50 AÑOS DESPUÉS; 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA ****

Ernesto alcaraz v

COLUMNA VERTEBRAL

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Desterrar la impunidad, requiere contener la corrupción y sancionar a quienes las cometan. Y este lamentable flagelo iniciado desde el gobierno, contaminó, desde décadas atrás a la Clase Política, al sector privado, empresarial, industrial y financiero. Y a la sociedad misma. Hay muchos acontecimientos, pasados y recientes,  entre gobierno y consorcios preponderantes. Y los casos de criminalidad, crecientes en el País.

Estos indicadores negativos invitan a pensar que el Estado de Derecho está quebrantado, que la voracidad empresarial impone condiciones, y por ende, aceptar que el Presidencialismo está agotado, al igual que el Sistema Político y de partidos y el Modelo Económico. Sí, por eso resulta difícil sacar de contexto la exigencia social de cambio. Transformación que todos queremos, pero también saber cuál será el rumbo y la estrategia a seguir.  No hemos podido tener un gobierno honesto, eficaz, seguro y conciliador.

Valga este paréntesis: Los locutores de cabina de antaño, sin imagen pública viva, impostaban la voz para hacerla atractiva y cautivadora a los radioescuchas. Sus voces buscaban el brillo de profesión bajo el imprescindible timbre y modulación de la voz. Leían promociones comerciales y decían, lo que a su entender sucedía en el ámbito local, nacional e internacional. No había redes sociales ni celulares, y en algún tiempo, ni televisión. La radio predominaba. Voces admiradas y conceptos creíbles sin discrepancias mayores ni protagonismos sociales tormentosos. Eran gratos y populares al radioescucha.   

Hoy, ya no es igual cuando escuchamos propuestas y más propuestas para convencernos y otorguemos nuestra confianza de lo que se vende o promete. Muchas veces el término “Impostar” se describe como un embaucador que nos dice lo que no se piensa hacer o que no tienen las propiedades que anuncian. Así han sido las últimas administraciones tanto en lo federal como en lo local.

El deterioro de la política en el País tiene que ver con  el ejercicio irresponsable de políticos que han deteriorado sus propias estructuras y quebrantado el Estado de Derecho. Se exige administraciones honestas, exitosas que velen por los intereses de la sociedad, por los derechos ciudadanos. Pero de muchos más, que hemos sido cómplices silenciosos. De todo signo e ideología. 

Hoy estamos hablando de la Cuarta Transformación que, colijo, debe sustentarse en que sus instituciones sean eficaces y quienes las encabecen sean probos, justos, honestos y responsables. Que impere la ley sobre cualquier infractor. Hacer lo correcto. En otros momentos y en diferentes términos lo hemos escuchado. Se espera que a tanto repetirlo y con plena conciencia y responsabilidad ciudadana, la hagamos realidad. No hay resultados positivos aún, porque la nueva administración no asume el poder. Y es posible que la tentación y la avaricia rondará en algunos nuevos funcionarios y se den actos de corrupción y complicidad.  

Pero ya lo anunció López Obrador: “Fuera de la ley, nada, por encima de la ley, nadie”. Y se espera, con todo y lo complejo que es abatir la corrupción, que la palabra empeñada sea cumplida para la reorientación política, económica y social del País y en la búsqueda de un mejor desarrollo y bienestar.

Pero por más poder que haya recibido de la ciudadanía y la popularidad social alcanzada, él sólo no podrá lograrlo. Es un reto de todos.  Y sin desdoro de lo que pueda concretarse, será invaluable la conducta ciudadana, la vigilancia del Poder Legislativo y la aplicación estricta del Estado de Derecho. Sólo con entereza, sin vacilaciones ni simulaciones será posible acercarnos a esa etapa que, por hoy, lesiona la confianza y genera la irritación ciudadana. En nosotros está coadyuvar a CONCRETAR ESTE PACTO SOCIAL.