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APUNTE 

JORGE GUILLERMO CANO

Culiacán del caos vial, los baches y los topes, Sinaloa. En marzo del año pasado, el secretario de Administración y Finanzas del Estado de Sinaloa, Carlos Ortega Carricarte, reveló que Sinaloa se encuentra entre las entidades de más baja calificación en el diseño Institucional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.

Al dar a conocer la situación financiera de la administración pública estatal, en conferencia de prensa, el funcionario explicó que Sinaloa es de las entidades que se encuentran en “una de las posiciones más bajas a nivel nacional en materia de transparencia”.

Sinaloa ocupaba (y, dígase lo que se diga, puede en realidad estar peor) el lugar 18 de 26 estados evaluados en el índice de acceso a la información, presentando la entidad “la evaluación más baja” en el diseño institucional de estas políticas públicas.

Poco después, la inefable Ceaipes (Comisión Estatal de Acceso a la Información Pública) dio otros datos de encomiástica intención, pero que nadie que indague en serio puede creer.

Por su parte, analistas independientes consideran que en Sinaloa el tema de la transparencia se ha convertido en espacio (y onerosas áreas) de mera simulación.

 

EN LA RONDA DEL DISCURSO

En ese contexto, que no ha cambiado de manera sustantiva, la titular de la Ceaipes, Rosa del Carmen Lizárraga, hace unos días llamó a los presidentes municipales “a dejar la casa en regla respecto a las obligaciones de transparencia y su cumplimiento”, ante los cambios de administración que se avecinan. 

Que les beneficia “dejar la información en regla” en el portal del Ayuntamiento (lo que prácticamente nunca ha sucedido) y en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), dijo, “porque ello es sinónimo de orden y genera confianza en la ciudadanía”.

Y hay qué ver las que se pasa para obtener una información (que de pública parece tener sólo el nombre) en esos portales, incluidos la PNT, la Ceaipes y demás yerbas.

 

LA BARBARIE

En San Francisco Boquerón, de la Mixteca poblana, pobladores lincharon y quemaron a dos supuestos roba chicos, sin que antes se comprobara esa especie (ahora se sabe que no eran secuestradores, ni delincuentes, sino dos inocentes campesinos).

Esas falacias que con frecuencia derivan a la tragedia, son de las que circulan en las “redes” y que dan lugar a barbaridades de turbamultas estúpidas que se nutren del morbo y el vulgar infundio.

Mientras quemaban a los campesinos, luego de golpearlos de manera salvaje, la población aplaudía. Así va este mundo que ves.

 

LA VULGAR Y OFENSIVA PERCEPCIÓN

Lo hemos comentado en varias ocasiones: los políticos, y prácticamente cualquiera que detenta algún poder, por relativo que sea, tienen un pésimo concepto de los periodistas y el periodismo en general. Para ellos, todos son corruptos y desconfiables, fáciles de comprar.

De algún modo, y según sus alcances y condición, lo expresan cuando menos se piensa y ellos lo piensan siempre, si es dable así decirlo (por lo de “pensar”). Si se es un personaje menor y vulgar, la expresión será rupestre y ofensiva, si el vuelo se cree más alto, será a sotto voce, guardando las formas, pero igual será.

Pero las respuestas a esa conducta de políticos y poderosos de todo signo, que es casi general, vulgar y abierta o soterrada, deben ser enérgicas y puntuales. Es necesario, por salud social.

 

LAS MALAS SEÑALES

Porfirio Muñoz Ledo, el operador mandado por Luis Echeverría, en 1975, para robar la gubernatura de Nayarit a Alejandro Gascón Mercado, será quien imponga la banda presidencial a López Obrador.

Ese año, después de las elecciones claramente ganadas por Gascón en Nayarit, el gobierno federal compró al entonces presidente del Partido Popular Socialista (PPS, ya desaparecido) Jorge Cruickshank García, quien aceptó la “derrota” de Alejandro.

Le entregaron la gubernatura al priista Rogelio Flores Curiel, que fue jefe de la policía del Distrito Federal cuando se reprimió la manifestación estudiantil el 10 de junio de 1971, donde hubo decenas de estudiantes muertos.

Alejandro renunció al PPS y culpó, con toda razón, a Cruickshank, que recibió como pago la senaduría por Oaxaca, apoyado por el PRI, y particularmente al operador del robo, Porfirio Muñoz Ledo, que en 1975 era presidente del PRI.

Tiempos traen tiempos, pero la historia no olvida.

 

EN EL TINTERO

 

-Hasta Singapur tuvo que ir el alcalde electo de Culiacán para saber lo que aquí es el cotidiano común: el reverendo desmadre sin solución a la vista. A ver a dónde más se arranca.

 

-Fin de semana retenero en esta ciudad que de capital tiene el nombre. Patrullas de todos colores y denominaciones parando sin motivo a quienes les diera la gana. La Constitución establece que eso es un delito y no hay reglamento que esté sobre ella. Les vale ¿y la flamante CEDH?   

 

-Continúa sin rubor la inefable GNP de los Bailleres (ahora en líos griegos y australianos por la modelo que apareció ahorcada en un yate de su propiedad) rehuyendo su responsabilidad en el caso del siniestro número 62992342, ocurrido en la ciudad de Culiacán el 19 de agosto de 2016, “cuando ni siquiera pagó la grúa para llevar el carro al taller”, se nos pide insistir.

-Para eso cuentan con la complicidad de condusefes, profecos y juzgados. Vamos a ver si eso se acaba con el cambiazo prometido.

-El apunte, también en “Vértice de Sinaloa” (verticedesinaloa.net); Línea Directa (https://www.lineadirectaportal.com); didaktica (http://www.didaktica.com); Sitio Telles (http://www.jorgeluistelles.com) y en “voces del periodista”, revista del club de periodistas de México (vocesdelperiodista.com.mx).

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