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Ernesto alcaraz v
COLUMNA VERTEBRAL
ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

    Estamos en el ocaso de un Sexenio y la transición hacia una nueva Administración Pública Federal. La participación electoral del 1 de julio se transforma hoy en una ciudadanía atenta y dispuesta a proteger y defender sus derechos e intereses, ajena, así se espera, al impulso emocional que gravitó en el proceso electoral para transformarse en un escrutinio ciudadano por las expectativas generadas. Deberá imperar la paciencia y la tolerancia. Pero así como decidió la elección, deberá exigir resultados.
Por ahora caminamos a la fase intermedia del proceso electoral: Con la inminente Declaración de Validez del Proceso electoral y la Constancia de Presidente Electo  que se dice emitirá hoy el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación al candidato ganador a AMLO, se inicia formalmente el proceso de Transición gubernamental.
En este inter persiste la incertidumbre sobre lo que se pueda reformar y los beneficios que ello pudiera ofrecer. En estas primeras semanas, la intensa Agenda Política impuesta por López Obrador ha generado amplios análisis que consignan coincidencias y contrastes y que tendrán que ser precisados.
Porque todas las disposiciones y  proyectos que se formulen e implementen a futuro, tendrán forzosamente que ver con el gobierno y la gobernanza. Hacer gobierno le atañe a quien dirigirá el País en los próximos seis años: Integración del gabinete, restructuración de sus áreas operativas y administrativas y los proyectos y programas para el crecimiento y desarrollo económico. El tradicional Plan Nacional de Desarrollo, pues, si es que no se arrincona. Y lo segundo, tiene que ver con la decisión participativa de la sociedad.
Lo que se proponga y disponga en los meses venideros deberán ser acciones asertivas que generen certidumbre ante las amplias perspectivas que nos ofrecieron, y que hoy, deseamos sean concretadas. Claro, habrá que esperar para que el ánimo social de hoy, reencuentre el cauce civilizado y de confianza perdidas. Existe interés por entender lo que se propone y lo que verdaderamente se puede realizar.
Pero debemos cuidar que en ese cotidiano periplo las palabras no confundan y se adhieran a lo que a conveniencia e interés propio queremos entender. Que nos hagan saber el verdadero rumbo que se perfila a futuro. Y poder expresarnos con libertad y defender y criticar conceptos, perfiles y virtudes de quienes tienen bajo su responsabilidad el proceso de transición, y enseguida, del gobierno mismo.
Y ya en materia, ¿qué es el Gobierno? “Es la dirección del Estado y la conducción social depositada en una persona o un grupo de personas en forma democrática, que obtiene impositivamente recursos de la comunidad y establece un orden conforme a un régimen jurídico determinado, y que para el complimiento de sus fines, posee una administración pública” De ahí que en base al cumplimiento de las promesas de campaña será su eficacia.
Y ¿Qué es la gobernanza? “Es el proceso mediante el cual los actores de una sociedad deciden sus objetivos de convivencia – fundamentales y coyunturales – y las formas de coordinarse para realizarlos: Su sentido y capacidad de dirección”.
Podría decirse que el gobierno es el núcleo institucional, elemento esencial de todo Estado Constitucional de Derecho, y la gobernanza, un espacio de creatividad en las que las personas poseen igualdad de derechos y oportunidades para su desarrollo y logros de bienestar. Así entonces, sin Gobierno no hay posibilidad de Gobernanza. Y si pueden identificarse diferencias, no son excluyentes. Más bien, son concomitantes y consecuentes la una del otro.   
  Por eso la determinación de políticas públicas debe incorporar la visión de otros actores para darle el enfoque de gobernanza al ejercicio del poder. Sin un orden mínimo, no hay convivencia armónica. Es además sabido que las atribuciones del Estado vinculadas con la faceta social y de desarrollo económico rinden mayores resultados si los actores principales - privados y sociales - encuentran el espacio más favorable para la expresión más pura de la gobernanza. Creo que el gobierno debe reducir su dirección vertical y burocrática y hacer su ejercicio horizontal que apoye a todos y convoque a todos a la participación. No a un sector político comprometido sino al sector social en general.