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luis alcantar

LUIS ENRIQUE ALCÁNTAR VALENZUELA

LOS MENSAJES PERDIDOS EN EL CIBERESPACIO.

 

Cuando de verdad me posé en uno de los tantos textos y mensajes extraviados en el espacio virtual. Me sorprendí yo mismo. Fue cierto día, de tantos que transcurren, medio insípidos e incoloros. En uno de esos días me topé con un diálogo muy interesante. 

Reconozco que este suceso de encontrarse con algo anónimo en la red, a ustedes les ha sucedido más de una vez. A veces uno los lee, y rápido les aplica el delete. Otras veces lee los mensajes y los relee. Sonríe un poco. Piensa hacia su interior, pero de todas formas les aplica borrar en automático. En ciertos momentos, los mensajes por considerarlos interesantes, uno los archiva. También resulta, que por lo regular, esos archivos, no los vuelve a consultar o bien no sabe dónde encontrarlos.

Hay ciertos mensajes que encuentras y te impactan. Con esos textos altamente significativos, de inmediato (si te agrada) puedes generar textos duales, alternativos o nuevos textos a partir de las preguntas o dudas que te dejan. 

Entre esos dos interlocutores que construyeron el texto, rescaté lo siguiente.

Expresa uno de ellos. “PRECISAMENTE este párrafo es más que interesante:

Vos ¿qué dice? Me he quedado con la duda muchas veces y por lo que sea no le he preguntado. Cuando escribe, ¿en qué piensa? Todo tiene una explicación, a veces los lectores tenemos muchas interpretaciones, cada quien nos desplazamos por el mundo que queremos ver, crear, total, uno es libre de soñar, pero vos, ¿qué expresa en sus producciones?  Vos cuestiona, ¿mis comentarios alguna vez han tenido sentido o siquiera me he acercado poquito a su sentir literario/textual?...” cierra la cita con puntos suspensivos.

El otro interlocutor responde:

Cuando escribe, ¿en qué piensa?  

“Ahora en la tarde precisamente, hablaba con un grupo de mujeres y hombres muy trabajadores y sensibles a lo que le pasa a los seres humanos que les rodean. Les narraba parte de los momentos de cómo había armado el texto del cual hablamos. Como dice el mismo Haruki Murakami, “… todo conecta, todo está unido,…” el quid del asunto es intuirlo/sentirlo/recibir una luz, o una especie de ladrillazo porque no decirlo también. No sé, este momento de re-conexión, de unidad del texto la han llamado de muchas maneras.

Es mucho de sensibilidad. Es mucho de tus estados emocionales. O como diría el Gabo y luego asumido por mi amigo/maestro de la universidad de los maestros, “… serán puras pendejadas...” A lo mejor, pero la verdad, que no me atrevo a llamarlas así, a las escrituras generadas. 

Se lo que simbólicamente contiene la expresión "pendejadas", la comparto plenamente como ejercicio de escritura y motivación para el texto literario. No sé si a veces pienso, o más bien lo siento. Es claro que sin esas uniones entre Sentir/Pensar/Sentir, no pudiese escribir nada. Unas psicólogas (malas por cierto) dicen que son proyecciones mías. Me digo "...que pinche descubrimiento...", son proyecciones mías y a la vez no. Ese es el enredo. El asunto de la escritura es mucho más intrincado de lo que se piensa. O como también dice Z.

Bauman, es mi mejor forma de expresión/comunicación. No tengo otra.

No sé si piense al escribir. O es algo que mi alma/pensar/sentir  ya no puede contener o bien no lo puedo decir de forma oral a los demás por todas las putas restricciones sociales existentes.

Y sí pienso. No es pedantería, pienso mucho. A veces, la idea o motivo se viene de improviso y hay que anotarla. Mucho me lo provocan los actos cotidianos y mis lecturas. Me imagino todo lo que haría con tiempo, con más rigor, disciplina, perseverancia y sin estar atrapado por este puto mundo de hiperconsumo que nos jode tanto la vida.”

Esta joyita del ciberespacio me generó algunas reflexiones, respecto a cómo uno le hace para escribir. Estos mensajes del texto navegante del ciberespacio en soledad, conducen a pensar en una especie de didáctica particular de la escritura de ese tipo o esa tipa. Que considerando sus aportes, hace en realidad una introspección psicoanalítica sobre sí mismo, de lo que se suda, duele y se sufre para elaborar una escritura que toque nuestra sensibilidad humana, a veces tan anestesiada y adormilada por esta vida de tanta vorágine y ruido. En fin, seguiremos aprendiendo. 

Junio del 2015.