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APUNTE

 

JORGE GUILLERMO CANO

  

Culiacán del caos vial, los baches y los topes, Sinaloa. El acercamiento se impone, sin duda, así lo exige la diplomacia, la relación entre países vecinos y, por tanto, es recuperable que AMLO le haya enviado una misiva al ocupante de la

Casa Blanca, Donald Trump. 

Pero, en mi opinión, darle un informe pormenorizado de lo que se pretende hacer, más o menos a tono con lo que espera ver el especulador metido a presidente de los Estados Unidos, marginando además las múltiples ofensas y descalificación que de nuestro país ha venido haciendo el dueño de casinos, no es lo que esperamos los mexicanos como respuesta, justamente dolidos por la prepotencia y el abuso retórico del showman.

En una parte de la carta, que no ha sido bien recibida por muchos de quienes por él votaron (que se sienten algo así como destinatarios de rebote)  López Obrador expresa a su todavía informal interlocutor: “Señor presidente Trump, espero sus comentarios a mi planteamiento que busca alcanzar un entendimiento amistoso y de respeto mutuo con usted, con su pueblo y con la gran nación que representa”.

Palabras cuerdas y apropiadas si de la otra parte hubiera lo mismo, pero no es así y, en ese tenor, la muy comentada carta se quedó bastante corta. El tono, por lo menos, debió ser menos obsequioso con quien no se ha guardado ofensas contra los mexicanos.

Por lo demás, es necesario tener precaución, al menos, con un interlocutor impredecible (Trump) que salta del elogio desmesurado a la diatriba y el insulto.

 

EL RESPETO DEBE SER DE IDA Y VUELTA

Pero con una postura de condescendencia y halagos no tan velados, AMLO expresa en su misiva  que “México y Estados Unidos han sido dos países que, entre otras cosas, por su situación geográfica han tenido una historia en común fuera de serie” y agrega: “Ha habido momentos de tensión y diferencias como otros de entendimiento y respeto”.

Quizás es el momento de recordar que la relación con Estados Unidos, de allá para acá, es una historia de infamias donde invariablemente hemos salido perdiendo y humillados.

Asegura AMLO que (con Estados Unidos) “Nos unen muchas cosas buenas. Lazos que no se pueden romper: cultura, idioma, tradiciones y, sobre todo, una larga amistad y mucha solidaridad. En honor a todo ello es que debemos seguir trabajando de la mano para ayudarnos mutuamente”.

Eso es muy discutible ¿Solidaridad? ¿Amistad en lugar de vulgares intereses de la “América para los americanos”? ¿Respeto de los blancos anglosajones a nuestra cultura, tradiciones e idioma?

El propio magnate ha cancelado en su gobierno líneas de comunicación en español y reprende a sus empleados por hablar nuestra lengua.

 

CUIDADO CON ESAS SEMEJANZAS

Luego, al terminar, le dice: “En cuanto a lo político, me anima el hecho de que ambos sabemos cumplir lo que decimos y hemos enfrentado la adversidad con éxito. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante”.

Habrá que establecer la diferencia entre actores de gobierno, de régimen incluso, y de sistema, que tiende a permanecer casi incólume (y en ambos casos).

Por lo demás, ¿de veras cree AMLO que Trump sabe “cumplir lo que dice” cuando ni siquiera se sabe a ciencia cierta qué es lo que realmente dice? ¿Y esa comunión de conductas? ¿Ambos saben?

Al respecto, nada más advertir: cuidado, se puede estar confundiendo la diplomacia con el entreguismo y generando una percepción que no es compartida por el pueblo mexicano.

Por lo pronto, el anaranjado millonario ya respondió al menos una de las cuestiones, amenazando en realidad: exige una negociación rápida del TLCAN, “porque de otra manera tendré que elegir un camino muy distinto al presente”. Parece cuestión menor, no lo es.

 

UNAS DE CAL

Quizás a toro pasado, el domingo 5 del mes en curso, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, hablando ante ingenieros que forman entre los más influyentes del país, dijo que busca “hacer de México una potencia y cambiar la correlación de fuerzas; nadie nos va a amenazar con cerrar o militarizar la frontera o construir un muro”.

También, días antes, declaró que el muro fronterizo llevado y traído por el anaranjado magnate no es parte de la agenda nacional y el tema ni siquiera se abordará. Esperemos que así sea y, por nuestra parte, pensamos que si el especulador Trump quiere hacer muros, bardas, techos o lo que se le ocurra, pues que los haga en su territorio y que él las pague. Que no ande queriendo obligar a su vecino a sufragar sus pendejadas.

Y en la ronda de las respuestas impredecibles, el trumpiano ha dicho que AMLO es “todo un caballero”. Lo dijo y lo mismo puede salir con una barrabasada cuando menos se piense.

 

EN EL TINTERO

-Problema que no se resuelve sigue siendo nota, nos decía hace ya casi 50 años Don Gustavo D. Cañedo, en “La Voz de Sinaloa”. Vale para la caótica ciudad de Culiacán, sin remedio a la vista, además de otros muchísimos desfases (vamos a ver con qué sale el alcalde que viene, mientras se le acaba al que por ahora está pintado).

-Sigue la danza de los despropósitos ¿post electorales? mientras el gobernador Quirino no haya la puerta para ver cómo acomodar a tanto político desempleado actual, y futuro cercano, dada la debacle del priismo en bancarrota.

 

-Sigue la inefable GNP de los Bailleres (de los más ricos de México, gracias a sus prácticas fraudulentas) rehuyendo su responsabilidad en el caso del siniestro número 62992342, ocurrido en la ciudad de Culiacán el 19 de agosto de 2016, “cuando ni siquiera pagó la grúa para llevar el carro al taller”, se nos pide insistir.

-Para eso cuentan con la complicidad de condusefes, profecos y juzgados. Vamos a ver si eso se acaba con el cambiazo prometido.

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