NO ROBAR, NO MENTIR, NO TRAICIONAR. **** Ya está disponible la Revista Didáktica - Julio 2018 para descarga. https://bit.ly/2ACM7TQ

OSWALDO DEL CASTILLOCORTOS REFLEXIVOS
OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

RUMBO AL 2018

Tengo la firme convicción de votar por el cambio, porque el sistema actual ya se encuentra agotado. Tengo la firme convicción de que ese cambio lo necesita México y nosotros los mexicanos. Y aunque las amenazas por aquellos que ven lastimados sus intereses, los que no pueden acercarse más en las preferencias electorales y que nos envían mensajes satanizados, y que extreman por cualquier medio la propaganda del miedo y de la cochinada. Saturan las redes de tantas tonterías, que para una persona que tenga la real intención de votar por AMLO, seguramente pretenden hacerla cambiar de opinión. Fui testigo de algo que ha sido muy comentado en las redes sociales y que ha estado sucediendo en las universidades una vez que se presenta Andrés Manuel, y es que el grito AMLO, AMLO no se hace esperar. Aquí no fue la excepción, cuando Carmen Aristegui pregunta por quién votarán, la respuesta fue contundente; AMLO presidente. Carmen Aristegui se presentó en la Universidad Autónoma de Occidente, en Culiacán, Sinaloa, invitada por RíoDoce para dar una charla en conmemoración del primer aniversario de la muerte del periodista Javier Valdez. Asesinato certero ocurrido en las calles de Culiacán, y del cual hay un solo detenido.

Existe, porque así lo percibo, un hartazgo generalizado en el sistema actual de gobierno y la gente o el pueblo de México quiere un cambio de sistema. Fíjese bien lo que le digo; un cambio de sistema, no quiere un cambio de gobierno o cambiar el PRIAN por MORENA, simple y llanamente un CAMBIO DE SISTEMA. Hay en esa pretensión una gran diferencia en cambiar el gobierno que lo comanda un partido por otro partido. La gente quiere cambiar todo y cuando digo todo, significa de partido y de gobierno. Un sistema por otro sistema y eso es una gran diferencia. El hartazgo ha llegado a un extremo insoportable. La gente no quiere violencia, corrupción, impunidad, asesinatos, robos, desfalcos y lo único que puede garantizar cambiar todo lo anterior, es simplemente el cambio de sistema.

Señores, no se confundan, no es cambiar un presidente por otro o un gobierno por otro gobierno. Es un cambio radical y totalmente diferente, otra forma de gobernar, otra forma de hacer las cosas, otras formas de lidiar con el crimen organizado, la violencia, los robos, los desfalcos, los atracos, los saqueos, la corrupción, las mentiras, los abusos, las desapariciones forzadas. Es un cambio de paradigma, es el desplazamiento del modelo económico ineficaz y empobrecedor, por uno que quizás no nos dé prontamente lo que queremos, pero seguramente será distinto al que existe. Estoy seguro que implementar el cambio no será fácil, pero sentiré un alivio alentador de saberme participe de este cambio que vemos como algo cierto.

Yo sé que una gran cantidad de electores no siente dentro de ellos que ese cambio pudiera darse, lo sé porque he sentido la duda y la desconfianza; son muchos años de vivir la mentira y el fracaso de los gobiernos que nos han prometido siempre que cambiarán las cosas, y sexenio tras sexenio, hemos visto que las cosas empeoran. Entiendo la desesperanza y el dolor que causa al vernos una vez más que las cosas no sucedan como las deseamos, lo entiendo. Pero existe en este momento una esperanza significativa, hemos imaginado ver a un México distinto, hemos construido imaginarios donde el presidente NO robe.

Hemos soñado con ver a los policías y a las autoridades actuar con decencia y justicia. He soñado con ver y sentir a los empresarios que contribuyan al desarrollo de nuestro territorio, que las cosas puedan y sean diferentes. No nos doblemos en este momento en que las cosas ya se ven diferentes. Ya sentimos el cambio porque ya vemos como las personas poco a poco están viendo los atributos de AMLO. Se han cumplido todas las visualizaciones que él ha declarado con mucho tiempo antes. Si señores, tengo la firme convicción de que con el cambio de sistema algo, por no decir mucho, que así será, vamos a ganar y siento que no me lamentaré. Porque lo que digo tiene una explicación simple, no hay otro momento ni otra oportunidad para hacer lo que se tiene que hacer. Llegamos al punto de quiebre, al punto de inflexión, o hacemos el puente para pasar al otro lado, o nos vamos al despeñadero. Sencilla la cosa, llegamos a la mitad del río y para salvarnos es más fácil nadar la mitad que nos resta del camino, pero no para atrás, no con los mismos de siempre, no con los que ya sabemos qué nos espera.

Por todo lo dicho, mis amigos no desfallezcamos en este momento, habremos de empujar más, platicar con la gente, convencerla que todo cambio requiere de esfuerzo y llegó ese momento de demostrarnos de qué estamos hechos. Por eso hoy les comparto que vamos por todo; por recuperar nuestra dignidad, por nuestra historia de lucha, por el orgullo de ser una nación fuerte, por los sueños escondidos de todos los jóvenes por no creer que lo podamos lograr, por cambiar la realidad vergonzosa que los mexicanos sufrimos ante el mundo. Por ti, por el pobre, por el rico, por el que tiene mucho y nada, por el que quiere ser alguien, por el que desea la libertad, por los niños, los adultos mayores, por las mujeres grandes y chicas. Démonos un abrazo y sintámonos orgullosos de poder gritar: YA BASTA. Así sea.    
    

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