50 AÑOS DESPUÉS; 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA ****

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

 2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Un término bastante agresivo y poco cuidado en el discurso de un político. Dirían los detractores de una política de cambio. Si bien el término o concepto de bancarrota nos lleva a lidiar con la catastrófica idea de que no hay remedio para solventar las vicisitudes de un país con escasez de capital, y que por ello mismo no se pueda, como nación, enfrentar las obligaciones que se tienen para salir adelante. No quisiera consentir por el solo hecho de ser seguidor de AMLO, pero veo que a muchos no les agradó el término que usara Andrés Manuel de que México estaba en bancarrota. Los miedos de pronto aparecen en un asunto de simulación por querer aparentar lo que no se es. Y es que hablar con la cruda realidad a nadie le gusta pensando que espantamos a los capitales extranjeros. Ellos, los extranjeros, saben perfectamente cómo estamos y si hay alguna inversión en lo futuro será por la garantía del gobierno entrante de que no se robarán sus dineros. Para hablar del término de bancarrota pondré dos definiciones y de allí partiré: la primera, “Cese de una actividad comercial al no poder hacer frente a las obligaciones de pago y no alcanzar el activo a cubrir el pasivo”. La otra definición: “Hundimiento económico o falta de recursos de un Estado o Administración”.

Probablemente caigamos en la exageración del término, pero lo cierto es que si analizamos concienzudamente lo que significa tener una deuda externa por más de 10 billones de pesos pudiéramos acercarnos un poco más a la comprensión del término “bancarrota”.

Los poderosos y ricos de México nunca aceptarán que México está en Bancarrota, pues de hacerlo tendrían que considerar aumentar los salarios a sus trabajadores y de pagar los impuestos que debieran pagar. Pero si profundizamos un poco para ver el estado que guardan las instituciones de salud, de energía, en el campo, en la minería, en la agricultura privada, en los proyectos inconclusos, en las obras sin terminar, la farmacéutica, la industria, el comercio internacional y ahora de la no existencia de espacios para mantener los cuerpos que andan deambulando por Jalisco, además del salario mínimo con respecto a la canasta básica, con todo eso podemos explicar la bancarrota en la que México se encuentra.

Entonces si no fuera cierto tal aseveración del término, la pregunta que cabría hacer sería ¿por qué estamos como estamos? Dar cuenta de la paridad de nuestra moneda con respecto al dólar o al euro es un indicador que somos improductivos, al menos en la capacidad de ellos.

Un FOBAPROA con una deuda de 900 mil millones de pesos, en cuyo caso por intereses se pagaron más de 35 mil 850 millones de pesos durante el 2017 y que ya sumamos 18 años pagándola y serán 19 con el 2018. Un país donde los mexicanos ricos eluden su responsabilidad de aceptar la realidad de nuestra nación, pues ellos se interesan más por guardar las apariencias que los mantienen incólumes a perder sus dineros, sus privilegios y menos sus prerrogativas de los gobiernos pasados del PRIAN.

Si señor, estamos en bancarrota porque no podemos cubrir nuestros pasivos, no solo de dinero, sino de la deuda que tenemos con los mismos mexicanos que les han robado su futuro. Mexicanos que no pueden adquirir un pie de casa ni tener un trabajo digno.

Sí señor, estamos en bancarrota, porque los créditos bancarios (banca que ya no es mexicana) están sometidos a intereses de usura.

Sí señor, estamos en bancarrota porque muchos empresarios no pueden competir entre ellos sin dar el moche para trabajar proyectos de gran envergadura.

Sí señor, estamos en bancarrota porque persiste la idea de seguir saqueando a la nación sin pensar que ya quebraron a la nación entera.

Si siguen insistiendo que todo está bien, entonces se equivocaron más de 30 millones de mexicanos al votar por AMLO, porque para qué votar por él, si todo estaba bien, y todos vivíamos en jauja. Por el bien de todos, debemos aceptar que las cosas no están bien y empezar a construir de nuevo. Así sea.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

www.didaktica.com