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OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA 

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

Muchos al igual que yo te hemos escrito cartas y mensajes, seguramente para felicitarte por haber ganado finalmente la presidencia de México. Al igual que muchos, sabemos que la tarea no será nada fácil, y que el camino por el que transitarás a partir del primero de diciembre es un camino minado. Te aseguro presidente electo que los escollos serán demasiados y algunos hasta para creerse imposibles de resolver. También creo que eres un luchador incansable y lograrás conjuntar el esfuerzo de los mexicanos para lograr tan anhelado destino de nosotros; los que apenas empezamos a creer de nuevo. México es una nación y como tal, necesita del esfuerzo de todos, empezar a trabajar no sin antes tener muy clara la visión que no hay descanso y si demasiado trabajo. México es fuerte, lo hemos demostrado cuando el pueblo necesita del pueblo y hoy no será la excepción de trabajar juntos por ese destino que todos queremos. Has luchado incansablemente y al fin los mexicanos reconocemos ese esfuerzo tan grande por querer transformar a nuestro país. México requiere de la transformación, pero no es cualquier trasformación, sino la que los mexicanos precisamos tener y es que los tiempos de dejar a los demás hacer se han acabado, hoy necesitamos una nación fuerte porque fuerte somos nosotros, porque el trabajo que realizaremos debe estar enfocado a ser diferente y distinto a como fuimos anteriormente. Ya no podemos darnos el lujo de confiar en nadie, hoy seremos los vigilantes de una acción conjunta, porque conjunto es el esfuerzo que se le debe poner a todo lo que se vaya haciendo. Hemos dejado al país de las maravillas, ese en el que no podíamos creer cómo todos los que llegaban al poder, salían ricos y empoderados. Ese país del dispendio y del abuso del poder y de la confianza de todos nosotros. No porfío por nada que no creyera, tengo la confianza plena y verdadera de que con tu liderazgo lograremos transformar a México. Con la fuerza del espíritu del trabajo y la honestidad haremos de nuestra nación algo distinto de lo que había sido hasta hoy. Confío en su gente y sé que ella poco a poco irá confiando en ti. Los comienzos son siempre un verdadero problema, pues la acción misma se agolpa queriendo salir por la fuerza del entusiasmo. Has comenzado como nadie lo había hecho en la vida burocrática y gubernamental del país y has puesto en alto a nuestros líderes revolucionarios. Has tratado de convencer a los mexicanos por las buenas, diciéndonos que México requiere de un cambio profundo, un cambio verdadero. Y cuando escucho eso que dices entiendo que la simulación ya no tiene cabida ni cobijo en el diario cotidiano del ejercicio del poder. Entiendo que el cambio debe comenzar por los de “arriba” primero, pues las escaleras, como bien lo dices, se barren de arriba hacia abajo.

Entiendo también que la corrupción y la impunidad deberán irse a otro lugar, pues aquí ya no las aceptaremos más. Eso depende en gran parte de todos los mexicanos. El actuar correctamente es un valor que debemos enaltecer y prodigar, desde las escuelas de kínder Garden hasta el posgrado. La desilusión sería que en estos 6 años de tu gobierno no pudiésemos vislumbrar el cambio prometido. Me conformo con que dejes una plataforma de acciones y conductas que seguramente rendirán sus frutos en algún momento de la historia de México.

Sé también que te enfrentas al poder más poderoso de todos los tiempos, el poder de hacerse rico sin trabajar para México. Como bien lo dices, “no todos los que tienen dinero son picaros”, necesitamos amalgamar los esfuerzos de los que tienen mucho y los que tienen mucho de nada. Quiero Andrés Manuel que este 13 de noviembre en el que cumplirás 65 años de edad, sea para ti el mejor cumpleaños que hayas vivido jamás, pero también quiero que sea el año en el que iniciará la cuarta transformación de México. Necesitas Andrés que alguien te cuide y te proteja, estoy de acuerdo que no deba cuidarte el Estado Mayor Presidencial, algunos ya han muerto siendo cuidados por ese cuerpo de expertos. Y aquí en confianza deseo que te conviertas en el gran estadista que el mundo haya dado.

El consenso no necesariamente resuelve todo, también tienes que decidir por el bien mayor. Aunque esa decisión cueste dinero y privilegios deberás respetarla siempre. Sé tú mismo, aunque haya muchas personas que no les gusta el modo, tendrán que ir aceptando que el que gobernará es tan humano como cualquiera de nosotros. Las trampas del poder y del dinero son muy variadas y de formas diferentes, ten cuidado, que el brillo del oropel nunca ciegue tu acción, sin embargo, la mesura y la inteligencia deben ponderar alto en las relaciones que construirás. No te doblegues ante nadie, si negocia con el beneficio por delante a tu pueblo siempre. Cuida a los mexicanos como hijos de la patria magna y defiende hasta la misma muerte nuestro símbolo patrio. Cuida de tu familia, pues al hacerlo cuidas de nosotros mismos. Trascender como el mejor presidente que haya habido en México, no te será muy difícil, los próceres dejados por el camino de la historia nunca tuvieron lo que tú tienes ahora; la confianza de un pueblo que cree en ti. Dios te bendiga y al pueblo de México también. Por el bien de todos, primero los olvidados. Así sea.  

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