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JESÚS ROJAS RIVERA

El gusto por el futbol en México no es menor, según el estudio Sport Data Value de Capital Mx, 63 millones de mexicanos se dicen “aficionados” al balompié, el 76 por ciento de ellos son hombres y el 24 por ciento son mujeres.

La evaluación estima que por la temporada mundialista la atención a temas relacionados con futbol se incremente en un 12 por ciento. Casi 70 millones de mexicanos atentos a lo que pasa en Rusia, la selección, las figuras, los goles, las porterías, los árbitros y todos los pormenores del gran evento internacional. De las elecciones, de las elecciones dejarán de acordarse.

Javier Marías, escritor español, articulista en el periódico El País y miembro de la Real Academia Española, escribió sobre el futbol: “Lo que sí sé es que no hay deporte que más angustie, cuando es angustioso. Es más, debo, en mi caso particular confesar que las pocas cosas que me hacen reaccionar hoy en día, de la misma forma -exacta- que reaccionaba cuando tenía 10 años y era un salvaje. La verdadera recuperación semanal de la infancia”.

El autor de “salvajes y sentimentales” explica con detalle literario sobre las emociones que provoca el deporte que fácilmente puede desplazar el interés de la gran masa social.

Lo tienen muy claro en las oficinas de campaña. Para escribir la presente columna consulté a varios amigos inmersos en diversos procesos electorales en el país. En campañas nacionales y locales resalta la misma preocupación: “El Mundial nos va a comer la agenda, ya me ha tocado antes, los electores dejan de poner atención en las campañas, están en otra cosa y los canales de comunicación se
cierran de manera abrupta”, me dijo el coordinador de campaña de un candidato a Senador en el norte del país.

“Nosotros armamos una estrategia desde el principio, con mercadólogos y comunicólogos nos vamos a meter hasta el fondo en el tema del Mundial”, me confesó el jefe de campaña de un candidato a Gobernador con amplias posibilidades de triunfo.

Contemplar estrategias electorales en el marco mundialista es prácticamente una obligación.

Leo Zuckermann escribió en su columna del Excélsior hace meses: “Lo que es un hecho es que el Mundial de futbol siempre exacerba el sentimiento nacionalista de un país y México no es la excepción”, pero ¿A quién beneficia o perjudica la Copa Mundial? ¿Qué candidato pierde o gana con esta justa deportiva?

La respuesta se conjuga con el contexto de la elección, que prácticamente hace un alto a 17 días de la jornada electoral. Tal como lo afirman los jefes de oficina o estrategas de campaña, la comunicación entre candidatos y electores deja de fluir, se dispersa o simplemente toma un nuevo cauce, quedando las campañas electorales en una especie de “letargo”.

Entonces esto beneficia al puntero en las encuestas, beneficia a los candidatos y candidatas que tienen mayor preferencia electoral en sus distritos, estados o municipios.

Pero este fenómeno no sorprende a los más experimentados gurúes de campaña. En la elección presidencial podemos ver ejemplos de comunicación político electoral mundialista.

En el video-spot de Anaya, en donde los niños dicen que el ganador del Mundial será México, es un ejemplo claro de lo que expone Zuckermann sobre el “apelo nacionalista”.

También lo hizo José Antonio Meade, quien en el debate, utilizando valiosos segundos de intervención saludó a los aficionados del futbol deseándoles buena suerte a los seleccionados nacionales.

Andrés Manuel no ha comunicado gran cosa sobre futbol, pero estoy seguro lo hará, además es el puntero, al que, -en teoría- el ánimo mundialista afecta menos. Los expertos coinciden en que en la Copa del Mundo de Alemania 2006, “la fiebre” mundialista influyó, pero no fue determinante para los resultados electorales. La gran pregunta ahora será ¿Qué tanto influirá Rusia en los resultados 2018? Luego le seguimos...