es algo como que ilusorio, irreal, inexistente; que luego se esfuma cuando en apariencia se le ha conquistado. Más en estos tiempos que estamos tan mediatizados por contenidos impuestos para pensar.

VIDA EN ETAPAS.

"Si en el transcurrir de la vida, la persona no toma conciencia de las etapas que le toca traducir, vivirá en una eterna confusión; en donde quizás el vacío y la soledad lacerante, sean incómodas compañeras cuando no se aprende a vivir con ellas. Entonces, aguzado!!! La vida fluye por distintos niveles de complejidad" (LEAV 01.08.2014)

LAS TORMENTAS Y TÚ.

De nuevo con Haruki Murakami. Este grandioso novelista en parte de su obra literaria muestra esa intensidad con la que él es sensible a las partes tormentosas de la humana condición. Que en el proceso de constituirse uno como persona, muy seguro le asaltarán. A veces en varias ocasiones y muchas veces quizás toda la vida. De ese vivir/sentir nadie se salva.

La riqueza del lenguaje. Las metáforas utilizadas por este sabio de oriente. La descripción tal cual imagen estampada/esculpida en la mente del lector. Descripción fina y al detalle de los escenarios, que son ficción de ficción. En esos personajes de carne y hueso; tan humanos que se parecen a mi y a tí. Sí, no te aflijas. Se parecen a José y María. A Romeo y a Julieta. Melissa y Carlos. Insisto, a tí y a mí. Como lo dijo Juan Gabriel, nos parecemos tanto uno a otro, que no podemos engañarnos.

Murakami, (2002: 5), da muestra de la condición humana, por ejemplo en las relaciones entre lo que es el destino, la definición de quien soy y el yo en conformación. No, en efecto no es una cita de un psicólogo del desarrollo y experto en teorías de la personalidad. Es simple y complejamente un hecho literario. De la mano, pluma, sensibilidad, imaginación y disciplina conformada por varias años en el arte de la narración de su tiempo, sus contextos y sus personajes. Dice él, en boca de dos de sus personajes en Kafka a la orilla del río.

"A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar —me comenta el joven llamado Cuervo.

A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí́ sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta."

Destino, definición de rumbo, tormenta, tempestad, cambio de rumbo, repetición, tú (yo), interior, aceptación del yo, muerte, vida...que de estas nociones líquidas (Z. Bauman) no te interpelan como ser humano. No en exclusiva en el periodo pospuberiano, o en el inicio o clímax de la adolescencia. Las etapas de la vida, así son todas, como tormentas.

Por eso, la ingenuidad pedagógica del joven estudiante para maestro que a veces dice, "la adolescencia es la etapa más difícil de la vida". No, está equivocado. Si hablara un bebé. Qué diría el bebé, cuando sale expulsado del vientre materno y desde el primer nano segundo, vivirá esas tormentas o tempestades que le persiguen. Que implican entre otras cosas sobrevivir para entrar al mundo del destino y las múltiples definiciones del rumbo que conviene tomar. O que expresará el joven, a punto de decidir si se casa formalmente con la Julieta posmoderna. Porque sea consciente o no, lo alcance a vislumbrar o no, a partir de esa tormenta interior que implica fijar rumbo, fijar camino con el Otro, su vida ya no será la misma.

Pueden decir, ahhhhh!, en tono despectivo. Esto que expresa Murakami y los comentarios acá vertidos, es algo trillado, el algo del dominio público. Al respecto simplemente me sonreiré.

Te pregunto ¿Lograste hilvanar la retazería textual?, ¿Fragmentos de texto, fragmentos de vida para crear unidades textuales y de vida?

PROHIBIDA la mutilación de este texto. Este escrito es propiedad (si no privada) por lo menos sí intelectual de quien lo firma. Si lo usas, por lo menos ríete y piensa más en ti. Piensa, en eso que se te va sin querer todos los días: la vida.

Mayo de 2015/Agosto 2018.