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AMBROCIO MOJARDIN
VISOR SOCIAL

AMBROCIO MOJARDÍN HERÁLDEZ

El día de mañana se festeja el Día del Padre. Quiero empezar este escrito mandando un afectuoso saludo a todos los que tienen esta maravillosa experiencia, deseándoles que pasen un día feliz, lleno de cariño y felicidad, con sus seres más queridos. Mando un abrazo muy especial a mis 10 hermanos y a mis dos cuñados, que son padres en todo lo que significa; a mi padre, mi mejor sentimiento y el compromiso de honrar su memoria y enseñanzas.

Para quienes tienen la fortuna de aún tener a su padre vivo, les invito a que le visiten, que si están muy lejos le llamen por teléfono y de la forma que ustedes puedan y sientan, le digan que lo quieren, le hagan saber lo importante que es para ustedes y todo lo que ha significado contar con él. No dejen pasar la ocasión, que aunque el festejo se ha mercantilizado mucho, es una oportunidad inmejorable para recordarles a nuestros “viejos” lo importantes que son en nuestras vidas.

De acuerdo con la psicología del desarrollo, las necesidades más importantes del adulto mayor son sentirse querido, sentirse útil y sentirse acompañado. Para ellos, los intereses materiales son muy elementales y pocas veces significativos, pero si tiene la manera, llévele algo que le guste mucho y que le sirva igual; úselo de medio para decirle lo que quizá en palabras no le saldría como quiere.

No importa que entre usted y él haya desacuerdos o diferencias no resueltas; no importa las razones por las que pueda existir un sentimiento herido. El valor de un padre es mucho mayor que el de sus actos. Sus errores, cuando los hay, tienen una razón que termina siendo ínfima comparada con el cariño que les significamos.

Solo fuera de sus facultades mentales, un padre desea hacer daño a sus hijos. Si esa fuese la razón, entonces no hay razón qué reclamar. Con la madre y con el padre siempre debe haber lugar para el perdón y las consideraciones máximas. Ellos, como cualquiera, son seres imperfectos y como tales cometer errores.

Así que, respetando la rutina que le conoce, llegue lo más temprano que se pueda y dele un abrazo fuerte y cálido, o llámele. Dígale que es el Día del Padre y que, si no tiene otros planes, le gustaría estar con él y pasarla muy bien. Antes, haga un sondeo exhaustivo que le ayude a ver qué cosas pueden gustarle y serle de utilidad y trate de tenerlas preparadas para dárselas.

Si usted es de las personas que no solo tiene a su padre, sino que lo tiene viviendo con usted, o usted está encargado de sus cuidados y bienestar, deténgase un poco y reconozca lo importante que es tenerlo. Dese tiempo para valorar su presencia y agradecer la oportunidad que tiene de abonarle un poco a la deuda que empezó cuando hizo su parte para darle la vida.

En muchos casos, el avance de los años ha puesto a los adultos mayores en condiciones físicas y mentales deterioradas. El cuidado que necesitan es más demandante y quizá más costoso y agotador.

Para usted y para quienes se encargan de cuidarlos se presenta un desgaste natural que con frecuencia termina en agotamiento o enfado. No caiga en la tentación de considerar esto una razón válida para desarrollar sentimientos y pensamientos negativos acerca de ellos.

La vida de un adulto mayor está plagada de desventajas naturales, que pueden llevarlo a la segregación. Contra su imagen y posibilidades actuales juegan el paso del tiempo y la memoria que tenemos de su pasado.

No será difícil que usted recuerde a su padre como un hombre fuerte, brillante, independiente, de decisiones y autosuficiente, pero ya no lo es, o ya no le parece tanto. Ahora su salud física y mental están disminuidas y su desempeño ya no ofrece lo que hace poco podía. Ahora, en mucho depende de lo que usted pueda darle. 

Seguramente enfrenta una dificultad adicional con él, porque la mayoría de los de su edad cree que pueden lo que antes podían y no aceptan que se les diga lo contrario. En su afán de confirmarse como autosuficientes, con frecuencia motivan desencuentros para los que hay que armarse de paciencia y amor.

Los adultos mayores necesitan tiempo, ambientes amigables y oportunidades prácticas para ir reconociendo que están en una nueva etapa de la vida. Si lo logran, la convivencia con ellos es mucho más fácil y productiva; el tiempo que lo retarden será de relaciones difíciles y ambientes estresantes.

Según la psicología del adulto mayor, los años no siempre conllevan deterioro mental. Muchas personas alcanzan edades muy avanzadas manteniendo buena memoria, buen manejo de emociones y buen nivel de razonamiento.

Sin ser datos conclusivos, la investigación ha encontrado que una buena salud mental durante la tercera edad depende de la actividad intelectual y social que se tenga. Los adultos mayores tienen menos probabilidad de sufrir deterioro intelectual si se mantienen activos conversando, leyendo, o siendo instructores de algo.

Su condición emocional sigue siendo sana si cuenta con redes sociales de apoyo, si se siente útil y si encuentra evidencia de que es importante para sus seres queridos.

Por eso es muy importante aprovechar oportunidades como la que ofrece la celebración del Día del Padre, para dar a nuestros “viejos” motivos de bienestar. Hay que honrarles y hacerlos felices. No hay por qué regateárselos, se lo merecen. Ese boleto ya lo pagaron y toca a sus hijos hacérselo válido.

Para quienes nuestros padres ya murieron, la tarea es mantenerlos en nuestra memoria y conversaciones. Hay que recordar sus dichos, sus consejos, sus enseñanzas y sus regaños. Eso los mantendrá vivos y nos hará sentir bien con ellos y con nosotros mismos. ¿O usted qué opina?

@ambrociomojardi; Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.