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Ernesto alcaraz vCOLUMNA VERTEBRAL
ERNESTO ALCARAZ VIEDAS


Para lo que expreso a continuación hay que acomodar mejor el tema: Casi nadie cree en las encuestas. Si bien no mienten, frecuentemente se equivocan. Y hoy, extremadamente se están contradiciendo. Pero siguen siendo socorridas para tener diagnósticos electorales. Así el pasado 9 de mayo GEA –ISA difundió una nueva encuesta de preferencias electorales y una contundente conclusión: “Hay incertidumbre sobre el ganador”. “La contienda no está definida”. Es de interés comentarla, porque hasta ahora ninguna había dudado en que López Obrador era el casi seguro ganador. Por sus datos se cierra la contienda: A López Obrador le asigna 29 puntos; a Anaya, 24 por ciento, y a Meade, 20%. 5 y 9 puntos de ventaja, respectivamente. Y que el 15% de los votantes no ha decidido.

Ya los seguidores de Andrés Manuel la cuestionan como intencionada, comprada y cuchareada. Otros aducen una posible conspiración entre empresas encuestadoras y autoridades para esconder el Fraude electoral. Pero el periódico Reforma, el 18 de abril publicó su encuesta dándole a AMLO 48 puntos en intención del voto; a Anaya 26% y a Meade, 18 por ciento. Y apenas antier, El Financiero le da 20 puntos de ventaja sobre Anaya y 26 sobre Meade. Desde luego fueron aplaudidas por los seguidores de Morena porque son legítimas y registran fielmente el sentir de los electores. Y si bien es cierto que la percepción no embona siempre con la realidad, se percibe que algo está sucediendo entre los electores que hacen que las tendencias electorales se modifiquen.   

Pero también me llama a la reflexión la argumentación de Luis Carlos Ugalde, Director de Integralia Consultores, que anticipa TRES posibles escenarios electorales: 1. Que AMLO obtenga una abrumadora victoria de 8 a 10 puntos de ventaja. Ya no de 22 que le da Reforma. 2. Que gane con una diferencia ajustada de entre 3 a 5 puntos. Y 3. Que tenga una derrota estrecha que oscile entre 1 y 3 puntos. ¿Qué pasó con esta brusca interpretación de las encuestas que ofrecen posibles escenarios a pesar de serle ampliamente favorables? ¿Por qué por primera vez se predicen estos escenarios?

    Un dato más para la especulación: Si Usted vio las entrevistas en Tercer Grado habrá notado que los periodistas fueron dóciles e indecisos o inclinados con AMLO. Puso la agenda y le dejaron ser como quiso y decir lo que deseara sin cuestionarlo ni exigirle, como sí lo hicieron con José Antonio Meade y Ricardo Anaya. Igual que en Milenio Diario, fueron más incisivos con Meade que con Andrés Manuel. De ahí las nutridas críticas ciudadanas por el trato diferenciado entre uno y los otros.

Y no sé si fue por algún cargo de conciencia o desliz profesional que al otro día, en sus columnas de medios escritos, algunos de ellos endurecieran sus críticas contra AMLO aduciendo que les faltó tiempo para exigirle claridad a sus propuestas. Pero cara a cara “se dieron” y “cedieron”. Pero el interés mediático se había cumplido, pues no es igual influir en cientos de miles de televidentes, que justificarse ante cientos que los leen.  

A lo mejor las ventajas en las encuestas de hasta 48 puntos de AMLO y distantes en 22 del más cercano perseguidor, previas a su comparecencia, influyeron en los protagonistas o fueron persuadidos y/o convencidos de que “este arroz ya se coció”. Lo cierto es que algo sucede en la ciudadanía que no podemos descifrar, pero sí suponer que hay una actitud colectiva silenciosa de análisis y reflexión cada vez más  abierta sobre la decisión a tomar de los ciudadanos.

O quizá López Obrador está resintiendo los efectos de su amenazante y frontal postura contra el sector privado y organismos de la sociedad civil, o el innegable enojo de miles de ciudadanos libres acusados, de antemano, de ser cómplices de la corrupción, si no votan por MORENA y por sus candidatos.

Quedan 47 días de campaña. Y es posible que en ese lapso las cifras sobre preferencias electorales se muevan. ¿Por qué? Porque ya están en marcha las campañas locales en todo el País que se sumarán al proselitismo presidencial. Y el territorio distrital y municipal son de interés más cercano del ciudadano, espacios donde el electorado incrementa su influencia y la capacidad de movilización de los partidos suelen ser definitorios. Pero más allá de los resultados, ojalá el llamado a la cordura, la civilidad y la sensatez pueda construirse de aquí al 1 de julio. ¡Hay que perseverar en ello y no claudicar!