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AMBROCIO MOJARDIN

VISOR SOCIAL

AMBROCIO MOJARDÍN HERÁLDEZ

 

Hace apenas unos días empezaron las clases y, de acuerdo con reportes de varios profesores y algunos directivos, ya empiezan a sentirse en las escuelas algunas situaciones de tensión con y entre el alumnado. Todas ellas son naturales, pues las y los estudiantes están llegando a nuevo ambiente escolar, nuevos compañeros de clase, otras instalaciones y sobre todo, una nueva experiencia que les pone a prueba en diferentes sentidos.

¿Qué cosas o eventos nos indican que nuestra hija o hijo está teniendo problemas para adaptarse a su nueva etapa escolar? ¿Por qué sucede eso y cómo se les puede ayudar?

Para las y los adultos, el cambio de un nivel escolar a otro puede no parecer de trascendencia como para justificar cambios marcados de comportamiento, pero en realidad lo es. La investigación en psicología educativa ha encontrado que el nivel de estrés que impone este evento para las niñas, niños y adolescentes lo convierte en uno de los momentos más vulnerables de su desarrollo psicosocial.

Varias conductas son reflejo de ello. Las más comunes son de evasión y el sentimiento de no “sentirse a gusto” en la escuela, o la tendencia de ya no volver a clases, son ejemplos. 

Hay otras conductas más graves como la indisciplina en el aula y el patio, o la agresión a compañeros o instalaciones. También se puede dar indisciplina en el hogar, intolerancia a la autoridad familiar, o rasgos de depresión. 

De no ser manejada y atendida apropiadamente esta circunstancia puede ser razón para la deserción o comportamientos disruptivos generalizados. Especialmente para estudiantes que viven la transición de primaria a secundaria y de secundaria a preparatoria, por el momento de desarrollo psicosocial que cursan. 

Por mucho que parezca, estos grupos de edad, de estas generaciones, no son tan seguros de sí mismos, ni tan independientes como aparentan. Muchas de las competencias más notables que tienen les sirven para el desempeño individual, o la interacción social mediada por tecnología, pero no necesariamente para la interacción persona-persona que demandan las escuelas de estos niveles, ni para manejar la ansiedad que provoca una nueva y más compleja tarea formal.

Su habilidad para encontrar información es muy grande, pero no necesariamente para discriminarla, procesarla y aplicarla. La facilidad y la eficiencia con la que se comunican con otros, usando el celular inteligente u otro medio informático, es también grande, pero no necesariamente lo es para entablar una conversación, analizar datos con otros, o discutir un tema en equipo.

Esas carencias o dificultades de operación formal de sus responsabilidades en la nueva escuela, hacen crisis con facilidad. Si no son atendidas apropiadamente, pueden desembocar en conductas extremas, alterar la vida de las escuelas y poner en riesgo su endeble estabilidad psicológica.

Todos sabemos que cambiar de una escuela a otra supone mayores demandas académicas y mejores estrategias de estudio. También exige habilidades socioemocionales más complejas para convivir en otros ambientes, con otras reglas, otros roles y otras oportunidades.

En lo académico, lo más radical es dejar de tener contenidos agrupados (p.ej. ciencias) y con un maestro para todo, y pasar a tener materias específicas (p.ej. física) y maestros con horarios diferentes para cada uno. Ahora las y los estudiantes tienen que tener iniciativa y mayor responsabilidad para estudiar y para solicitar de forma proactiva la ayuda de sus profesores, o de sus compañeros para entender mejor los contenidos.

En la nueva escuela hay personas con más edad, más experiencia y otros intereses, que incluyen el de la competencia académica y social. Ahora están en un medio y en tiempos en los que los intereses normales incluyen aspectos de intimidad y regulan la relación con las y los demás. Es decir, viven el cambio de escuela al mismo tiempo que el cambio personal.

La importancia de estar cerca de ellas y ellos estriba en ser apoyo y guía efectivos; un respaldo para complementar información; un soporte para aclarar dudas y tomar decisiones. Esta etapa (12 a 18 años) es un momento clave en el desarrollo de su cerebro y en la configuración su mentalidad; es una época de emociones cambiantes, de ilusiones y de sueños, que reclama compañía informada y comprometida. 

La Asociación Americana de Psicología, con base en múltiples estudios formuló las siguientes recomendaciones para que las familias ayuden a sus hijos a enfrentar con éxito estos momentos de transición. Las recomendaciones tienen implicaciones para lo académico, lo social y lo psicológico por separado.

La primera es aceptar que sus hijas e hijos estarán en una nueva etapa y que al enfrentar nuevas experiencias podrán tener rendimientos menores a los deseados; ver como normal el estrés que les causará el cambio de escuela y; hacer lo posible para que mantengan en mente que cuentan con el apoyo familiar para lo que se ofrezca. 

La segunda es estrechar la comunicación y el contacto con ellos para atender de forma rápida las situaciones de conflicto. Tener apertura para responder a sus preguntas, u ofrecerles recomendaciones para atender experiencias nuevas. 

La tercera es ayudarles a equilibrar el uso de sus tiempos y motivarles para que se involucren en actividades extracurriculares (p.ej. arte o deporte) que sean de su interés. Esto puede darles una visión diferente de su nueva etapa y aumentar sus relaciones sociales de apoyo. 

La cuarta es acercarse a la escuela y, atendiendo las reglas de ésta, establecer formas de seguimiento del desempeño global de sus hijas e hijos, para complementarlo desde el hogar con las actividades que se consideren pertinentes.

Habrá lugar para otras más que la experiencia parental y la creatividad puedan sugerir. De lo que se trata es de no ver a la ligera que nuestras hijas e hijos cuando pasan de la primaria a la secundaria, o de ésta a la preparatoria, viven momentos difíciles que hay que atender con cuidado. De ello depende que superen apropiadamente esos momentos y se consoliden como personas estables y exitosas. ¿O Usted qué opina?

@ambrociomojardi; Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.