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OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

 

¿Para qué sirve la educación escolar? Esta es una de las tantas preguntas que nos hemos hecho durante siglos en México y en el mundo. Algunos dicen que sirve para homogenizar a la niñez, en estricto sentido de filtrar lo malo y lo pernicioso que en la sociabilidad de los sujetos hacen que éstos se contaminen.

Otros dicen que sirve para generar en la estructura cognitiva del sujeto, un desarrollo tal, que pueda el niño, siendo hombre, cambiar su entorno. Otros tantos dirán que es la manera de concentrar el conocimiento humano en pocos para formar élites en la sociedad y poder llevar al cabo la estructuración de andamiajes de niveles sociales que permitan la conjugación de roles que el mismo desarrollo necesita para avanzar. Algunos pocos dicen que la educación sirve para agrandar el mundo en los propios intereses del sujeto, logrando de esa manera privilegios y beneficios que no obtendrían de ninguna otra forma. Unos más pocos dirán que la educación sirve para adquirir la disciplina humana, misma que los somete a los más poderosos a quienes servirán sin resistencias ni pretextos. Entonces ¿para qué son los centros escolares? Los centros escolares son para agrupar a la niñez restringiéndoles la libertad de acción y sometiéndolos a un esquema de control social de poder y autoridad. Centros escolares dirigidos por el mismo poder del poderoso quienes a su vez deciden qué aprender y qué no aprender en esos centros escolares. En los niños mexicanos tendremos que ver qué es lo esencial que aprendan y la manera en que deban aprenderlo. Se ha dicho por mucho tiempo que el modelo de hombre deseado para una nación depende totalmente de la información que les vayas dando desde pequeños hasta llegar a ser hombres. De los ejercicios físicos, mentales, espirituales, para formar al hombre del mañana y que éste dará como resultado la formación de una nación fuerte, honesta y crítica. Cualquier nación que base su educación en esos términos, en un futuro no muy lejano, tendrá una nación solidaria, progresista, fuerte y trabajadora. No podemos escatimar recurso alguno para formar a nuestra niñez con todos los preceptos habidos y haber en aras de tener un futuro más cierto. El destino de toda nación se encuentra en la inversión a la niñez, nada podrá compararse con ese precepto. Los niños mexicanos, deberán tener completa su alimentación, su vivienda, su vestido, su calzado y su transporte, sin olvidar que el ambiente le será propicio para un buen desarrollo. Alimentar al niño es alimentar al mundo. El niño mexicano obedecerá únicamente a la alimentación de su mente y al desarrollo de su cuerpo y espíritu. El niño mexicano nunca deberá ocuparse de una tarea que no le sea útil para su desarrollo y crecimiento. El aseo personal, la limpieza y el orden de su ambiente serán obligados, y a eso deberá obedecer. Un niño jamás deberá ser maltratado, pues cada maltrato a un niño es un daño a la nación en un momento del porvenir. Implementar el método lúdico en el aprendizaje del niño sería una forma estupenda en la formación y en el desarrollo a temprana edad. Cuidar al niño es fomentar el desarrollo de todos. La instrucción será para después. Hagámoslo. Así sea.  

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