Ya disponible para su descarga la Revista Didáktica Octubre 2018 https://bit.ly/2Q7Bw6I

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

El tema es por demás candente y nos lleva a repensar este asunto que nos acongoja a todos. Y digo a todos porque las personas que han desaparecido no solo son aquellas que se les atribuye una conexión con la misma delincuencia organizada o con algún grupo de maleantes que han acechado regiones enteras por mucho tiempo. Un testimonio reciente, mujer por cierto, nos relató el infierno que vivió por cinco días en manos de estos grupos delictivos y créame que con solo oírlo la piel se me puso de jabalí. No puedo decirles qué hacer en esos momentos tan intensos de dolor y miedo que nos llega en el preciso instante del suceso. Ni tampoco darles las herramientas para evitar que pase lo que nadie quiere vivir. Los levantones tienen diferentes objetivos. Los hay de mujeres jóvenes por razones muy particulares de alguien que se atreve a levantarlas. Los hay de jóvenes varones entre los 16 a 25 años de edad que venden estupefacientes sin el debido permiso de quienes controlan la plaza. Los hay igualmente de aquellos jóvenes varones y damas que por alguna situación adeudan recursos económicos que les fueron prestados para mover alguna cantidad de mercancía y no liquidaron el monto ni la ganancia. Los hay de aquellos que entran a plazas ajenas sin ningún tipo de permiso para vender en ella. Los hay de quienes desean hacerse de plazas ya ocupadas pero que pretenden agrandar la de ellos. Estoy consciente que cada hecho obedece justificadamente para el agresor el acto mismo que le da razón a la existencia de su grupo delictivo. La actividad delictiva tiene muchas formas de expresión y todos las recriminan sin dar verdadera cuenta del por qué sucede dicho acto. En la gran mayoría de esos eventos hay razones suficientes para que nosotros los padres nos demos cabal cuenta de que algo está sucediendo con nuestros hijos. La inadvertencia es casi siempre intencionada pues en muchos casos no queremos enfrentar la realidad para poderla cambiar. Enfrentar a los hijos con cierto grado de sospechosismo, es casi lo mismo que enfrentar al mismísimo grupo delictivo. Desgraciadamente cuando hay señales de que algo está pasando con nuestros hijos, posiblemente ya sea demasiado tarde, es como un cáncer que se muestra cuando ya hay metástasis en los órganos vitales de nuestro cuerpo. Para lo anterior es casi obligado que contemos con grupos de expertos que puedan solventar la situación ya in situ, y que la audacia en los padres pudiera evitar en lo futuro vivir la amarga experiencia de la desaparición forzada de algunos de nuestros muchachos o muchachas. Las evidencias muestran que el que se inicia en los grupos delictivos lo hace principalmente por ser adicto primero, luego entonces por gustarle el dinero y la vida “fácil”, que para mí no es nada fácil y si muy complicada. Por las amistades que comparten una historia de vida y eso los lleva a seguir ligados a un asunto de complicidad permanente. Muchas muchachas que se prostituyen, lo hacen hasta por un celular o un IPHONE como les llaman ellas, un indicador que tiene que ver con la presunción tecnológica de la modernidad. Otros muchos por la precaria situación que viven desde que nacieron y buscan una salida para vivir conforme a sus sueños. Un país en donde no ofrece a su pueblo condiciones de desarrollo ni de sustento material, el pueblo mismo busca sus alternativas para hacer realidad lo que el pueblo desea. La crianza de los hijos por padres maduros y solventados económicamente, no se encuentra exenta de experiencias de vivir una de estas desapariciones forzadas, posiblemente bajo la figura de secuestro exprés o simplemente de un secuestro para pedir un rescate a modo. Nos enfrentamos a un monstruo que cada día presume una cara nueva. Conocer todas sus figuras resulta en verdad de un trabajo de todos. Los padres debemos dejar de quejarnos por nuestra pobreza, pues los hijos en el querer complacernos pueden dar pasos que ya no haya forma de descaminar lo ya andado. Estoy completamente de acuerdo que en las escuelas regresen los llamados talleres de oficios que antes teníamos y eran causa directa del desarrollo cognitivo de los niños. Talleres de talabartería, de tejido, de herrería, de carpintería, de laqueado, de artes, de danza y teatro, de panadería y repostería, de empastado de libros, de electricidad, de aire acondicionado y refrigeración, de pintura, de dibujo, etcétera. De igual manera que en cada escuela cuente con áreas deportivas, al menos un campo de futbol o una cancha de volibol. Y no olvidemos que por el bien de todos, habremos de darles trabajo a los jóvenes pobres. Así sea.      

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