50 AÑOS DESPUÉS; 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA ****

JUAN ALFONSO MEJIA
KRATOS
JUAN ALFONSO MEJÍA LÓPEZ

 

La expresión “echar raíces” se utiliza comúnmente para comunicar cuando un proceso ha tomado un rumbo definitivo. En el ámbito educativo, no diría que se trata de un proceso terminado pero sí con dirección y con miras a instalarse con cimientos firmes. Como lo fue en el pasado en los tiempos de José Vasconcelos, cuando el objetivo del sistema era tener educación para todos; ahora la vocación toma otro sentido: la calidad de la educación es un derecho humano, que no un servicio. El derecho a aprender no equivale a pagar la luz.

Considero pertinente afirmar que, la transformación educativa no sólo está en marcha, sino que está “echando raíces”. Aún no estamos donde queremos estar, pero la evidencia demuestra que los estados progresan sin la necesidad de esperar a la federación. El desafío de traducir el marco normativo en prácticas efectivas que originen escuelas capaces de transformar su contexto social, está sucediendo en lo local.

El Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa (ICRE), presentado por Mexicanos Primero el jueves 17 de mayo, demuestra que estamos avanzando como país al observar mejoras considerables en los resultados y/o condiciones educativas de los estados. Por ejemplo, 30 estados han avanzado en garantizar que cada escuela cuente con un director de tiempo completo; en 29 entidades ha aumentado el porcentaje de docentes idóneos al salir de las normales; 27 estados han avanzado en la atención de niños en primero de preescolar; en 28 entidades un mayor porcentaje de jóvenes permanecen en la escuela hasta la educación media superior.

La evidencia muestra un avance que es progresivo y en distintas dimensiones y profundidades. Ningún gobierno estatal garantiza el derecho a aprender de las niñas, niños y jóvenes en su entidad. En 10 estados se observa un cumplimiento mínimo con su responsabilidad educativa, como son: Coahuila, Ciudad de México, Puebla, Tlaxcala, Baja California, Estado de México, Zacatecas, Nuevo León, Aguascalientes y Chihuahua.

El ICRE es una herramienta ciudadana que tiene la finalidad de medir y visibilizar el progreso en el cumplimiento de cada estado con su responsabilidad como garantes del derecho a aprender, así como identificar áreas de oportunidad. Con base en el marco normativo vigente en el país, evalúa los esfuerzos de las autoridades educativas locales a través de 13 indicadores, que abarcan el aprendizaje, la permanencia, la presencia y preparación de las personas, las relaciones y procesos de aprendizaje, las condiciones materiales y el acompañamiento brindado por la red de apoyo. Lo puede consultar de manera gratuita en: http://mexicanosprimero.org/
index.php/educacion-en-mexico/como-esta-la-educacion/estado-de-la-educacion-en-mexico/icre

¡Tenemos que ir por más! Progresar implica focalizar y ajustar. El principal reto está en apoyar a las personas: asegurando que todos los niños lleguen a la escuela desde primero de preescolar, que los maestros a nivel nacional tengan oportunidades de formación continua adecuadas, acorde a sus necesidades; con participación activa de las familias en todas las escuelas y acompañamiento efectivo desde la red de apoyo.

El caso de Sinaloa resulta paradójico al hacer el comparativo entre 2016 y 2018. Mientras los indicadores del componente de resultados (aprendizaje y permanencia) presentaron una mejoría al pasar de una calificación promedio situada de 6.6 a 7.2, los indicadores de condiciones educativas empeoraron de 5.3 a 4, para el periodo correspondiente. Así, mientras los resultados del sistema educativo mejoran, las condiciones que deben sostener e impulsar dicho avance empeoran.

De acuerdo a lo conversado con Álvaro Galicia, Director de Análisis de Datos e Información de Mexicanos Primero Sinaloa, “se debe poner en alerta a sociedad y gobierno ya que, la mejora de resultados no se puede explicar como una mejora del sistema sino, más bien, como la suma de esfuerzos individuales de alumnos y maestros; es como tener un automóvil que funciona relativamente bien, pero al que no se le da el mantenimiento adecuado, ¿por cuánto tiempo se mantendrá ese buen funcionamiento?

El activista del derecho a aprender de las y los niños en Sinaloa, llama a “identificar y entender a cabalidad qué es lo que se está haciendo bien al interior de las escuelas, de lo contrario no se pueden corregir las omisiones y fallas del sistema educativo, como son proporcionar un aprendizaje profesional relevante a los docentes, brindarles el acompañamiento adecuado, atender a los alumnos en contextos de mayor desventaja, impulsar la participación de las familias y crear las condiciones para el desarrollo integral de la primera infancia, las mejoras en los resultados serán esporádicas y poco sostenibles en el tiempo”.

El 1 de junio se presentarán a cabalidad el grueso de los resultados y el análisis sobre el caso Sinaloa en el Museo de Arte de Sinaloa, en la ciudad de Culiacán. Mientras tanto, dejemos una cosa en claro: el cambio educativo está modificando prácticas en lo local.

No podemos dejar solos a los estados que sí hacen lo que les toca. Reconocer lo que SÍ está sucediendo nos convoca y nos compromete a responder, cada vez más y cada vez mejor, al reto de implementar con mayor eficacia la transformación educativa, gane quien gane la elección presidencial.

Que así sea.

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Twitter: @juanmejia_mzt