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APUNTE 

JORGE GUILLERMO CANO

Culiacán del caos vial, los baches y los topes, Sinaloa. Han pasado 603 días desde que Quirino Ordaz Coppel tomó posesión de la gubernatura de Sinaloa. La ceremonia fue el sábado 31 de diciembre de 2016 y el cargo para el cual juró comprende del primero de enero de 2017 al 31 de octubre de 2021. En total, estará 4 años, 9 meses, y 30 días en el cargo, es decir mil 764 días. 

 

Cumplido el 34.18 por ciento de su mandato, es hora de que el pueblo de Sinaloa sigue esperando que cumpla su promesa de combatir la corrupción, particularmente en el caso de la administración encabezada por Mario López Valdez.

 

Precisamente esa expectativa motivó buena parte de la votación a favor de Ordaz Coppel y, al no haber respuesta puntual a un evidente reclamo ciudadano, el incumplimiento fue factor en contra del PRI el pasado primero de julio aunque, desde luego, la profunda y general inconformidad a lo largo y ancho del país sería el motor central (lo que parece que todavía no entienden bien). 

 

DE LOS QUE SE VAN O SE FUERON

La bien vestida toma de posesión de Quirino tuvo lugar en el salón de sesiones del Congreso estatal y la pasarela de políticos hizo recordar los tiempos en que el partido tricolor era la fuerza casi única en la política mexicana.

En representación del presidente Enrique Peña Nieto, estuvo el titular de la Sagarpa, José Calzada Rovirosa; también hicieron acto de presencia el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera; el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo; el mandatario de Colima, Ignacio Peralta y el de Puebla, Rafael Moreno Valle.

También vino al paseo Enrique Ochoa Reza, que fungía como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI (y en cuya figura se podía presentir la debacle que venía).

Igual se apersonaron el gobernador de Colima, José Ignacio Peralta; el de Chihuahua, Javier Corral; José Rosas Aispuro, de Durango; de Nayarit, Roberto Sandoval; de Sonora, Claudia Pavlovich y de Zacatecas, Alejandro Tello.

No faltaron los ex gobernadores de Sinaloa: Antonio Toledo Corro, Jesús Aguilar Padilla y Juan Millán.

 

DE LA EXIGENCIA CIUDADANA

En su discurso inaugural, Quirino dijo que “una gran exigencia ciudadana a los gobiernos hoy en día, y con toda la razón, es que exista una absoluta transparencia y un decidido combate a la corrupción”.

Advirtió que en el gobierno actual las compras serían transparentes y “las licitaciones de bienes, suministros y obra pública  contarán con testigos ciudadanos y serán transmitidas en vivo por internet”.  

El escrutinio de la correspondencia entre el decir y el hacer del gobernador está pendiente, así como el seguimiento puntual de las medidas que en materia de transparencia anunció. Pero se hará, sin duda.

 

LOS MILLONES QUE NO APARECEN

Desde el 20 de febrero del año pasado, el actual secretario de Administración y Finanzas del gobierno de Sinaloa, Carlos Ortega Carricarte, a pregunta directa de “Vértice de Sinaloa”, reconoció que la administración pública estatal era (¿es?) “deficitaria y muy preocupante”.

Ortega señaló que se recibía un estado (de la gestión malovista) “con un importante déficit financiero y estructural, que compromete las finanzas públicas”.

Detalló que “a partir de la información de los estados financieros del Gobierno del Estado y de sus organismos descentralizados, la deuda consolidada al 31 de diciembre de 2016 asciende a 12 mil 197 millones de pesos”.

“Adicionalmente se han identificado otros pasivos no registrados en la contabilidad por 933 millones de pesos, que incluyen a proveedores y contratistas, bonos de pensión en firme, compromisos con trabajadores y ajuste en participaciones, por lo que el total del pasivo asciende a 13 mil 130 millones de pesos”, dijo.

A proveedores y contratistas se les adeudaban (¿adeudan?) 2 mil 241 millones de pesos y a los institutos de pensiones un total de mil 725 millones de pesos, “lo que ha generado la descapitalización de los fondos y el incumplimiento de sus compromisos”.

 

¿YA SE ARREGLÓ TODO?

Ortega Carricarte aclaró en aquella ocasión que “en el proceso entrega-recepción, no se proporcionó el estado en que se encuentran las observaciones y acciones de las distintas instancias fiscalizadoras, por lo que se requirió una solicitud de información posterior y fue necesario acudir a diversas fuentes para su obtención”.

Pues bien, luego del recordatorio, es hora de reiterar que el pueblo de Sinaloa está esperando que se cumpla. Que se haga justicia no sólo con personajes menores o intermedios (que en realidad derivan culpabilidades a su verdadero jefe) lo que a nadie convence.

La voz populi (que suele ser Vox Dei) habla de complicidades, de arreglos en las alturas (de las que más temprano que tarde se baja); de “vista gorda” o de “borrón y cuenta nueva”.

Las facturas, ya se vio, en política se pagan y el tiempo de Quirino corre veloz. Ya veremos.

 

EN EL TINTERO

 

-Continúa sin rubor la inefable GNP de los Bailleres (de los más ricos de México, gracias a sus prácticas fraudulentas) rehuyendo su responsabilidad en el caso del siniestro número 62992342, ocurrido en la ciudad de Culiacán el 19 de agosto de 2016, “cuando ni siquiera pagó la grúa para llevar el carro al taller”, se nos pide insistir.

-Para eso cuentan con la complicidad de condusefes, profecos y juzgados. Vamos a ver si eso se acaba con el cambiazo prometido.

-El apunte, también en “Vértice de Sinaloa” (verticedesinaloa.net); Línea Directa (https://www.lineadirectaportal.com), didáktica (http://www.didaktica.com) y en “voces del periodista”, revista del club de periodistas de México (vocesdelperiodista.com.mx).

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