OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

La atención al cliente es una de las estrategias comerciales que mayormente le rinden frutos a los que se dedican a comprar y vender. Nunca y por ningún motivo debe escamotearse y es que si la pensamos bien, todos somos clientes de alguien y son a la vez nuestros clientes, nos debemos a recibir y otorgarle el mejor de los servicios. Lo sucedido en Sinaloa este jueves 20 de septiembre fue simplemente una gran omisión de quienes nos deben servir y es que la muerte de uno solo de los clientes no debe nunca ser una realidad. Nada debe justificarse cuando existe una muerte por delante. Podrá usted decir que el culpable de esa muerte es el mismo muerto. Pero no es así, la muerte de cualquiera existe por la incompetencia o la falta de responsabilidad de alguien para cuidar al cliente. Las advertencias siempre deben ser aletas que aseguren el bienestar de los clientes. Años con año vemos como los habitantes de las zonas inundables pierden su patrimonio, aun sabiendo que lo pueden volver a perder; lo renuevan. El Atlas de Riesgos contempla zonas peligrosas para evitar la circulación en caso de lluvias extremas.

Sin embargo, el suceso ocurrido este día pasado, al igual que en los anteriores, con excepciones diferencias, tiene la misma marca de agua y debemos aceptar que el drenaje pluvial se ha convertido en un proyecto obligado pero olvidado.

Además de lo anterior, la nueva urbanización debe incluir la infraestructura hidráulica que evite las inundaciones a esa magnitud. Localizar los flujos de mayor gasto de agua por donde éstas mueven automóviles como si fueran barquillos de papel y ser protagonista de ello, es de cualquier manera horrorizante, y más para todos los familiares que, por la misma circunstancia, atestiguan, mediante la filmación de vídeos con los móviles, el arrastre de sus familiares. No digo que los vídeos no deban mandarse, simplemente son los que dan cuenta de una realidad que nadie desea vivir. Negarla u ocultarla no remedia el dolor que sienten los deudos al ver la pérdida de sus seres amados. Las catástrofes pueden evitarse si realmente nos avocamos a contrarrestar las irregularidades, mismas que son generadas por los permisos de construcción vendidos al mejor postor.

Irregularidades que concentran de alguna forma lo que no debe hacerse o construirse en áreas de riesgo evidente. La atención al cliente va desde una buena disposición de los servicios otorgados por el sistema gubernamental hasta la misma prontitud de los requerimientos para subsanar cualquier irregularidad de los mismos. La querella de los ciudadanos contra los funcionarios del ayuntamiento o hasta del mismo gobierno estatal, debe acompañarse de los vídeos y fotografías que los afectados recopilen del evento mencionado. Hace falta un liderazgo que oriente y acompañe a todos los clientes demandantes, por lo que se hace necesario agrupar a los colonos y presentar los escritos necesarios al juez para cambiar el estado de cosas que año con año les ocurre a los que viven en esas zonas de alto riesgo. No es cosa fácil la organización de los colonos, pero al estar viviendo lo mismo años tras año creo que se hace imperativo dicha organización.

Pero antes de hacer lo que le dije que hicieran, vale la pena reflexionar lo sucedido ese día: ¿ya vio usted que la catástrofe ocurrida ese día se debió a la irresponsabilidad del cliente que exige un buen servicio? O sea, ¿usted es uno de tantos de los que tiran o tiraron un día antes la basura en las calles? ¿Fue usted el que otorgó el permiso de construcción sabiendo que en esa zona no debió construirse nada? ¿Fue usted el constructor que por medio de un moche logró construir en la zona de alto riesgo? Por el bien de todos, primero debemos dejar de hacer lo que no debemos hacer. Así sea.

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