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Ernesto alcaraz v

COLUMNA VERTEBRAL 

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Los de hoy son tiempos de reflexión sobre lo que está sucediendo en este proceso de la Alternancia y considerar lo que podría pasar luego del 1 de diciembre en que asuma la Presidencia Andrés Manuel López Obrador. Mientras está ejerciendo una incesante agenda de trabajo buscando la reconciliación con estructuras institucionales, privadas y sociales que se sintieron desdeñadas o fueron agraviadas en la campaña electoral, la incertidumbre crece. No es que no vaya a pasar nada, es que las expectativas que generó no dan.

Sobre el proyecto de pacificación con las víctimas del delito,  estas se resisten a dar el perdón a sus victimarios, y exigen primero justicia. Y han pasado más de dos meses de la elección y la confrontación ciudadana no cesa. El exhorto a sus fieles seguidores, no ha sido escuchado y el exhorto a los legisladores de la LXIV legislatura, principalmente a los de su partido, difícilmente encontrarán eco. Ya Mario Delgado, líder de los diputados de Morena describió su constante legislativa y González Noroña insultando a Martí Batres y llamando traidor a Muñoz Ledo, presidentes de ambas cámaras legislativas.  Porque se atrevieron a acompañar a Peña Nieto en su último informe de gobierno. En tanto, AMLO escucha con beneplácito que los del PRI manifiesten no ser obstáculo para el nuevo gobierno. Que serán una oposición responsable y congruente.

La tradición parlamentaria así es y seguirá siendo: el que mayoritea saca las iniciativas en el sentido estipulado, y las minorías, patalean. La izquierda estuvo 25 años así. Pero a nivel Distrito Federal impuso la misma tonada. Hoy Morena hará lo mismo y los que ayer se regodeaban del logro, patalearán. Por eso lo que importa es el enfoque del futuro gobierno, el ordenamiento de sus estructuras administrativas y la orientación legislativa de las políticas públicas prometidas. Sus  fieles seguidores ya están entendiendo que no todas las promesas de campaña serán cumplidas. Que muchos pronunciamientos de ayer no embonan con la realidad.

Desde luego se espera desconsuelo, aceptación a medias, y algunos quizás críticos, muy pocos, pero los hay en Morena, renieguen por las decisiones obligadas que AMLO está asumiendo. Pero muchos no entienden que la disputa electoral quedó atrás, y siguen exigiendo lo que se prometió. Por eso, urge que primero López Obrador modere a sus fieles seguidores y luego pacificar a la población. O no le escuchan o el síndrome de la venganza y del aniquilamiento de sus adversarios de apenas ayer, va en serio.

A sus correligionarios legisladores ya les mandó un similar mensaje, y téngalo por seguro, que será igual de desatendido que los anteriores. Es que somos poco respetuosos con los diferentes y muy difíciles de gobernar. Es cierto que las exigencias ciudadanas no tienen límite, pero los actos de gobierno sí tienen sus limitantes. Ya en el poder, lo deseable se convierte en lo posible. Los proyectos y programas de reivindicación social requieren recursos, la obra pública que se contempla por igual requiere de financiamiento público y un presupuesto de ingresos y egresos  suficiente y oportuno para impulsar su crecimiento.

La realidad nos invita a valorar nuestras propuestas y ser sinceros en nuestras exigencias. Por ejemplo: Desde décadas hemos exigido democracia interna en los partidos y que se espete el voto y una democracia social incluyente. Pero la realidad es que los partidos se nutren y fortalecen de sus corrientes y grupos de poder, pero al mismo tiempo se han convertido en rehenes de sus intereses.

Igual sucede con Morena, cuyos procesos internos se hacen al modo y al interés de “ya sabes quién”. Sin ningún principio que valide lo que la ciudadanía les exige a otros.  Y se le tolera más que a otros porque su líder López Obrador supo encabezar la inconformidad social y porque tuvo el tino y la argucia de liderar la exigencia social de combatir la corrupción, la impunidad y la inseguridad pública. Demandas de la que se esperan resultados tangibles y que se resume en actos de justicia. Ofrecimientos que deben ser cumplidos y exigencias que deben demandarse.

Entonces, que nadie se sienta engañado ni frustrado, y entender, que ayer, fue la conquista del voto ciudadano y hoy es el bienestar de la población, el crecimiento y desarrollo del futuro prometido. Se nos ofrece una Aspiración generacional democrática que ofrece mayores satisfacciones ciudadanas, felicidad y bienestar, porque traerá consigo un comportamiento ético en el comportamiento público, partidario y empresarial.