50 AÑOS DESPUÉS; 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA ****

Ernesto alcaraz v

COLUMNA VERTEBRAL 

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

El largo proceso de la alternancia nos ha permitido observar la intención de proponer un nuevo régimen político basado en la fuerza representativa en el Congreso Federal y en el refrendo de los Congresos locales de MoReNa. Y al mismo tiempo se advierte en Andrés Manuel López Obrador una medida práctica pero riesgosa de protección personal y política ante la posibilidad de no poder cumplir lo ofrecido en campaña.  

En las primeras semanas se abrió a la prudencia y al entendimiento con las autoridades federales salientes, con los actores económicos preponderante, con cámaras privadas y con las estructuras sociales. Parecía que su espectacular triunfo electoral había quedado en el pasado reciente, y con la perspectiva que asumiría con seriedad y compromiso institucional el vehículo de la reconciliación con las estructuras resentidas por el encono electoral pasado.

Los comentarios mediáticos y los análisis dieron cuenta de sus encuentros en foros y reuniones de trabajo que arrojaron positivas observaciones políticas, económicas y sociales y cómo su relajamiento emocional abría el camino del entendimiento y de coincidencias en la formulación de políticas públicas.

Y así llegó el domingo 16 del mes que transcurre a Nayarit investido como el líder social que es y asumir su faceta de candidato opositor. Dejó en la capital su investidura de presidente electo para lanzar su primer dardo de inconformidad por los datos financieros  que seguramente le proporcionó su equipo de colaboradores.

Ahí, repitió la receta de que México está en crisis y en bancarrota. Sorpresa mayúscula, no sólo porque pudiera tener razón en su aseveración, sino porque dos semanas atrás se había referido en sentido contrario a las condiciones favorables en que se encontraba el país y las finanzas sanas de la administración saliente.

¿Qué motivó la zarandeada? Una presunción razonable es que si creía que el dinero estaría disponible en el presupuesto de egresos, sencillamente difícilmente será así. Además, la Cámara de Diputados liderada por MoReNa especulaba que en el asunto para limitar compromisos de campaña había un escondrijo en el Presupuesto, simplemente no lo encontraron.   

Lo cierto, y lo expresé en anteriores colaboraciones, la realidad alcanzó a López Obrador. Gerardo Esquivel ya consideró que ni con la reorientación del Presupuesto o recortes a gastos de operación y administración, se podrán cumplir a plenitud los programas sociales con los que López Obrador quería iniciar su administración. Observación anunciada luego de revisar el esquema de administración de la Secretaría de Hacienda.

Un golpe emocional difícil de digerir. Quizás se equivocaron en sus cálculos financieros o el diagnóstico previsto en campaña lo llevaban a un sendero inapropiado. Y posiblemente el diagnóstico de su futuro Secretario de Hacienda le ha de haber alterado sus emociones y motivado a su severa crítica contra el gobierno en funciones.

Y como es difícil suponer que se ceñirá a la política de los gobiernos neoliberales  su alta preocupación es estar atrapado en lo que piensa hacer y lo que puede lograr. Más claro: Mantener la estabilidad económica e iniciar sus programas a partir de lo que reciba de las finanzas del gobierno en funciones. O arriesgar más y empujar para que la integración del Presupuesto de Ingresos y Egresos de la Federación 2019 le abra los espacios de financiamiento suficientes para alcanzar sus compromisos contraídos.    

López Obrador, al asumir la presidencia – no se llega sabiendo – tendrá que cumplir con la curva del aprendizaje. Cada expresión y señalamiento tendrá un costo. Es una situación difícil porque atisban en su entorno algunos cercanos y fieles, que ya empiezan a incomodarse, y a preguntarse si cederá ante el poderío económico. Lo dicen abiertamente, quieren el rompimiento y la confrontación.

Y estas motivaciones tienen su razón en las declaraciones que han emitido algunos de sus próximos colaboradores: Carlos Urzúa, de Hacienda, ya manifestó que se mantendrá el criterio internacional sobre el precio de la gasolina, y que su costo variará en base a la inflación. Pero seguidores de Morena y políticos encumbrados, sugerían e insistían que se redujera el impuesto a las gasolinas.

Pero apenas el viernes pasado, Rocío Nahle, futura Secretaria de Energía, advirtió: “Que el impuesto sobre las gasolinas (IEPS) va a seguir igual, porque si se modifica, los estados petroleros perderían presupuesto por recaudación. O sea, nada de gasolinas baratas. E insistió: “El precio de las gasolinas las puso una reforma energética, que nos guste o no, ahí está”. Pero suavizó: “Vamos a ir subsanando lo que se tenga que subsanar”. 

Estas precisiones de sus colaboradores lo inquietan. Lo abruma la idea de dilapidar su alto bono democrático y el amplio apoyo social, por no poder cumplir con los compromisos contraídos en la campaña electoral. Ese es su problema: Que no se cumpla su Voluntad, ante el desafío real del presupuesto. Y el asunto de defensa ya está en los linderos del Congreso de la Unión.